Tiempos de la Justicia que resultan funcionales al poder

 
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Una buena noticia podría resultar mala en . Ayer, la Cámara Federal aceptó por unanimidad ante la Cámara de Casación para darle vida a la denuncia que hizo Alberto Nisman cuatro días antes de morir. Los jueces de la Sala I de la Cámara Federal (Jorge Ballesteros, Eduardo Farah y Eduardo Freiler) demoraron inexplicablemente su decisión y la causa podría caer en manos del fiscal de Casación Javier de Luca, un militante de Justicia Legítima que entrará de turno mañana. Moldes anunció que hoy hará una presentación desesperada, a primera hora de la mañana, para que durante la jornada el expediente sea elevado a Casación. Hoy estará todavía de turno el fiscal Ricardo Wechsler, un funcionario considerado independiente.

Esa Sala de la Cámara Federal, con antecedentes de cercanías al oficialismo, trató hace una semana la recusación de Moldes, a quien confirmó. Es usual que los tribunales consideren las recusaciones y, cuando las rechazan, no demoren más de un día en resolver sobre si aceptan o no las apelaciones. Un días después, el jueves pasado, el juez Freiler se manifestó sorpresivamente indispuesto por problemas en el estómago. Se fue y no volvió hasta ayer, ya muy cerca de la fecha en que entrará a jugar el fiscal De Luca. Aun así, no se explica por qué los otros dos jueces no resolvieron la apelación si terminaron tomando una decisión por unanimidad. En un tribunal de tres jueces, con dos es suficiente cuando ellos están de acuerdo.

El fiscal De Luca trató de "gánster" a Moldes y criticó duramente la marcha del 18 de febrero. Si la denuncia de Nisman terminara en sus manos, como es probable, puede anticiparse de antemano que la rechazará. La denuncia de Nisman moriría en ese instante. No podría acceder a la Cámara de Casación sin el acuerdo del fiscal. A pesar de las apariencias, hubiera sido mejor que la Cámara Federal rechazara la apelación de Moldes para que éste pudiera recurrir en queja, en el acto, a la Cámara de Casación. Todavía hubiera estado de turno el fiscal Wechsler. Pero resultó que la buena noticia es mala por el manejo de los tiempos que hizo, tal vez premeditadamente, la Cámara Federal. Fue una operación perfecta en la que los jueces entretejieron el almanaque con la aceptación de las presiones oficiales.

Con la denuncia contra la Presidenta a punto de morir, no puede negarse que toda la saga del caso Nisman está en franca decadencia. El Gobierno ha logrado, por izquierda o por derecha, que se hable más de la vida privada...

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