'Todos tienen historias muy fuertes de guerra y miseria'

COMISO, Sicilia (De nuestra corresponsal).- ¿Encontrarse a un argentino en medio de la hecatombe de los cientos de refugiados que a diario llegan a Sicilia? Sí. Increíblemente Marcos Sastre vive en medio de la campiña de Ragusa, a pocos kilómetros de Comiso, en Torre di Canicaro, en lo que era la casa de campo de un señor feudal local, el marqués de Trigona.

En la antigua casona de piedra clara, un maravilloso edificio del siglo XVIII, con patio, salones, jardín, 13 habitaciones y capacidad para 35 personas, dos asociaciones manejan uno de los varios centros de segunda acogida para migrantes que viven a la espera de recibir derecho de asilo y documentación. El lugar se levanta en una especie de oasis, en medio de una colina con viejos olivares y un panorama campestre idílico.

Como por lo general las asociaciones no dejan hablar con los migrantes sin antes obtener permisos especiales, casualmente esta cronista descubre que puede hablar con alguien más: un argentino que trabaja allí como ayudante cocinero.

"Si hace un año me hubieran dicho que iba a trabajar en un centro de refugiados, me habría muerto de risa", cuenta, mate en mano, Sastre. Nacido hace 25 años en Concepción del Uruguay, el joven cuenta que fue la casualidad del destino la que lo llevó hasta allí.

Todo empezó porque se puso de novio con una chica francesa que en 2012 visitó la Argentina. Por ella, que vive en Londres, decidió irse a Europa. Y para poder hacerlo legalmente, decidió también sacar su ciudadanía italiana a través de su tatarabuelo piamontés: un trámite burocrático tan largo y engorroso como el de los migrantes para obtener el derecho de asilo, salvando distancias y diferencias.

Como una amiga italiana de su novia vive en Ragusa, Marcos inició hace poco más de un año allí el trámite para su ciudadanía.

"Al principio, vivía en un departamento que me prestaban en Ragusa, pero después conocí gente que maneja este centro que me dijo que podía tener casa y comida acá. Así que vine y terminé trabajando en la cocina", explica.

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