La teoría conspirativa volvió junto con Cristina

 
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Osciló entre párrafos conciliadores y oraciones ásperas, al borde de la rabia. Se abrazó al pejotismo del que descreían tanto ella como su marido. Buscó a los radicales como coprotagonistas históricos y excluyentes del proceso democrático, y aludió a como su enemigo más odiado del momento.regresó ayer tal como se había ido cuando se la llevó la enfermedad, hace casi dos meses. "Aquí estoy", pareció decir, para aventar las versiones que la colocaban como una conductora lejana y distraída del Gobierno. Los mismos rumores que decían que Jorge Capitanich arribó para conducir la administración en su nombre. figuró ayer sólo en muy pocos planos de la televisión oficial. Cristina volvió a la jefatura política hasta corporalmente, incluidos sus habituales gestos mandones.No pudo lidiar con su genio, que otra vez la venció. Era fácilmente perceptible que se había propuesto rendirle un homenaje a la democracia, en el día que cumplía 30 años, con palabras pacíficas y políticamente abarcadoras. Pero se deslizó una y otra vez hasta caer en el costado que más le gusta: la denuncia de una conspiración contra su gobierno.http://www.lanacion.com.ar/1646400-mapa-de-situacion-cuales-son-las-provincias-que-siguen-afectadas-por-el-conflicto-policialque la persiguen, sino que los autores son una pandilla de destituyentes.Sólo Massa, al que no nombró, tendría alguna culpa por haber hecho una campaña electoral apoyada en las denuncias de inseguridad. En ese argumento respaldó la "inspiración política" de la rebelión uniformada. ¿Qué tienen que ver las denuncias de inseguridad con la sublevación policial? Nada, pero no importa.Tampoco se olvidó de los medios, sobre todo de la televisión, aunque no para vincularla con la desestabilización, explícitamente al menos. Dijo que no había ordenado una cadena nacional para ver que "cierta televisión" partía la pantalla para mostrarla a ella, por un lado, y a los saqueos, por el otro. Eso no sucedió, aunque tal mención nos recuerda que Cristina Kirchner no olvida ni perdona. La pantalla partida en los medios del Grupo Clarín, durante el duro combate con los productores rurales, en 2008, desató su furia con ese holding, que aún no cesa.Se necesita una excesiva visión conspirativa de la historia para desconocer que todos los procesos sociales tienen un condimento sustancial de contagio. Eso sucede, por lo menos, desde la Revolución Francesa, hace más de 200 años. Es cierto, sin embargo, que los días previos al fin de año se han convertido...

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