Tucumán y Neuquén admiten dificultades

 
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Tras el fracaso de la conciliación entre el gobierno nacional y la provincia de Córdoba por el reclamo de fondos jubilatorios, los mandatarios de Tucumán y de Neuquén admitieron ayer dificultades en el manejo de sus finanzas."Vamos a ver cómo llegamos al aguinaldo, pero hasta el momento no necesitamos tomar un crédito", afirmó el gobernador de Tucumán, José Alperovich, al ser consultado sobre el estado financiero de su provincia en el mediano plazo.El debate sobre la situación económica sorprendió al mandatario kirchnerista con un nuevo caso de desnutrición en la provincia, lo que lo llevó a admitir que "la pobreza no desapareció de Tucumán".En tanto, el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, advirtió sobre los cortes de ruta promovidos por gremios estatales en su provincia, y se preguntó si "con sus actitudes violentas" quieren desestabilizarlo o "provocar un golpe de Estado".Se refirió a los campamentos levantados frente a la residencia del gobernador, los cortes en la ruta 22 y la interrupción del tránsito en puentes interprovinciales, entre otros reclamos. "No tengo dinero para dar ningún aumento. Las cuentas de la provincia son públicas y este año existe un déficit de $ 1000 millones porque las regalías hidrocarburíferas cayeron un 30 por ciento. Los gremialistas pueden decir cualquier cosa, menos ignorar las cuentas públicas", aseguró Sapag."El contrato social no lo rompo yo, lo rompen los anarquistas que reclaman fondos que no tenemos. ¿Qué quieren, desestabilizar al gobierno...

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