El tironeo entre Turquía y la UE pone en riesgo la suerte de miles de refugiados

 
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PARÍS.- Mientras 30.000 hombres, mujeres y niños permanecen bloqueados en el norte de Grecia bajo el frío y la lluvia, esperando a que se abran las fronteras de Macedonia, las exigencias del gobierno turco para ayudar a la Unión Europea (UE) a resolver la crisis provocaron ayer en Bruselas la suspensión de las negociaciones entre los 28 países del bloque y Ankara.

Los dirigentes de los 28 Estados de la UE "necesitan tiempo para estudiar el plan turco", explicó diplomáticamente anoche un responsable europeo. En una cumbre considerada "decisiva", Turquía propuso ayer aumentar su colaboración, pero también elevó considerablemente el nivel de sus pretensiones. Exigió más dinero (6000 millones de euros en lugar de los 3000 prometidos por Bruselas), la supresión de visas para los 70 millones de turcos y una aceleración del proceso de integración de ese país a la UE.

Según ese proyecto, Turquía trasladaría de regreso a su territorio a todos los migrantes -incluso a los sirios- que llegaron a Europa por las islas griegas del mar Egeo.

A cambio, por cada sirio admitido en Turquía, la UE aceptaría acoger un refugiado sirio procedente de Turquía. Este mecanismo establecería un sistema de admisión controlado y legal, que dejaría sin trabajo a los traficantes. Turquía también se encargaría de la repatriación de aquellos migrantes económicos que no califican para el refugio en Europa.

El texto agrega que Ankara "desplegaría, de acuerdo con el gobierno griego, cierto número de agentes de inmigración y de enlace en las Unidades de Control de Migraciones Irregulares (los llamados hotspots), principalmente en la isla de Lesbos, Chios, Samos, Leros y Kos, para facilitar ese proceso de readmisión en Turquía.

"Varios países consideran muy interesante la idea, pero no pueden cerrar un acuerdo esta noche, pues hay muchos puntos sin aclarar. Trabajaremos intensamente sobre ese texto en los próximos días", agregó la fuente.

La verdad es mucho más dramática. Por desesperados que estén, los líderes europeos saben que hacer un pacto con Recep Tayyip Erdogan, con la esperanza de poner freno a la inmigración, puede llegar acompañado de un diabólico precio para la UE. El autoritario presidente turco demostró ser un socio problemático desde que estalló la crisis siria, hace cinco años. Pero la necesidad urgente de Europa de obtener su ayuda supera todos esos defectos.

La cumbre de ayer en Bruselas se realizó un día después de que la justicia turca interviniera el mayor...

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