Ver a los Stones desde el lugar más privilegiado

 
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¿Qué tiene de interesante el vip de un recital? Todo. En este caso en particular, un towncar negro estilo Devil Wears Prada pasó a buscarnos por la puerta de nuestra casa, y eso ya es un motivo suficiente para ir hasta La Plata sin preocupaciones automovilísticas. Dato de color: los mismísimos Rolling Stones, secundados por el grupo especial Halcón, iban delante nuestro allanando el camino, por lo que el trayecto se hizo tantísimo más leve de lo habitual.

Para quienes pocas veces logran entrar en un vip, la sensación de estar del otro lado de la cinta o valla observando de reojo con aires de gloria al resto de los mortales apretujados ahí afuera, imaginando que se preguntan cómo hizo el fulano para estar ahí adentro (si es medio famoso, si trabaja en algo muy importante, si es amigo de un amigo, si logró colarse o qué), puede ser uno de los grandes momentos de sus vidas (es un imaginario banal, pero muy real). Pero para los que trabajamos, en parte, de estar justamente dentro de un vip persiguiendo famosos, nos importa qué tan buena sea la barra, quién está a cargo del catering, si hay sólo bandejeo escaso o súper platos gourmet, el nivel de los famosos involucrados (¿consiguieron a Susana, a Marcelo, a las hijas de Marcelo, o no hubo presupuesto y apenas pudieron llevar a la novia de algún famoso en plan it girl devaluada?) y la comodidad de los sillones alquilados por algún ambientador de moda.

Salvo contadas excepciones: imagino que estar en el vip de la fiesta de Vanity Fair de los premios Oscar debe ser una experiencia inolvidable, pero como un evento así nos queda tan lejos (en términos geográficos y por cuestiones propias del sistema de castas del showbizz mundial) no vale la pena soñar con algo así o siquiera dedicarle más líneas. La otra excepción que resulta más real, incluso para quien no es ni rico ni famoso ni un periodista que se dedica a chismear sobre ricos y famosos, son los vip de los recitales.

Estos espacios, cada vez más comunes en los grandes conciertos, atraen tanto a los desconocidos wannabes como a las celebridades hartas de tanto evento vip al que acuden por un canje de ropa o celular, por un cachet de 20.000 pesos con factura C o por la foto promocional, dependiendo del estatus de cada uno. ¿La razón? Estos vip, a diferencia de los otros, son muy funcionales. Y aunque uno no sea una bloguera medio pelo que de casualidad fue invitada, puede acceder a este espacio pagando un plus en la entrada, siendo cliente de un...

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