Un teléfono que llama menos

 
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CÓRDOBA.- Aunque la capital de esta provincia aún es la que concentra la mayor cantidad de empleo en call centers en el país, entre en los últimos siete años se perdieron alrededor de 10.000 puestos.

Después de aquel pico de la actividad en 2008, con 25.000 trabajadores, actualmente el sector emplea entre 15.000 y 17.000 trabajadores. Las claves de la baja son dos: la Argentina se quedó sin centros que exportaran el servicio y los nuevos inversores eligieron provincias que ofrecen más beneficios, como Tucumán o Chaco.

Alrededor de 50.000 son los empleados que tiene registrada la Cámara Argentina de Centros de Contacto en todo el país; en 2008 eran 70.000. De los 24 call adheridos a la entidad -dicen que no perdieron socios- todos atienden el mercado interno; hace siete años cerca del 40% apuntaban al exterior.

"El punto máximo de la actividad coincidió con el mejor momento de las exportaciones", explica a LA NACION Mario Miccelli, director ejecutivo de la cámara. Admite que varios se fueron del país a Chile, Uruguay, Colombia y Perú. "Por el valor del dólar nos convertimos en no competitivos", reconoce.

Por ejemplo, Jazzplat, filial de la empresa española de telecomunicaciones Jazztel, cerró el call center en Córdoba en 2013 y trasladó sus oficinas a Chile. Se había instalado en 2005 y llegó a tener 1500 empleados. Las agencias de promoción de inversión de los vecinos vinieron a buscar a las empresas para ofrecerles la relocalización en función de que la situación macroeconómica argentina no las ayudaba para seguir.

Miccelli dice que la decisión empresaria para el cambio de estrategia fue rápida y empezó el vuelco de la actividad hacia al mercado doméstico. "Si no hubiese sido así, la caída hubiese sido peor", dice. Explica que el 70% de las llamadas que reciben los centros son entrantes, lo que marca la alta dependencia del consumo.

El principal valor agregado que tiene Córdoba -y que explica que encabece el ranking de la actividad en el país- es la calidad de sus recursos humanos; el 75% de los empleados de los centros son universitarios. Ese esquema no se repite ni dentro ni fuera del país.

Junto a la experiencia acumulada, es un ingrediente clave, según Miccelli, para que los call "no salieran en estampida; hubo oscilaciones, pero que acompañaron lo sucedido en todo el país". En 2003, cuando la actividad empezaba a desarrollarse en la Argentina, el 80% del empleo se concentraba en territorio porteño y Córdoba tenía el 16%. Un lustro...

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