Tensiones y Conferencia Episcopal en Venezuela

 
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Texto de la Exhortación Episcopal de la 100ª Asamblea de la CEV por el diálogo y la reconciliación

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, reunidos en la Asamblea Plenaria Ordinaria número cien, hacemos llegar a todos los hombres y mujeres del país nuestro saludo y bendición, al mismo tiempo compartimos con todos algunas reflexiones sobre el acontecer nacional a la luz de la fe cristiana. Esta Asamblea se inscribe en el marco del Año de la fe y el llamado de la Iglesia a una Nueva Evangelización.Hemos vivido recientemente como un tiempo de gracia la experiencia de la renuncia al pontificado del Papa Benedicto XVI y la elección del Papa Francisco, primer latinoamericano Obispo de Roma y sucesor de Pedro. Benedicto XVI nos regaló un testimonio de fe y humildad. Francisco nos trae, con un lenguaje cercano y de hondas raíces evangélicas, un aire de renovación y de crecimiento en la fe. Esta ocasión sea propicia para agradecerle sus palabras de solidaridad y preocupación por nuestro pueblo venezolano.

Durante este año todos hemos sido afectados por acontecimientos de gran trascendencia en el desarrollo de la vida social, política y económica de Venezuela. En el ámbito electoral, luego del fallecimiento del presidente Hugo Rafael Chávez, se realizó una nueva elección presidencial el 14 de abril. El proceso se caracterizó por una campaña ventajista a favor de una de las partes e hizo evidente la existencia de serias deficiencias en nuestro sistema electoral. La situación planteada dio lugar a hechos de violencia. Como señalábamos los obispos en nuestro Comunicado del 17 de abril: “La protesta justa y pacífica es un derecho civil que no puede ser conculcado ni reprimido. Rechazamos absolutamente cualquier tipo de violencia. Deploramos los hechos delictivos ocurridos el pasado 15 de abril, y exigimos una investigación imparcial para sancionar a los culpables”.

La profunda división del pueblo venezolano se pone en evidencia nuevamente. El bien del país exige un entendimiento entre las partes, la búsqueda de una plataforma común que permita avanzar y solucionar los problemas acuciantes. No es aceptable una solución que signifique la destrucción de los que no piensan igual. El elemento en común para todos es la Constitución, que señala y pone límites al proyecto de país que nos debe unir. Es una exigencia que impone la nación a todos. El bien del país exige que se promueva el reencuentro de todos los sectores sociales. Nuestra conferencia episcopal...

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