Vacaciones explosivas: Mel Gibson busca una salida

Amenazas de violencia física, gritos destemplados, discusiones de alto voltaje, acusaciones de racismo y otros dichos desafortunados, demandas judiciales, ruido mediático. La vida de Mel Gibson se convirtió en la crónica del escándalo permanente, con un grado de exposición para el actor lo suficientemente elevado como para que Hollywood, tan dispuesto a justificar las apariencias siempre y cuando el responsable asuma sus culpas, decidiera desde hace un tiempo quitarle sus privilegios de estrella indiscutida que alguna vez supo ocupar. Hoy se siente allí casi un marginado, alguien que ya se acostumbró a repetir frases como "mi carrera está terminada".Hubo un mea culpa reciente del astro de Corazón valiente, que a duras penas sobrellevó la conflictiva separación de su última novia, la cantante rusa Oksana Grigorieva, revelada en ruidosas grabaciones privadas que no tardaron en salir a la luz. Y, casi al mismo tiempo, un regreso de Gibson a lo que mejor sabe hacer, filmar películas. Quien puede contarlo quizás mejor que nadie es un realizador de sangre argentina que acaba de dirigirlo en su film más reciente, Vacaciones explosivas (Get the Gringo), cuyo estreno anuncia el sello Energía Entusiasta para hoy."Yo siempre tuve la intención de dirigir. Múltiples razones me lo impidieron. Uno necesita suerte en la vida y hay que aprovecharla. Eso me ocurrió con Apocalypto", cuenta a LA NACION a través del teléfono, desde México, Adrián Grunberg, hijo y nieto de argentinos. "Tengo mucha familia allí y llevo a la Argentina en el corazón. Nací en Puerto Rico, hacia donde emigraron mis padres en los años 50. Viví en España hasta los 18 años, estudié cine en Nueva York y la vida me llevó a México. Llevo 18 años aquí, con esposa e hijos mexicanos, pero viajo y voy donde vaya el trabajo", explica.Ese trabajo en el cine comenzó allá lejos en el ámbito de la producción y con el tiempo pasó a la dirección. Cuando Steven Soderbergh (Traffic), Alejandro González Iñárritu (Amores perros), Peter Weir (Capitán de mar y guerra) y Tony Scott (Hombre en llamas) pasaron por México, Grunberg fue su asistente. Apocalypto, en donde que cumplió el mismo trabajo junto a Gibson, fue más allá, porque selló una amistad sólida entre ambos y, al mismo tiempo, abrió la puerta para que el propio astro le ofreciera dirigir Vacaciones explosivas. Una suerte de western contemporáneo con Gibson como un ladrón confinado en una sórdida cárcel mexicana conocida como El Pueblito. Allí busca...

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