Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala Vii, 24 de Junio de 2020, expediente CNT 075553/2014/CA001

Fecha de Resolución24 de Junio de 2020
EmisorCámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - Sala Vii

Poder Judicial de la Nación CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO - SALA VII

75.553/2014

SENTENCIA DEFINITIVA Nº: 55285

CAUSA Nº75.553/2014 - SALA VII- JUZGADO Nº54

En la ciudad de Buenos Aires, a los 24 días del mes de junio de 2020, para dictar sentencia en estos autos caratulados “T., A.P. c/ Clean Baires S.A. y otro s/

Despido”, se procede a votar en el siguiente orden:

EL DOCTOR N.M.R.B. DIJO:

I- La sentencia de primera instancia que obra a fs. 562/567, que hace lugar a las principales pretensiones de la parte actora, es cuestionada por la parte demandada (fs.

577/594 595/602), por la accionante (fs. 568/574) y se cuestiona la regulación de honorarios a fs. 575.

II- Por una cuestión de mejor orden metodológico tratare en primer términos los planteos esgrimidos por la parte demandada.

Se queja el apelante, del encuadre convencional efectuado en el fallo de grado, ya que resolvió que según las tareas desarrolladas por el actor el CCT aplicable es el 130/75, y no el CCT 74/1999.

  1. la agraviada, que la actividad de la empleadora se encuadra en el CCT

    74/1999, por lo cual, la totalidad de las relaciones laborales mantenidas con sus empleados se encuentran reguladas en base a dicha convención, ello más allá de la tarea que desempeñe cada trabajador.

    En este punto, considero importante destacar, que a fs. 33, 42, 55 se encuentra el certificado expedido por la propia demandada en el cual consta que el trabajador estaba registrado como categoría “A administrativo”, realizando tareas administrativas según CCT

    130/75, desde el 18/06/10 hasta el 30/10/12 y luego desde el 1/11/12 al 29/11/13 bajo la calificación profesional “administrativo”.

    En relación a ello cabe resaltar que a diferencia de lo enunciado en los agravios esgrimidos por la demandada, lo cierto es que, en los certificados antes individualizados, no se ha realizado distinción alguna ni mención de otro convenio colectivo aplicable al trabajador.

    Por lo tanto, es la propia empleadora quien se ha sometido voluntariamente al CCT

    130/75, de este modo la defensa intentada en cuanto a que fue por error, no resiste el menor análisis.

    Digo ello, ya que no solo el actor cumplía las funciones de administrativo según lo determinado en el CCT en cuestión, sino que la demandada, lo ha dejado plasmado en los documentos de registración laboral; circunstancia esta que activa la aplicación de la teoría de los actos propios.

    En este marco, no puedo menos que recordar que –tal como reza el antiguo aforismo romano- “propriam turpitudinem alegans non est audiendus”, es decir, nadie puede invocar su propia torpeza para fundar un derecho (Bueres, A.–.H., E.I., “Código Fecha de firma: 24/06/2020

    Firmado por: N.M.R.B., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: G.L.C., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: H.H.K., SECRETARIO DE CAMARA

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    Civil y normas complementarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial”, T. 1, pág. 1.119,

    Editor De Palma año 2.001).

    La doctrina de los actos propios, de raigambre romanista (con antecedentes en el Corpus Juris Civilis, en un pasaje de U. referido al fragmento 25 del Digesto 1,7, y en el último título del mismo ordenamiento en el que P. consigna la inadmisibilidad de cambiar de criterio en perjuicio de otro), acuñó el brocardo: “venire contra factum proprium nulli conceditur”, también expresado por Accurcio como: “adversus factum suum quis venire non potest”, cuya finalidad consistía en impedir que un resultado ajustado al estricto derecho civil, pero contrario a la equidad y a la buena fe prevaleciera. Funcionaba “ope exceptionis”

    de manera similar a la “exceptio dolis”, cuyas resonancias guardan relación con el caso a examen.

    Nuestro Código Civil originario dio lugar a la aplicación de la denominada “Teoría de los Actos Propios” con fundamento en los Artículos 16 (que en algunas interpretaciones jurisprudenciales la recepta con la categoría de principio jurídico) y 953. Más aún a partir de la reforma de 1968, desde los artículos 1071 y 1198 (conf: A.B.: “La Teoría de los Actos Propios, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1987).

    En el contexto fáctico y jurídico descripto, no puedo más que proponer la confirmatoria del fallo en este sustancial punto.

    III- Sostiene la agraviada, que la entidad de la injuria en que funda el despido el actor resultaría insuficiente a tales efectos.

  2. para ello que “… si consideramos que la actora debió haber sido categorizada como Administrativo d, de acuerdo a la propia planilla presentada por el perito contador, la supuesta diferencia salarial emergente entre dicha categoría y la abonada al actor sería de $ 352,36 mensuales de promedio …”, lo cual según su ver resultaría exagerado considerarlo como una injuria suficiente que impidiera la prosecución del vínculo.

    Deseo señalar en este aspecto, que no solo se ha invocado como causal , el incorrecto encuadre convencional, sino deficiencia registral en el salario por pagos en negro,

    horas extra laboradas y deficiente abonadas, falta de pago del seguro la estrella, y maltrato laboral recibido.

    Sentado ello resta analizar si se encuentran acreditados dichos extremos denunciados por el trabajador.

    En este punto considero relevante las testimoniales que se encuentran glosadas en la causa, ya que los dichos de R. (fs. 528/531) resultan claros y elocuentes, en cuanto detalla la modalidad de pagos, en tanto se abonaba “parte en blanco y parte en negro” indicando que la porción sin registro se abonaba en efectivo y en la empresa.

    En su relato el testigo describe el horario que cumplía el actor y señala lo habitual que era que los trabajadores extendieran su jornada más allá de lo pactado, agregando que también se realizaban guardias telefónicas.

    Fecha de firma: 24/06/2020

    Firmado por: N.M.R.B., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: G.L.C., JUEZ DE CAMARA

    Firmado por: H.H.K., SECRETARIO DE CAMARA

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    Cabe destacar, que todo lo descripto por el testigo ha sido percibido por sus sentidos, ya que prestó servicio para la demandada, siendo compañero de trabajo del actor.

    Por su parte Pagano (fs. 403/404) en la misma línea que el testimonio antes citado, describe el cumplimiento de una jornada más extensa que la denunciada por la demandada; en tanto F. (fs. 538) y A. (fs. 539) reconocieron las planillas de horarios de ingreso y egreso...

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