Los Derechos de los Trabajadores y la crisis económica global

RESUMEN

El orden económico y social vigente en casi todo el mundo ha sufrido una debacle de proporciones inusitadas. Ha quedado demostrado que no sólo se trata de una crisis del sector financiero, sino que abarca todas las esferas de la producción, del consumo, de la inversión y del comercio, y que puede empujar a una depresión económica mundial. (...)

 
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DECLARACIÓN DE LA HABANA

El orden económico y social vigente en casi todo el mundo ha sufrido una debacle de proporciones inusitadas. Ha quedado demostrado que no sólo se trata de una crisis del sector financiero, sino que abarca todas las esferas de la producción, del consumo, de la inversión y del comercio, y que puede empujar a una depresión económica mundial.

Esta crisis parece anunciar el final de una era y un punto de inflexión en la historia de la humanidad, que hará que las cosas ya no vuelvan a ser como eran. Somos testigos del principio del fin del modelo neoliberal y de la ideología que postulaba que el mercado puede solucionar todos los problemas de la economía, quedando en cuestión, además, el compromiso de muchos gobiernos con una globalización incontrolada, ilimitada y desregulada.

La globalización de la economía mundial es un dato de la realidad y parece irreversible. Sería necio negarlo. Pero lo inaceptable es el tipo de globalización impuesta por no más de un centenar de poderosos grupos económicos, que concentran un tercio del comercio internacional y que han decidido cómo se deben articular las relaciones en ese ámbito. Es una globalización planteada desde los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, que segmentan el mundo en países que están del lado de la concentración del capital, del dominio financiero y de la ortodoxia del mercado, y países que quedan del lado de la marginación y la pobreza.

Los banqueros se habían convertido en los supervisores de las economías de los países, reciclando la riqueza del mundo y atendiendo sus necesidades financieras con mercados de divisas que no pertenecen a ningún Estado. Mercados dinámicos y complicados, y en su mayor parte fuera del control de los gobiernos. Empresas que actúan con una especie de flotación libre, habitando una “tierra de nadie”, trasnacionalizando la economía y el mercado con independencia de cualquier país, siendo necesitadas por los gobiernos mucho mas de lo que ellas necesitan a los gobiernos.

En ese modelo de globalización floreció un mercado sin nacionalidad. Se formó un sistema monetario internacional que prácticamente estaba al margen de las reglamentaciones gubernamentales, con capacidad para enviar miles de millones de dólares a dar vueltas alrededor del mundo las 24 horas del día.

Se favoreció el dumping social, ya que el proceso estaba motorizado por poderosos intereses económicos que escaparon de todo control estatal, y que buscan una...

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