Tres cómplices para desaparecer un cuerpo

 
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A nueve años del homicidio de Érica Soriano, la investigación sigue abierta. A pesar de que Daniel Lagostena fue condenado a 22 años de prisión por el asesinato de su pareja, embarazada de dos meses, la Justicia sospecha que el imputado contó con la ayuda de, al menos, tres cómplices."Lagostena no actuó solo. Tuvo la colaboración de tres cómplices. Se trata de gente que se desempeña en el ambiente de las empresas funerarias y que, en el momento del asesinato de Érica, tenía libre acceso al crematorio del cementerio de Lanús", explicó uno de los investigadores, que solicitó mantener su nombre en reserva.Érica Soriano tenía 25 años cuando desapareció el 21 de agosto de 2010. Se sabe que llegó a la casa de Coronel Santiago al 1400, en Lanús, donde vivía con Lagostena, pero no salió con vida. Nadie vio a la joven embarazada fuera de esa vivienda después de esa noche, cuando regresó a la casa luego de concurrir a una consulta con el ginecólogo en el sanatorio Mater Dei. Érica no fue sola al médico. La acompañaba Lagostena, quien nunca se despegaba de ella.Según los testigos que declararon en el juicio oral y durante la etapa del sumario, Lagostena estaba obsesionado con Érica. Al menos dos testigos afirmaron que Lagostena les dijo que desconfiaba de Érica y que si descubría que era infiel, la mataría. "En una oportunidad, Lagostena me comentó que no confiaba en Érica y que si llegaba a enterarse de algún engaño amoroso la mataría", expresó el testigo Alberto Iuliano, pareja de una de las hermanas de la víctima.Hubo otro integrante del entorno de Érica que escuchó a Lagostena decir algo similar. "Daniel me preguntó si podía hablarme sobre problemas de pareja con Érica; le dije que si lo podía ayudar en algo que me cuente. Entonces, Daniel me contó que estaba haciendo terapia de pareja por problemas de celos que tenía y pensaba que Érica le escondía cosas y lo engañaba. También dijo que si Érica le era infiel la mataba", declaró el testigo.Dos meses después de esos dichos, según la Justicia, Lagostena cumplió lo que les había anticipado a los dos testigos y mató a Érica en la casa en la que vivían.Durante el juicio oral que se desarrolló en los tribunales de Lomas de Zamora, varios testigos abonaron la presunción de que Lagostena habría matado a su mujer en la casa y, luego de eso, habría utilizado sus vínculos con una funeraria de Lanús para hacer desaparecer el cadáver. Por tal motivo, la investigación sigue abierta para tratar de encontrar a...

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