Todos a la calle otra vez, la consigna que se esparció entre los independentistas

 
EXTRACTO GRATUITO

MADRID.- Seguramente no fue su propósito. Pero la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela le acaba de hacer el mejor regalo al independentismo catalán. Ayer, en cuestión de minutos, las diferentes plataformas fueron capaces de movilizar multitudes en toda la región para protestar contra el "atropello a la democracia" y reclamar la libertad de los "presos políticos del Estado español".

En Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona, el paisaje fue el mismo y se repitió en la geografía regional. Inyectado de nueva energía, el independentismo promete más: una gran marcha el domingo próximo, otra para el 12 y la coreografía habitual: movilización permanente, huelga, cacerolazos, pegatina de afiches, concentraciones.

En fin: todos a la calle otra vez para demostrar fuerza, presionar a los partidos y, sobre todo, proyectar una vez más el reclamo independentista al exterior. Hasta tarde en la noche sonaban ayer las cacerolas y las bocinas en las calles de Barcelona.

"¡Arrasaremos en las urnas!", cantaban en las plazas. Lo ocurrido anoche fue un llamado a que el independentismo se presente unido y con fórmula única en las elecciones regionales del próximo 21 de diciembre.

Junto con el renovado reclamo de frente único electoral -algo que está por verse-, lo otro fue la intención de internacionalizar el reclamo. "Europa, ¡no cierres los ojos!", decía ayer una enorme pancarta frente al deshabitado Palau de Govern, en el centro de esta ciudad.

"Libertad a los presos políticos", decía una enorme pancarta frente al ayuntamiento de Barcelona. Su alcaldesa, Ada Colau, que hasta ahora había hecho equilibrio, apuntó duro al Estado español.

"Despropósito, desvergüenza, un asalto a la democracia", dijo, en una declaración institucional que leyó luego.

Hace sólo 24 horas, semejante movilización era impensable. Incómodo, cuando no avergonzado, por la huida al exterior de su ex presidente Carles Puigdemont, el independentismo, en sus diferentes vertientes, venía perdiendo pulso donde siempre fue más fuerte: la movilización callejera.

Llevaba más de una semana sin ser capaz, siquiera, de una pequeña concentración. Y eso, para un movimiento que mantuvo las principales ciudades catalanas en movilización permanente durante meses, era todo un síntoma de retroceso.

En todo caso, eso cambió anoche radicalmente. La visión de las imágenes con los furgones policiales que llevaron a prisión a ocho ex miembros del gobierno, incluido su destituido vicepresidente, fue...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA