Sentencia de Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires, 30 de Mayo de 2012, expediente C 103448 S

PonenteDe Lazzari
PresidenteNegri-Kogan-Pettigiani-de Lázzari-Soria-Hitters-Genoud
Fecha de Resolución30 de Mayo de 2012
EmisorCorte Suprema de la Provincia de Buenos Aires

A C U E R D O

En la ciudad de La Plata, a 30 de mayo de 2012, habiéndose establecido, de conformidad con lo dispuesto en el Acuerdo 2078, que deberá observarse el siguiente orden de votación: doctores N., K., P., de L., S., Hitters, G., se reúnen los señores jueces de la Suprema Corte de Justicia en acuerdo ordinario para pronunciar sentencia definitiva en la causa C. 103.448, "V. , O.A. y M. de V. , M.E. contra R., E. y G.R.. Daños y perjuicios".

A N T E C E D E N T E S

La Sala I de la Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de Bahía Blanca confirmó la sentencia que había rechazado la demanda.

Se interpuso, por la parte actora, recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley.

Dictada la providencia de autos y encontrándose la causa en estado de pronunciar sentencia, la Suprema Corte resolvió plantear y votar la siguiente

C U E S T I Ó N

¿Es fundado el recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley?

V O T A C I Ó N

A la cuestión planteada, el señor Juez doctor N. dijo:

  1. La Cámara de Apelación confirmó la decisión que había desestimado la demanda. A fs. 648/vta. dictó aclaratoria en relación a los honorarios del letrado S..

    Para así decidir, por mayoría, el a quo estableció que no fue por el escaso espacio que tenía para pasar la bicicleta que se produjo el accidente, sino porque los ciclistas colisionaron con la pick up estacionada y perdieron la estabilidad, cayendo O.V. debajo de las ruedas del acoplado, lo que resultó imprevisible para R.; siendo que así lo decidió el juez penal y ello es irrevisable en esta sede en virtud de lo prescripto por el art. 1103 del Código Civil (fs. 637).

    Juzgó el tribunal que estaba probado en autos que el camión comenzó a transitar por al lado de la camioneta mucho tiempo antes que la bicicleta. Prueba elocuente de aquello, entendió, es que la víctima fue atropellada por las ruedas traseras del acoplado. Así, sostuvo que no se advertía razón por la cual el demandado debiera dejar un espacio superior si ningún biciclo transitaba entre el vehículo mayor y la camioneta; y el que fatalmente fue embestido, circulaba necesariamente varios metros más atrás (fs. 637 vta./638).

    Por ello entendió que el accidente se debió a un mal cálculo de los menores que creyeron que el espacio era suficiente para pasar. Error grave y decisivo que, concluyó, configura la culpa exclusiva de la víctima en la producción del siniestro, pues el mismo era absolutamente imprevisible para el camionero (fs. 638).

  2. Contra esta decisión se alza la parte accionante, denunciando la violación de los arts. 901, 902, 903, 904, 905, 906, 1067, 1068, 1069, 1083, 1085, 1103 y 1113 del Código Civil; 17 y 18 de la Constitución nacional; 163 inc. 6 y 384 del Código Procesal Civil y Comercial y de la doctrina legal que enuncia. Aduce la existencia de absurdo en el pronunciamiento.

    Sostiene que los camaristas se ataron no sólo a la descripción de los hechos en la sentencia penal, sino también a la valoración allí efectuada. Pues la incidencia causal de la conducta de la víctima en el hecho, así como la imprevisibilidad de esa misma conducta para R., constituyen dos apreciaciones que no se encuentran contenidas en el concepto de "hecho principal" del art. 1103 del Código Civil, ni el de las circunstancias que lo rodearon (fs. 654/vta.).

    Expone que no se puede, como lo hace la Cámara sobre la base de la sentencia penal, afirmar la inexistencia de relación de causalidad bajo el pretexto de que esa conclusión le viene impuesta por la cosa juzgada de aquella sede y lo prescripto por el art. 1103 del Código Civil, siendo que al así haberlo hecho, la sentencia se torna en un fallo sin justificación (fs. 655/vta.).

    Añade que se ha incurrido también en una interpretación de aquel decisorio que no se ajusta a lo resuelto por el juez penal, pues al tener por acreditado que el camión arrolló con las ruedas duales traseras derechas del acoplado a V. , desde el plano eminentemente fáctico o descriptivo de los hechos, está reconociendo que para el juez de aquella sede represiva había relación de causalidad entre la maniobra de R. con el camión y el hecho dañoso (fs. 655 vta.).

    A ello suma que también el fallo recurrido inaplica el art. 1103 del Código Civil, pues la sentencia impugnada se equivoca al entender que lo decidido en sede penal incide a los fines de juzgar sobre la responsabilidad civil del dueño del camión por la participación del rodado en el accidente, en tanto la conclusión que se extrae en la sentencia de Cámara en el sentido de que no existe relación de causalidad entre la intervención de la cosa (camión con acoplado) y el daño, constituye una valoración jurídica que queda fuera de los límites fijados por el art. 1103 del Código Civil (fs. 656 vta.).

    Por último, expone que resulta absurda la conclusión de la Cámara que establece que los menores se "aventuraron" en tanto, cuando ellos pasaron entre la camioneta estacionada y el camión con acoplado se limitaron a seguir adelante con la marcha, por su propia mano de circulación y claramente tenían derecho a continuar su tránsito (fs. 659 vta./660).

  3. El recurso no prospera.

    He tenido oportunidad de señalar que como criterio general de interpretación del art. 1103 del Código Civil, mientras que la discusión acerca de la culpabilidad puede reabrirse en sede civil, la relativa al hecho principal y sus circunstancias queda por principio excluida, para que la realización de ese hecho principal no se pueda juzgar dos veces con resultados divergentes (conf. mi voto en causa Ac. 80.811, sent. del 20-IX-2006).

    Ello así, toda vez que, según expresara, la autoridad de cosa juzgada que emana de la sentencia penal de condena alcanza no solamente al hecho principal sino también a las circunstancias en que se cometió y que fueron meritadas por el juez de la causa. Y que ello es así, no sólo porque resulta aplicable el art. 1102 del Código Civil, sino porque debe evitarse el escándalo jurídico que se produciría si distintos jueces (cualquiera sea el fuero) arribaran a pronunciamientos contradictorios (conf. Ac. 85.461, sent. del 18-XI-2003; C. 98.848, sent. del 3-XII-2008).

    Ello impone el análisis del pronunciamiento que fuera dictado en sede penal a efectos de analizar si se configura la violación normativa denunciada por el recurrente.

    El veredicto absolutorio, obrante a fs. 293 de la causa penal expresa que "... se encuentra acreditado que el día 18 de junio de 1999, siendo aproximadamente las 16.30 hs. el camión Scania...

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