Sentencia de Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo - CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO - SALA III, 10 de Diciembre de 2019, expediente CNT 031236/2012/CA001

Fecha de Resolución10 de Diciembre de 2019
EmisorCÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO - SALA III

Poder Judicial de la N.ión SENTENCIA DEFINITIVA Causa N° CNT 31236/2012/CA1 “TARITOLAY ENZO RODRIGO c/ PROVINCIA ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO S.A. s/ACCIDENTE - LEY ESPECIAL” -JUZGADO N° 62-.

En la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, a 10/12/2019, reunidos en la S. de Acuerdos los señores miembros integrantes de este Tribunal, a fin de considerar el recurso deducido contra la sentencia apelada, se procede a oír las opiniones de los presentes en el orden de sorteo practicado al efecto, resultando así la siguiente exposición de fundamentos y votación:

La Dra. D.R.C. dijo:

I- Llegan los autos a la Alzada, con motivo del recurso de apelación interpuesto por la accionada a fs. 173/176vta, con réplica de la parte actora a fs. 179/180vta. Asimismo, el letrado de la parte actora apela, por derecho propio, la regulación de los honorarios, al considerar que los mismos son exiguos.

En términos generales, PROVINCIA ART SA objeta la valoración de la prueba médica, en relación con la incapacidad psicológica asignada, así

como en materia de intereses se queja, de la fecha a partir de la cual deben devengarse y la tasa impuesta. Finalmente, cuestiona los intereses punitorios que el a quo aplica, en caso de incumplimiento de la sentencia.

II- Prioritariamente, en atención a un orden metodológico, corresponde revisar lo atinente a la incapacidad psíquica.

El Magistrado de la primera instancia, considera fundado el dictamen médico, en el psicodiagnóstico que obra en la causa, y entiende que la impugnación de la demandada no logra conmover las conclusiones del mismo. Ello, toda vez que se limita a cuestionar el porcentaje de incapacidad otorgado por el perito, sin considerar cuál debería ser la modificación teniendo en cuenta lo constatado en la pericia.

Asimismo, expresa que es el Sentenciante quien debe decidir si el baremo referenciado por el perito se aparta del caso, o bien decidir si es conforme a derecho apartarse, en base a apreciaciones objetivas como “estado general del paciente, profesión, edad, sexo, situación familiar, etc.”, y fundamentos científicos, caso contrario no se justificaría apartarse del dictamen médico.

Así, la demandada manifiesta que el perito no tuvo en cuenta los rasgos de la personalidad de base del actor, limitándose a considerar que la lesión física es la generadora de la secuela psicológica.

La parte demandada entiende, que el siniestro no reviste gravedad suficiente como para otorgarle la entidad de provocar un diez por ciento de incapacidad psíquica. Sostiene, que seguramente la reacción psicológica está

Fecha de firma: 10/12/2019 relacionada directamente “con una personalidad predisponente con Firmado por: D.R.C., JUEZ DE CAMARA Firmado por: M.L.G., SECRETARIA Firmado por: A.H.P., JUEZ DE CAMARA #20376487#252159452#20191210200307527 Poder Judicial de la N.ión empobrecimiento de las funciones psíquicas y la presencia de mecanismos de defensa ineficaces y rígidos que no le permiten al actor aceptar los sucesos traumáticos y adaptarse a la nueva condición física, siendo los mismos nada más que disparadores de un cuadro psicológico latente, lábilmente estable que ante la aparición de cualquier conflicto superador de la capacidad de resolverlo, gatilla un cuadro exacerbado de RVAN.”

Además, cuestiona que no existen pruebas de que el actor hubiera padecido signos de patología psiquiátrica, ni psicológica, ni reclamado tratamiento durante la asistencia de la lesión física, en el marco de los artículos 28 y 31 del Decreto nº 717/96, reglamentario de la Ley 24557.

Asimismo, manifiesta que no se trataría de un cuadro consolidado, toda vez que el perito indica la necesidad de tratamiento, y por último, cuestiona el baremo utilizado. Indica que se trata de un cuadro leve, que no se equipara con la Reacción Vivencial Anormal con manifestación depresiva grado II, sino con un RVAN grado I, valorada con 0% según baremo ley del Decreto 659/96, el único posible para determinar si es una contingencia cubierta por el art. 6º Ley 24557.

