Usain Bolt: 'La obsesión por el éxito es una tentación al doping'

 
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Pocos atletas del mundo deportivo actual, en el que todo es descartable y de volátiles valores, tienen la fortuna de ser considerados leyendas en vida. A los 27 años, Usain Bolt se da el lujo de cargar con ese rótulo sin prejuicios, aunque se permite deslizar algunas excentricidades, esas que lo mantienen en los títulos fuera de la época activa del año. En su primera visita a la Argentina, el dueño de los récords mundiales de 100 metros (9s58) y de 200 metros (19s19), ambos obtenidos en el Mundial de Berlín 2009, mostró porciones de las características que componen su más genuino ADN. Ese que catapultó su 1,96 metro de altura desde el solado sintético al estrellato, al estilo de un verdadero rockstar. Entre sus numerosas actividades (ver aparte), ayer se presentó en un hotel céntrico, donde tuvo un ameno ida y vuelta con la prensa, se peleó con un micrófono díscolo, dijo que uno de sus sueños es jugar al fútbol y admitió que aún "no sabe" si Jamaica será recordada más por él que por el legado que dejó Bob Marley."Gané mi primera carrera a los 10 años, en una jornada deportiva en el colegio, motivado por el premio, que consistía en una caja con un almuerzo, que, para mí, era muy importante", explicó el visitante para dejar en claro las dificultades de sus comienzos en la disciplina. Eran épocas en las que corría descalzo en el pueblo rural de Sherwood Content, donde la pobreza imperaba, pero no alcanzaba a lastimar los sueños. "No me entrenaba demasiado en el colegio porque siempre sentí que sin entrenamiento podía ser competitivo igual", indicó, sin pedantería, sino sólo para dar una muestra de por qué su carrera fue tan meteórica.Jamaica es una tierra natural de velocistas, eso está claro. Pero aún así, impacta ver la contextura física de Bolt, cuya altura es inusual para un hombre que practica, y del mejor modo, carreras fulminantes, breves. Alguien que hace de las disparadas de corto aliento su modo de vida y que, sobre ello, formó su extraordinaria figura. Debe de ser ese otro de los tantos misterios que encierra su talento único, el que lo hace ir siempre por más. Y así lo desmenuza: "Lo más importante es cumplir las metas. Trabajo arduamente por ello. Ganar más títulos, defender los logros. Esta temporada, por ejemplo, será muy importante para mí y trataré otra vez de romper récords, ya que mi nuevo desafío es volver a ganar los oros en mis disciplinas en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. ¿El retiro? "Mi plan era hacerlo en Río, pero los...

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