Un tribunal declaró que no prescriben las causas contra funcionarios por corrupción

 
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En un fallo que puede abrir el camino para una reforma penal sin precedente, un tribunal declaró que los casos de corrupción son imprescriptibles, es decir que se puede perseguir penalmente a los funcionarios corruptos y particulares involucrados en estos casos sin límite de tiempo.

El Código Procesal señala que las causas prescriben cuando tramitan sin llegar a una sentencia firme durante más tiempo que la pena máxima prevista para el delito investigado, aunque hay actos procesales que la interrumpen, como el llamado a indagatoria, a juicio o la sentencia.

En este caso, los jueces de la Sala II de la Cámara Federal de La Plata Leopoldo Schiffrin y Olga Calitri dijeron que los delitos de corrupción no prescriben nunca. Fallaron en una causa donde un juez federal -Julio César Miralles- estaba siendo investigado, porque en connivencia con abogados y un médico liberaba dinero retenido en el "corralito financiero" a cambio de un porcentaje de esos fondos. El juez César Álvarez entendió que el caso no había prescripto, pero porque determinó que la calificación del delito investigado era más grave.

Esta denuncia es de 2003 y el acusado era Miralles, quien murió durante la investigación. La maniobra denunciada consistía en que un abogado presentaba amparos invocando falsas razones de salud de su cliente para que Miralles liberara los fondos atrapados en el corralito. El abogado cobraba el 40% de lo liberado y el 20% iba a parar al juez, según lo denunciado.

Tras la muerte de Miralles, los investigados son Daniel Mazzochini, Martín Serravalle y Erwin Leitner.

Los acusados fueron llamados a indagatoria en 2004 por el ya fallecido juez Humberto Blanco y desde ese momento interpusieron numerosos recursos para evitar el interrogatorio hasta el día de hoy, alegando que el caso estaba prescripto, con el agravante de que el fiscal de primera instancia Sergio Franco fue denunciado e investigado porque consintió el cierre del caso. El juez Blanco rechazó su pedido e insistió. Cuando el asunto llegó a la Cámara, el fiscal ante ese tribunal Julio Piaggio rechazó el argumento de la prescripción. Esta idea fue consolidada por el juez Schiffrin y su colega Olga Calitri, que en sus votos desarrollaron un tratado de derecho.

En esta causa Elisa Carrió se presentó como "amicus curiae", es decir amiga del tribunal, y también propuso la idea de declarar la imprescriptibilidad de estos actos.

Schiffrin rastreó los orígenes de la idea de perseguir la corrupción hasta...

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