Tras el escándalo, en Colón sólo hay más dudas y tensión

 
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SANTA FE.– No hay ningún elemento para suponer que la crisis institucional y deportiva de Colón está llegando a su fin. Todo lo contrario. A diario aparecen elementos nuevos que hacen pensar en una debacle, quizá sin precedente en la historia sabalera.En lo institucional, se sabe que Germán Lerche renunció a la presidencia, aunque aún no se dieron los pasos legales para concretar ese alejamiento. Esa situación quedó a la vista anteayer, a la siesta, cuando Lerche llegó a la concentración y quiso obligar a los jugadores a que disputaran el cotejo con Atlético de Rafaela. La reacción fue la menos ortodoxa imaginada, pero la más realista que se suponía para esa hora. Tras comprobar que el club no había depositado la parte convenida de los sueldos adeudados, varios jugadores lo insultaron y a empellones lo obligaron a retirarse. No pudo reaccionar. Allí perdió autoridad. Allí renunció.Pero ayer, nadie en el club sabía quién asumirá la responsabilidad de cancelar la deuda con los jugadores, los proveedores y el personal administrativo y de logística. Por si ello fuese poco, algunos futbolistas admitieron que donde se concentran no acceden a los servicios habituales ("la comida no es la mejor; las comodidades son motivo de quejas", dicen), y el laberinto sobre el futuro sigue estando muy complicado.Ayer habló Sebastián Prediger: "A nosotros nos plantearon una situación irreversible: cheques rechazados, desalojo de departamentos, deudas de seis meses. Yo le pedí a Lerche que renunciara y no me respondió. Esto es una locura. (Sergio) Marchi nos dijo que el partido se iba a volver a jugar. De lo contrario no hacíamos una locura semejante por respeto a la gente y, si era necesario, salíamos cuatro o cinco a la cancha", aseguró. Ayer, además, hubo pintadas amenazantes en la casa de Iván Moreno y Fabianesi, que por ese motivo pidió permiso para no entrenarse y viajar a Rosario; una versión indicaba que podría abandonar el club.En lo económico, Colón está prácticamente quebrado. Tiene un pasivo de alrededor de $ 128 millones. Tiene cuentas embargadas por juicios extrafutbolísticos. Tampoco pudo disponer de fondos obtenidos durante la última semana. Aseguran que Boca le depositó $ 2 millones por dos juveniles (Julián Cicco, volante central, y Matías Roskopf, delantero, otro integrante de las inferiores). Además, la AFA siguió anticipando cheques con fecha de cobro en 2014 que no se sabe dónde fueron descontados ni qué porcentaje perdió el club en concepto de comisión.En...

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