Trabajando por el amor a los colores

 
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Hace unos meses, casi en simultáneo, Florentino Pérez, presidente de Real Madrid, y Sandro Rosell, en ese momento presidente del FC Barcelona, anunciaron en sendas conferencias de prensa sus ambiciosos proyectos para remodelar y hacer más espectaculares aún a sus casas, el Santiago Bernabeu y el Camp Nou, respectivamente. A pesar de la aguda crisis económica que en estos tiempos transita España, nadie se atreve a desconfiar de que finalmente se vayan a realizar esas inversiones de 400 millones de euros en cada club.En la Argentina, salvo por las recientes reformas que se hicieron en los estadios Ciudad de La Plata, el Malvinas Argentinas, de Mendoza, y el Brigadier López, de Santa Fe, para albergar la Copa América 2011, una remodelación a gran escala hoy parece imposible, con clubes semifundidos, en los que las mejoras de infraestructura no son una prioridad para los dirigentes. Si bien Independiente decidió hacer completamente a nuevo su estadio, las obras están frenadas y, además de los detalles pendientes en tres cuartas partes del estadio, queda toda una tribuna sin finalizar. El resto de los clubes grandes de la Argentina no ha realizado obras significativas en los últimos veinte años, más allá de algún que otro circunstancial lavado de cara o mejoras sectorizadas.Mientras los estadios se vienen literalmente abajo ante la falta de recursos y una gran cuota de desidia de los directivos, suelen ser los hinchas quienes se ponen al hombro la tarea de darles una nueva imagen a las instalaciones, ya sea pintando las paredes o arreglando los carteles y otros símbolos del club.Al Rojo vivoDurante la gestión del presidente Julio Comparada, el estadio Libertadores de América se tiró abajo casi en su totalidad. Sólo quedó en pie la vieja tribuna Cordero y el nuevo proyecto entusiasmó a los socios e hinchas comunes con tener un estadio con aires al mítico Old Trafford, de Manchester United, pero las obras, aún sin terminar, dejaron una gran sensación de abandono. Sensación que comparten todos aquellos que cada quince días se acercan a alentar al equipo de Omar de Felippe en la B Nacional."Se generó una expectativa tanto en mí como en todos los hinchas, ya que dijeron que iba a ser el mejor estadio de Sudamérica y todo ese circo, pero encontrarnos con lo que es hoy la cancha nos parte el alma", cuenta a LA NACION Ricardo Enrique Boyán, una de las cabezas de Proyecto Red, organización de hinchas que decidió colaborar con el club y que comenzó restaurando las...

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