“Valijeros”, el blanco de las bandas colombianas

 
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Ingresan en la Argentina como turistas. Pero su intención no es pasear. Llegan con un plan ideado por compatriotas. Ellos son la mano de obra. A los pocos días de haber se suman a las bandas de delincuentes, en su mayoría integradas por ciudadanos colombianos, que operan casi con exclusividad en la ciudad de Buenos Aires. Su objetivo son empresarios o "valijeros" que trasladan importantes cantidades de dinero tras retirarlas de entidades financieras.

Se trata de organizaciones criminales de ciudadanos colombianos que tienen distintos eslabones, una clara división de roles y cuentan con información privilegiada sobre movimientos de dinero.

Así lo explicó a LA NACION una calificada fuente judicial a la que le tocó investigar numerosos hechos delictivos protagonizados por ciudadanos colombianos.

Hubo una metamorfosis entre los delincuentes que llegaron de Colombia. Entre 2010 y 2013 se dedicaban a las entraderas y al robo de edificios. Pero, en el último tiempo, con información que aporta una "conexión local", cambiaron de rubro y comenzaron a elegir "blancos móviles" que transportan importantes sumas de dinero.

La sospecha sobre presuntas bandas de ciudadanos colombianos que operan en la ciudad de Buenos Aires volvió a estar en el foco de los detectives de la Policía Federal después del confuso episodio protagonizado por los custodios del fiscal federal Carlos Stornelli, a metros de uno de los peajes de la autopista Illia, y que después de disparar contra los ocupantes de un automóvil Nissan Tiida detuvieron a siete ciudadanos extranjeros, todos oriundos de Colombia.

El investigador judicial consultado sostuvo que en bandas de ese tipo existe un eslabón superior que es la conexión local y, quizá, más importante: el cerebro que cuenta con la información sobre el movimiento de dinero y que encarga el "trabajo sucio". Se sospecha que ese líder se hace cargo de financiar la estructura del golpe a cambio de un porcentaje del botín.

Según los investigadores policiales y judiciales, actúan en grupos grandes: se distribuyen en por lo menos dos motos y dos automóviles, pero pueden ser más vehículos.

"El modus operandi es el mismo, casi siempre. Una vez que tienen el dato siguen a su víctima. Los encargados del robo son los que van en las motos -que nunca están armados- y que, generalmente, tienen en entre 20 y 30 años. Llevan un punzón o un destornillador para romper los vidrios y apoderarse del maletín donde está el botín", afirmó a LA NACION una...

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