Transformaciones de un ecosistema palustre. La gran cienaga del Bermejo-Mendoza, siglos XVIII y XIX.

Autor:del R. Prieto, María
 
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RESUMEN

El área que comprende actualmente parte de los departamentos de Guaymallén, Lavalle y Maipú en la provincia de Mendoza, estuvo ocupada hasta comienzos del siglo XX por un amplio sistema palustre y lacustre. Este ecosistema ha sufrido variaciones en su extensión y volumen de agua a lo largo de vatios siglos hasta su desecación en el primer cuarto del siglo XX. A fines del siglo XVIII y comienzos del XIX la ciénaga comenzó a crecer desproporcionadamente hasta alcanzar enormes dimensiones, provocando la pérdida de tierras agrícolas y campos de pastoreo.

Ha sido nuestro interés estudiar las causas naturales y antrópicas que provocaron la transformación de este ecosistema. Para ello se ha recurrido a documentos históricos, mapas antiguos, descripciones de viajeros y científicos complementado con trabajos en el terreno en los relictos de la antigua zona palustre y análisis de fotografías aéreas e imágenes satelitales.

Se puede atribuir este fenómeno al mal manejo del riego en las zonas más altas del oasis, las características topográficas del terreno y los deficientes desagües, junto con fenómenos de geotectónica y un período de grandes precipitaciones nivales en la cordillera que provocó el ascenso de las napas freáticas.

Palabras claves: historia ambiental, recursos hídricos, paisaje de dehesa, variaciones climáticas

Summary

The arca that presently comprises part of the departments of Guaymallen, Lavalle and Maipu in the province f Mendoza was occupied until the beginning of the 20th century by a large marshy and lacustrine system. This system has undergone variations in its extension and water volume along several centuries until its desiccation in the first quarter of the 20th century. By the turn of the 18th century and beginning of the 19th the marsh started a disproportionate growth reaching enormous dimensions, thus provoking the loss of farming land and pasture fields.

Our interest has been the study of the natural and anthropic causes that occasioned the transformation of this ecosystem. For this, we have resorted to historical documents, ancient maps, descriptions by voyageurs and scientists, complemented by field work in the relicts of the old marsh zone plus the analysis of aerial photographs and satellite images.

The phenomenon can be attributed to the wrong watering management in the higher oasis zones, to the topographic characteristic of the terrain and the deficient drainage, jointly with geotectonic phenomena anda period of large snow precipitation in the cordillera that caused the ascent of the phreatic layers.

Key words: environmental history, dehesa environment, hydric resources, climatic variations

TRANSFORMATION OF A MARSHY ECOSYSTEM. THE BIG SWAMP OF BERMEJO, MENDOZA, XVIII AND XIX CENTURIES

A la memoria de Roberto Gustavo Herrer, un compañero irremplazable

INTRODUCCÓN

Debido a las condiciones especiales de su entorno físico y biótico la provincia de Mendoza, Argentina, ha sufrido intensos procesos de deterioro ambiental a través de su historia. La escasez de lluvias (200 mm anuales) condujo a la adopción de una agricultura basada en el uso intensivo del agua de sus ríos. Sin embargo, su manejo inadecuado a lo largo de los siglos ha ocasionado pérdida de tierras agrícolas y campos de pastoreo como consecuencia tanto de la salinización, la revenición y la alcalinización de los suelos como del derroche en el uso del agua tanto superficial como subterránea.

Las zonas regadas de la provincia se dividen prácticamente en dos grandes oasis de cultivo donde se concentra la mayoría de la población. El oasis norte se alimenta por los ríos Tunuyán y Mendoza, cuyas aguas, al alcanzar el llano, en parte son conducidas superficialmente con fines de riego y provisión de agua para el sector urbano industrial, mientras que una porción importante se infiltra en el suelo.

Las aguas del río Mendoza, el más septentrional, fueron aprovechadas para la irrigación desde la época prehispánica. Los habitantes originarios construían simples acequias a partir de un caudaloso brazo que se desprendía del curso principal no bien salía del área montañosa, bautizado por los españoles "río de la Ciudad", más tarde "el Zanjón" y llamado en la actualidad "Cacique Guaymallén". Este curso secundario recorría 35 km hacia el norte, atravesaba el asentamiento indígena del Valle de Huentata y se perdía algunos kilómetros más adelante en un área pantanosa.

En ese mismo valle fundaron los españoles la ciudad de Mendoza en 1561. Sobre la base de la precaria infraestructura existente los conquistadores desarrollaron una red de riego constituida por canales y acequias derivadas igualmente del río de la Ciudad.

Dentro del oasis del Río Mendoza, la zona situada al oriente de la ciudad fue definida desde su fundación como un ambiente pantanoso caracterizado como una superficie levemente deprimida, "una hoya insalubre" poco apta para el asentamiento (Videla,1962).

A pesar de que los españoles no mencionan específicamente este ambiente en sus primeras descripciones sobre Mendoza, podemos ratificar su existencia desde tiempos geológicos dado que la configuración general del relieve en la zona norte de Mendoza, de SO a NE, hace que tanto las aguas superficiales como las subterráneas necesariamente confluyan hacia ese punto.

Es posible que la escasez de referencias sobre el área palustre a mediados del siglo XVI se deba a que al llegar los conquistadores, ésta estaba pasando por un período de retracción de su superficie debido a causas climáticas, por lo que sólo ocupaba las zonas más bajas de la cuenca.

Sin embargo, las particulares características de ese entorno, una depresión ligeramente ondulada, con afloramientos de agua en algunos sitios, formando lagunas y cenagales y con una vegetación propia de ambientes palustres, motivaron que los españoles la establecieran como la dehesa del nuevo núcleo urbano (Prieto y Wuilloud, 1986). En el año 1610, el diccionario de Cobarrubias (1994) definía este término como un "campo de hierva donde se apacienta el ganado ...", pero aclara que también son "tierras bajas, llenas de hierbas por la cual se camina mal por la humedad del suelo y espesura de la hierba, que no deja camino ni sendero, cerrándolo todo ..." Esto está indicando que dehesa, además de ser un concepto funcional, implicaba un paisaje definido, cercano a un ecosistema palustre.

Trece años después de la fundación de la ciudad, el Cabildo comenzó a repartir las fértiles tierras de la dehesa. Entre 1574 y 1578 entregó en merced chacras y estancias a los vecinos más influyentes (Prieto y Wuilloud, 1986). Las chacras se concedieron en las tierras contiguas a la ciudad, más altas y secas. Las situadas hacia el este, en la zona más deprimida y húmeda, fueron ocupadas por estancias de ganado.

Durante casi dos siglos este ecosistema se mantuvo aproximadamente con las mismas dimensiones conocidas por los conquistadores del siglo XVI, aunque había avanzado la superficie ocupada por cultivos. El área estaba en gran parte cubierta por chacras, viñedos y, hacia el oriente, por algunas estancias; pero aún existían áreas comunes que cumplían la misma función que en siglos anteriores.

A mediados del siglo XVIII el área palustre comenzó un paulatino pero constante avance sobre el espacio agrícola, dando comienzo a procesos ambientales que persisten hasta nuestros días. Es recién en ese momento cuando aparece mencionada como ciénaga del Bermejo o del este de Mendoza.

Este fenómeno...

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