El tiempo perdido en energía que costará recuperar

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Nada es por virtud, sino por necesidad y urgencia. Los mismos motivos que ubicaron a Sergio Massa al comando del ministerio ampliado de Economía, son los que ahora lo llevaron a ajustar más de lo previsto las tarifas de electricidad, gas y agua para achicar mínimamente la abultada cuenta de subsidios estatales . También a disponer regímenes especiales para promover inversiones privadas en producción, transporte y exportación de hidrocarburos. Sin embargo, están lejos de configurar una política articulada de desarrollo energético y no alcanzan para recuperar el enorme tiempo perdido en esta materia.

Por más eufemismos y chivos expiatorios que busque para disimularla, el kirchnerismo no puede ocultar que la actual crisis macroeconómica es una réplica en mayor escala de la ocurrida en 2015 ; ni que en ambos casos fue disparada y agravada por el populismo aplicado al manejo del área energética. Esa lección no aprendida se traduce hoy en la fenomenal explosión del gasto público en subsidios (equivalentes a US$15.000 millones) y la escasez de dólares en el Banco Central por el pago de importaciones récord de gas natural licuado (GNL), gasoil y fuel oil (estimadas en US$8000 millones) para evitar cortes de suministro en el invierno de 2022.

Es tan cierto que esta última cifra fue engrosada por la suba de precios internacionales del petróleo y el GNL provocada por la guerra de Rusia contra Ucrania, como que la Argentina viene perdiendo la oportunidad de convertirse en país exportador neto de hidrocarburos por no haber seguido una política energética racional y previsible.

El resultado es que 10 años después de la confirmación del enorme potencial de recursos no convencionales de gas natural y petróleo en Vaca Muerta, no se ha logrado sustituir las importaciones para cubrir la mayor demanda invernal pese al aumento de la producción en los últimos cinco (excepto 2020, por el freno de la pandemia) . Esto obedece al cuello de botella generado por la saturación de la capacidad de los gasoductos y oleoductos que parten desde la cuenca neuquina e impiden transportar mayores volúmenes, incluso con el Plan Gas 4 que fijó precios en dólares.

Aquí el kirchnerismo tampoco puede eludir su responsabilidad, ya que gobernó durante seis de esos diez años. Por un lado, su persistencia en fijar precios domésticos para el crudo y combustibles desalineados con los internacionales distorsionó las prioridades de inversión y, junto con los cepos cambiarios, elevó la...

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