Varados en Sierra Leona, dos argentinos evalúan cómo salir

 
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Hacía meses que había empezado a planear el viaje que lo llevaría de Sierra Leona a Estados Unidos, por motivos laborales, y luego a la Argentina, su país, para reencontrarse con su familia y amigos.Pero esos planes quedaron paralizados el martes pasado, cuando British Airways suspendió sus vuelos desde y hacia Freetown, incluido el suyo, por la epidemia del virus del Ébola que afecta a Sierra Leona, Liberia, Guinea y Nigeria.British Airways fue la cuarta compañía en cancelar los vuelos a África occidental, pero su anuncio fue el de mayor impacto. "Desde que cancelaron los vuelos, hubo una estampida generalizada para comprar pasajes", contó el economista en diálogo con LA NACION.En medio de esa suerte de huida masiva del Ébola, que se cobró hasta el momento 932 vidas, Emiliano y su primo, Patricio Imerito, consiguieron los últimos dos asientos para el lunes próximo con la compañía Brussels Airlines.Sin embargo, los rumores que auguran que las cuatro compañías que todavía vuelan a Freetown dejarán de hacerlo pronto no dan lugar al optimismo para una inminente vuelta al país."Creo que vamos a terminar quedándonos acá. No sé si queda alguna alternativa concreta", expresó con resignación.Emiliano, que en caso de que los vuelos lo permitan mantiene sus planes de regresar a Sierra Leona a comienzos de septiembre, dice que esta estampida generalizada se debe más al extendido temor a quedarse varado que al peligro real de contagiarse la enfermedad."En estas últimas dos semanas, cuando la epidemia ganó la atención de los medios internacionales, se generó un clima de paranoia. Con la suspensión de los vuelos de British, el resto de los expatriados, por temor a quedarse varados por tiempo indefinido, se fueron", precisó.Emiliano, de 30 años, y Patricio, de 31, viven en Freetown desde 2011, donde fueron a concretar una idea que a Emiliano se le había ocurrido un año antes, cuando viajó a Sierra Leona de vacaciones, uno de los destinos exóticos que le gustaba visitar cuando trabajaba en Alemania.En ese viaje, el sierraleonés Dayo Metzer le contó, entre otras cosas, que ese país es el segundo consumidor de arroz a nivel mundial, que el 70% de la población vive de la agricultura de subsistencia y que cuatro de cada diez chicos sufren de malnutrición. Entonces nació la idea de...

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