III- Al respecto, sostengo que el daño físico junto al daño psicológico, integran el daño material. Esto es, uno es denso y otro no, conformando ambos un continuo material, como repercusiones necesarias –accidentes y enfermedades - en la vida del trabajador.

Con lo cual, podríamos entender que ambos daños son constitutivos del daño material que se diferencia del daño moral.

De otro modo el daño psicológico y el moral se confundirían. Este último, es de corte espiritual y los dos primeros (psicológico y físico) forman parte, como lo manifesté, de un continuo material.

Lo que no implica, a su vez, que el daño psicológico se confunda con el físico. Esto es, el aspecto “material” psicológico tiene relación con la personalidad o actividad de la psiquis del ser humano, que puede verse afectada por un evento traumático, provocándole un daño.

Así, puede definirse al daño psicológico como a “toda perturbación, trastorno, enfermedad, síndrome o disfunción que, a consecuencia de un hecho traumático sobre la personalidad del individuo acarrea una disminución de la capacidad de goce, que afecta su relación con el otro, sus acciones, etc.”.

(PUHL, S.M., SARMIENTO, A.J., IZCURDIA, M.A. y VARELA, O.H., "Daños a las personas en el discurso psicológico jurídico", páginas 55-69, "La psicología en el campo jurídico", Ed. E.C.U.A. -2005)”.

Asimismo, se ha señalado que el daño psicológico “comprende tanto las enfermedades mentales como los desequilibrios pasajeros, sea como situación estable o bien accidental y transitoria que implica en todo caso una faceta morbosa, que perturba la normalidad del sujeto y trasciende su vida individual y de relación"(Kemelmajer De Carlucci/Aída, "Breves reflexiones sobre la prueba del llamado daño psíquico. Experiencia jurisprudencial", Fecha de firma: 10/12/2019 Revista Derecho de Daños, Nº 4, Ed. Rubinzal- Culzoni.).

Firmado por: D.R.C., JUEZ DE CAMARA Firmado por: M.L.G., SECRETARIA Firmado por: A.H.P., JUEZ DE CAMARA #20376487#252159452#20191210200307527 Poder Judicial de la N.ión Consecuentemente, comparto que las patologías psicológicas se generan en el interior de la psiquis del sujeto, la mente como materia, no obstante, estimo que lo que confunde sobre su “naturaleza material”, es que resulta más problemático formar certidumbre sobre su efectiva existencia, atento a la ausencia de manifestaciones más o menos constatables, a diferencia del supuesto de una lesión física.

Es aquí entonces, donde reviste gran importancia la prueba pericial médica, puesto que los distintos estudios técnicos que practiquen los especialistas de la ciencia psicoanalítica y psiquiátrica, posibilitarán una determinación más concreta acerca de la existencia y extensión de las dolencias psíquicas alegadas por la afectada.

Por todo ello, considero que no es acertado pensar que el daño psicológico deba guardar estricta relación, o proporcionalidad con el daño físico. Ya en consonancia, con lo que he desarrollado en los párrafos anteriores, puede existir un daño “material” psíquico, sin haberse padecido un daño “material” físico.

A., si uno puede tener daño moral sin daño material, con mayor razón, podemos tener daño psicológico sin daño físico.

Asimismo, nada hay de corte objetivo que permita establecer cuál es la relación en grados que tiene que existir entre el daño físico y el psicológico y, a su vez, entre el material y el moral.

Tal es así, que en ese mismo orden de ideas, se ha expresado que la lesión psicológica puede ser distinguida de la incapacidad sobreviniente, atento a que la primera "puede dejar incólumes las posibilidades laborales y el resto de los aspectos vitales de un ser humano, considerados en su proyección hacia un mundo exterior y sólo producir consecuencias disvaliosas en su vida interior" (Cám. N.. Civ., sala B, 16/11/1999, "., B.D.c.Z. de C., L.M. y otros", L.L. 2000-D-493).

De conformidad con lo expuesto precedentemente, y bajo la lógica de que quien puede lo más, puede lo menos, considero que distinciones tales como la de afirmar que el daño psicológico no pueda superar al físico, o de que el daño moral, no pueda superar al material, resultan completamente arbitrarias.

Progresivamente, sostuve, ya como titular del juzgado N.ional del Trabajo N.. 74, lo afirmado ut supra. En particular, lo referente a la diferencia entre la incapacidad psíquica y el daño moral, al punto de sostener la posibilidad de que un daño de tipo espiritual pudiese ser previo y...

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