El tope en las paritarias lleva hoy al paro al sindicalismo opositor

 
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Con el impulso de los gremios del transporte, el pragmatismo sindical empujó a Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Pablo Micheli a unificar nuevamente sus acciones. Aliados, los referentes de las centrales obreras opositoras activarán hoy el quinto paro nacional desde que Cristina Kirchner está en el poder.

Pero éste, por 24 horas, tiene sus rasgos distintivos. Se desarrollará con el calendario electoral en curso y uno de los ejes centrales de la protesta será el pedido de paritarias libres. Como nunca antes, quedó en evidencia la intromisión del Gobierno en las negociaciones entre empresarios y sindicalistas para establecer un techo de 27%, o poco más, a los incrementos salariales.

El paro, además, se concretará en medio de un cruce de graves acusaciones entre voceros oficiales y los gremios. Hace una semana, el diputado kirchnerista Edgardo Depetri acusó -sin presentar pruebas- a los huelguistas de querer "instalar un caso similar al de Mariano Ferreyra" (asesinado en 2010 durante una protesta sindical) y provocar "hechos de violencia". Y la Casa Rosada les atribuyó "intereses políticos".

A pesar del pedido de la CGT y de los gremios del transporte, diferentes sectores de la izquierda harán piquetes y bloquearán los accesos a las grandes centros urbanos. En la Capital Federal se prevé una marcha de protesta al Ministerio de Trabajo, que debe convalidar los acuerdos paritarios.

El rosario de demandas de la huelga de hoy incluye un aumento de emergencia para los jubilados, la suba a $ 12.000 del salario mínimo, la devolución de los fondos de las obras sociales sindicales y "la inmediata puesta en marcha de un plan de erradicación del narcotráfico y la inseguridad".

Hay tres rasgos que distinguen el paro nacional de hoy de los otros cuatro que ya debió tolerar Cristina Kirchner desde que está en el poder: el inminente curso del calendario electoral; el blanqueo como nunca antes de la intromisión del Gobierno en las negociaciones salariales, y el ring de acusaciones en el que se convirtió la antesala a , en la que desde el oficialismo se habló con naturalidad de muertes, sangre y presuntas teorías conspirativas para desestabilizar a la Casa Rosada.

Hace tres años, el pragmatismo gremial empujó a a unificar sus acciones y encabezar las protestas en contra del Gobierno. En esta oportunidad, y tal como ocurrió el 31 de marzo pasado, los tres referentes de las centrales obreras opositoras se sumaron a una iniciativa que activó originalmente la...

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