¿Vender, dolarizar o vaciar? Los atajos de los propietarios que ya no ofrecen sus departamentos para alquilar

Andrea compró un PH de dos ambientes en Villa Crespo en 1997 con un crédito en dólares a pagar en pesos en tiempos del uno a uno. Vivió ahí hasta que se casó en 2002. Desde entonces alquila su propiedad de soltera. " Para mí siempre fue un buen ingreso y he tenido buenos inquilinos. Los que están ahora llevan cinco años, renovamos con la ley nueva por tres años en octubre de 2020″, comenta. Divorcio mediante, Andrea dejó la casa familiar y alquiló un tres ambientes para ella y sus dos hijos en la zona oeste (hoy paga $88.000 y ya le avisaron que la renovación será por $200.000). La renta del PH en Villa Crespo la ayudaba a pagar gran parte de su nuevo alquiler. Pero ya no le representa el mismo ingreso, producto de la indexación anual en un contexto de alta inflación. Ya no le conviene el alquiler: cuando se venza el contrato en octubre, le colgará el cartel de venta.

Ella ya sabe qué destino le dará al dinero que reciba por la venta: "Me voy a comprar algo propio. Si bien nunca pensé en vender el PH porque fue la primera casa que me compré siendo muy joven y quería que mis hijos puedan vivir ahí, el dinero de la venta me ayudará a completar lo que necesito para comprar mi nueva propiedad, sin tener que sacar crédito ni pedir prestado".

La decisión de Andrea es la de muchos propietarios. Algunos esperan a terminar el contrato con el inquilino, otros se anticipan, aunque Soledad Balayan, titular de Maure Inmobiliaria, recomienda no hacerlo: "En un mercado como el de ahora, vender un departamento alquilado tiene una probabilidad bajísima ya que no hay inversores que estén dispuestos a comprar propiedades con contratos vigentes bajo la nueva ley. Por otro lado, mostrar un inmueble habitado es más complejo que si se encuentra vacío".

Teresa cuida los detalles del departamento que ofrece para alquiler temporario

Las decisiones sobre qué hacer con un departamento que ya no rinde varían y no resultan sencillas: ¿mantenerlo en alquiler, venderlo, dejarlo vacío o destinarlo a la renta temporaria? Hasta julio de 2020, cuando se sancionó la nueva ley, no había mucho que pensar: los dueños que habían comprado como inversión, los que habían heredado o habían logrado mudarse a algo más grande conservando la vivienda anterior ponían en alquiler su propiedad. De esa forma, se aseguraban que un tercero se ocupara de los gastos de expensas y servicios, de que el lugar sea "vivido" y, además, tenían un ingreso mensual.

Con los cambios que introdujo la norma, todo se descompaginó. La extensión del plazo de los contratos de dos a tres años con un único ajuste anual en base a un índice que cruza salarios e inflación, que se licúa al ritmo de la suba de precios, derivó en un efecto dominó que parece imparable: cada vez más propiedades migran del alquiler a la venta, se destinan a la modalidad temporaria en dólares o se adaptan al estilo "friends&family" (arreglos informales con conocidos). El impacto en el mercado es inevitable: baja oferta y alta demanda de alquileres.

Cuando se sancionó la ley, había 84.000 departamentos en venta y 10 meses más tarde se registraban 104.000. En ese mismo período, los alquileres en oferta en la ciudad de Buenos Aires pasaron de...

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