En su peor momento político, Boudou está cada vez más aislado del poder kirchnerista

 
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La agenda está en blanco, los teléfonos suenan cada vez menos y lo que antes era un desfile alocado de funcionarios y dirigentes que se pechaban por saludarlo o para pedirle que fuera el invitado especial de sus reuniones devino en una soledad que duele. Así pasa los días el vicepresidente desde que el juez Ariel Lijo decidió y lo condenó al ostracismo político."El ascensor ya no para más en el primer piso, pasa directo al segundo", exageró en diálogo con LA NACION un allegado a Boudou para graficar el cambio de clima que rodea al vicepresidente desde que comenzó a complicarse su situación en la Justicia.Limitado desde la Casa Rosada a un "corralito" que lo mantiene acotado en sus apariciones públicas y lo condena a permanecer encerrado la mayor parte del tiempo en su despacho del primer piso del Senado, en el entorno del vicepresidente recuerdan con bastante detalle las caras de aquellos que han desaparecido ahora que, sostienen, "llegaron las malas".La lista es larga, pero hay dos nombres que figuran resaltados en rojo: el intendente de la Matanza, Fernando Espinoza, y el gobernador de Tucumán, José Alperovich. Ambos pasaron de "palmearle la espalda a Amado" a brillar por su ausencia.En el caso del jefe comunal y presidente del PJ bonaerense, le agregan el aditamento de considerarlo responsable del evidente alejamiento de los intendentes del conurbano, antes tan propensos a visitar el Senado para reunirse con Boudou y sacarse la foto de rigor con la cual alardear en sus distritos."Él fomentó el aislamiento. Sabemos que ha hablado mal en reuniones del partido y en otros encuentros con intendentes diciendo que había que alejarse de Amado porque piantaba votos", precisaron cerca del vicepresidente.Alperovich, por su parte, ya no fatiga los teléfonos de Boudou como solía hacerlo en la época en que el ex ministro de Economía era el elegido de la Presidenta para la vicepresidencia y todo eran risas y festejos.El abandono que sufre Boudou es tan evidente que hasta algunos senadores oficialistas lo destacan cuando se habla del tema en privado.Así, un legislador con despacho en el tercer piso del Palacio se quejó con amargura por los maltratos del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. El más evidente fue hace casi dos meses, cuando el presidente chino, Xi Jinping, visitó el Congreso y el diputado se preocupó por llevar la recepción al Salón Delia Parodi, de la Cámara...

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