Tutela Sindical. apogeo o decadencia. La propuesta.

Autor:Ramos Gladys
RESUMEN

La tutela sindical es a nuestro criterio un tema del que parece que está todo dicho mas al poco transitar la literatura a su respecto vemos que ha tenido una evolución. Dicha metamorfosis se aleja del sentido de internacionalización de las fronteras, los conflictos y las soluciones que a través del neoliberalismo nos ha sido tristemente célebre en la reciente década. Nos explicamos. Encontramos que la tutela sindical en lugar de ser abordada por nuestros Tribunales con una visión amplia y globalizada con el auge de la reforma del ´94 está... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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Introducción

Este trabajo sobre la tutela sindical en el marco1 de la ley 23.551 probablemente no tenga nuevos instrumentos2 hablando en el sentido más técnico en el derecho colectivo. No obstante el lector encontrará aquí además de un repaso por fallos muy recientes y que se utilizan en el presente artículo como trabajo de campo, la normativa actualizada y nuestra opinión respecto a la interpretación que se le ha dado a la aplicación del derecho sindical cuando se riñe con el derecho individual pues la protección gremial que emana de la Constitución Nacional, Tratados Internacionales incorporados a ésta resultan tibias manifestaciones frente al llamado a la conclusión del contrato de trabajo cuando el delegado sindical tiene edad para acogerse al beneficio de jubilación ordinaria.

En otras palabras vamos a analizar que por un lado existe un conflicto normativo o cuando menos una puja entre el Mandato Constitucional y las normas inferiores. Este crisis se patentiza cuando las primera resultan destempladas para poner coto a la situación que se da en los hechos.

En efecto, si un delegado de base es resulta demandado por exclusión de tutela sindical y la empleadora que en los casos que se tomaron para este trabajo resulta el Estado Nacional3 al solo efecto que culmine el contrato de trabajo se estaría permitiendo y avalando la discrecionalidad de la parte empleadora pues aun encontrándose en pie el mandato sindical esta la garantía que hace a la libertad de afiliarse o desafilarse de los trabajadores de ninguna manera una derogación del art. 252 de la LCT, lo que se acarrea es el bastardeo de una protección constitucional. Este es el criterio judicial que aspiramos a que cambie no hoy ni mañana pero sepan que hay algo allí que algún abogado algún día sacará adelante ello siempre que veamos que se ha dejado de lado el mandato constitucional dando jerarquía superior a las leyes pues aquel abriga y protege los derechos de sindicalización y la libertada sindical.

Negar el derecho a los trabajadores a proteger a quiénes los representan, cuando se otorga al art. 252 supremacía sobre los convenios con jerarquía superior a las leyes; de lo que también se deriva que se ha hecho primar el derecho individual por sobre el colectivo cuando en realidad éste contiene a aquel.

De manera que, como punto inicial de partida a los fines de este trabajo la Constitución Nacional en su origen es concebida es la expresión máxima de la soberanía popular y proyecta los intereses que ese pueble desea para sí. De allí a través de distintos procesos evoluciona, metamorfosis histórica mediante. Quede claro concebimos al derecho como una institución dinámica lo malo no está en el proceso de cambio o en los cambios, al contrario a través de estos se mueve el mundo. Lo que no compartimos es lo que queda con el cambio producido. Un paradigma nuevo reemplaza a uno anterior que ya no puede explicarse y por eso se cambia.

Liminarmente señalamos que el error en no considerar que la finalización del contrato de trabajo puede esperar a que concluya el mandato y el año posterior radica en que no se considera esta comportamiento patronal en conducta antisindical simplemente porque está previsto normativamente en los arts. 91 y 252 LCT. Todo lo contrario es antisindical porque el empleador puede y debe impugnar previamente la lista de los candidatos; el silencio en tal sentido no puede usarse en contra del trabajador. Es antisindical porque entonces el portavoz de la maza obrera con más experiencia – suponemos que está en edad de retirarse – entonces jamás podría postularse lo que constituye un absurdo extremo. Es antisindical aunque sea lícita la conducta del empleador en peticionar una exclusión.

Se rasgan las vestiduras en discusiones bizantinas y no operan. Estimados lectores no hay ultraactividad en el contrato de trabajo pues el mandato durará mientras ese representante sea elegido y designado como portavoz de los intereses de la mayoría o minoría que representen. Estas pequeñas permisiones que hoy pasan inadvertidas son las que ahondan las diferencias entre tener y sentir un sistema sindical que refleje los intereses de los trabajadores. En tal sentido debe entenderse la protección sindical.

Al respecto debo citar un artículo que el Dr. Guillermo Barreto, expuso en un ámbito académico “FORO DE ESTUDIOS SOCIALES DEL EQUIPO FEDERAL DEL TRABAJO CURSO DE ACTUALIZACIÓN CURRICULAR DEL DEPARTAMENTO DE DERECHO PÚBLICO Y SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD ARGENTINA J.F.KENNEDY” tratando el tema “ GLOBALIZACIÓN Y SOCIEDAD - TRABAJO DECENTE EN UNA SOCIEDAD JUSTA - RESPETO DE LOS DERECHOS SINDICALES” el 20/10/2005. Sus palabras me han recordado que el sistema capitalista y la tutela sindical hacen las veces de peso y contrapeso. El capitalismo está reñido en el carácter social de nuestra comunidad pero no con el trabajo que dignifica al hombre. La tutela en este caso es el canal para que esas voces sean oídas:

...Es a través de la activa participación del estado que el principio de la libertad sindical tendrá plena vigencia y aplicación. Así sea regulando a las asociaciones profesionales que representan a los trabajadores en su integralidad, en la defensa de sus intereses generales, gremiales y profesionales, ante los empleadores y también ante el Estado, o ejerciendo la actividad política, que no pueden limitarse si no se quiere marginar al sector representado (los trabajadores) de las principales decisiones de la vida misma del país... En efecto, el proceso de concentración del capital lleva a la existencia a nivel nacional e internacional de grandes empresas. Los trabajadores para enfrentar ese poder económico deben fortalecerse en cuanto a su representación. Ese fortalecimiento ya no se ejerce simplemente en un país con la existencia de una central poderosa de trabajadores, sino en la propia comunidad internacional, por el papel que ejercen las centrales internacionales de trabajadores. Ante mayor poder de concentración nacional de los empresarios, ante el mayor poder de las empresas transnacionales, se requiere mayor poder de representación de las organizaciones sindicales.-

En una sociedad cuyo modelo deseable es la participación, no se puede desconocer a los trabajadores el derecho de tener organizaciones más...

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