Los valores inmanentes de la vida universitaria

Autor:Carlos Gustavo Vallespinos
Cargo del Autor:Prof. Titular de Derecho Privado II
Páginas:7-8
 
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LOS VALORES INMANENTES DE LA VIDA UNIVERSITARIA
Cuando se pretende buscar el sentido o la justificación de la vida
se suele recurrir, casi de una manera constante, a situaciones o cosas
que están más allá de ella.
Para quienes así piensan, viven y sienten, la vida, por sí misma,
se presenta como un conjunto de circunstancias y experiencias sin
calidades estimables. Significa sólo un camino, un instrumento car-
gado de valores, en la mayoría de las veces, negativos. Importa, en
definitiva, al igual que el deseo, el pensamiento o la reflexión, la bús-
queda de un “algo” que trasciende de ella.
Desde esa línea de pensamiento, la vida carece de todo valor en
sí misma de suerte tal que participar en una carrera de automóvil,
por ejemplo, es valorada sólo a partir de la llegada, sin reparar en el
recorrido; el alpinismo por hacer cumbre y no en el escalamiento; el
docente universitario por ser titular o “candidatable” a puestos ex-
pectantes, o gozar de un status social o profesional importante, et-
cétera.
Sin embargo, también están los que renegamos de tal convicción,
entendiendo que la vida está cargada de valores inmanentes; que es
espontánea y quizás penetrada sólo por principios transvitales; que
transita sin porqué ni hipocresías; que es ansias y sed de hacer; que
es logro en la medida en que éste se vuelve deseo…
Para nosotros es la propia vida la que se entusiasma con “algo”
que le es ajeno. No necesita ningún contenido determinado para te-
ner valor o sentido. Vale por sí misma, porque vive de su propio fondo
y mana de su mismidad. Existe, simplemente, para ser vivida.
Desde esta perspectiva, uno de los grandes desafíos que enfrenta
el hombre contemporáneo radica en descubrir cuáles son esos valo-
res que subyacen en la vida. No se trata de una tarea pequeña, para
nada. La acechan un sinnúmero de situaciones que desde distintas
vertientes enrarecen el aire del más puro analista de la crisis
globalizada: la desnutrición; el deterioro del medio; las amenazas de
una guerra termonuclear; el desplazamiento del ser por el tener
consumista; la codicia, el odio y el narcisismo; la drogadicción y la
inseguridad; la economía como esencia de la vida etc., son sólo algu-
nas de las expresiones de la actual situación mundial que conspiran
contra una búsqueda pura de la razón de la vida.
No obstante, frente a esta realidad, la tarea del hombre no es
retirarse a una atmósfera lejana de los asuntos del mundo, o limitar-

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