Sentencia Definitiva de Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires, 26 de Febrero de 1991, expediente Ac 43251

PresidenteVivanco-Laborde-San Martín-Pisano-Mercader
Fecha de Resolución26 de Febrero de 1991
EmisorCorte Suprema de la Provincia de Buenos Aires

Dictamen de la Procuración General: La Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial —Sala Segunda—del Departamento Judicial de M. dictó sentencia a fs. 369/375 revocando la de primera instancia de fs. 338/349 que hiciera lugar a la demanda, y, en consecuencia, excluye de la condena los rubros “valor vida”, “daño moral” y “gastos de sepelio”. La modifica “en lo atinente a los gastos médicos, los que al declararse la responsabilidad concurrente de la víctima y de la demandada, se fijarán en el cincuenta por ciento (50 %) del monto determinado en la sentencia de grado, con más ajuste e intereses allí dispuestos”.

Contra dicho pronunciamiento deduce el actor, por apoderado, recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley (fs. 378/388) que funda en la violación de los arts. 384, 374 del Código Procesal Civil y Comercial, errónea aplicación de los arts. 902 y 1113 del Código Civil y violación de las garantías constitucionales de la propiedad, defensa en juicio e igualdad, y de los principios de seguridad y estabilidad jurídica. Alega absurdo “dado que se han evaluado algunas pruebas con grueso error”, y arbitrariedad “atento que no se han considerado pruebas esenciales, decisivas que hubieran determinado otra sentencia a la dictada en el proceso”. Señala que el Tribunal consideró únicamente válido el informe oficial del Dr. Kvitko, desechando los de los doctores M. (fs. 233 y ss. de la causa penal) y Telesca (fs. 324/5), lo que es muestra del absurdo aludido. Expresa que el informe del Instituto Posadas de fs. 312 define terminantemente el caso al responder que “no se confirmó el diagnóstico de tuberculosis pulmonar”. Además, atribuye desinterpretación de la doctrina del riesgo y violación del art. 1113 del Código Civil.

En mi opinión la queja es fundada en cuanto a la critica de la relación causal.

La Corte tiene dicho que el absurdo está constituido por el error grave y evidente que lleva a conclusiones incongruentes o contradictorias con las constancias objetivas de la causa (conf. Ac. 39.578, del 2-V-89).

Pues bien, en mi criterio esto es lo que sucede en autos cuando el Tribunal expresa que no se da “el nexo de causalidad adecuado entre el factor de atribución consagrado en el fallo” el riesgo de la cosa y la muerte de la víctima, para afirmar que el desenlace fatal “obedeció a las patologías preexistentes” agravadas, prosigue diciendo, por la falta de atención médica, descartando el traumatismo sufrido, las secuelas de internación y el desmerecimiento de sus defensas orgánicas (v. fs. 372 vta.).

En efecto, la pericia del Dr. Kvitko en la cual se basa la sentencia, refiere que la señora Tarija “era portadora de una enfermedad de Von Reckienghausen y de una tuterculosis” (fs. 285, 4to. párr.) cuyos caracteres explica. De la primera enfermedad no se hace mención en la Historia Clínica como causa de muerte (v. fs. 223), y la tuberculosis no se confirmó (informe del Jefe de la Sección Neumonología del Hospital Posadas, en fs. 312).

A su vez, la Perito Médico, Dra. Telesca (v. fs. 324/325 vta.) dice que las secuelas del accidente: traumatismo encefalocraneano, fracturas...

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