Tardía preocupación por el empleo en negro

 
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El y giró a la Cámara de Diputados un proyecto de ley de promoción del trabajo registrado y , tendiente a endurecer las sanciones contra los empleadores que tengan trabajadores en negro y reducir los aportes patronales a las empresas de hasta 80 empleados.El hecho de que la iniciativa haya sido sancionada en la Cámara alta por unanimidad de los 57 legisladores presentes, sobre un total de 72, da cuenta de un elevado consenso. No obstante, el proyecto aprobado merece algunas observaciones, al tiempo que da lugar a preguntarse por qué el oficialismo esperó tanto tiempo para ocuparse de un problema, como el del trabajo no registrado, que ha estado muy lejos de mejorar, al menos en los últimos cinco años.Efectivamente, el empleo en negro se sitúa en algo más del 33% de quienes trabajan y no ha mostrado progresos durante la mayor parte del actual período gubernamental. Estamos hablando de aproximadamente 4,5 millones de trabajadores que no reciben aportes jubilatorios ni tienen cobertura de salud y de riesgos del trabajo. Se trata de una situación que afecta en mayor porcentaje a la población joven.Hay que sumar a este problema la importante cantidad de jóvenes que no cursan estudios ni trabajan. Los llamados "ni-ni" constituyen hoy alrededor de 750.000 personas de 18 a 24 años de edad, según la Fundación Mediterránea. A ese número hay que sumar a quienes realizan trabajos precarios que ni siquiera les garantizan un salario mínimo, con lo cual aquel número se eleva a alrededor de un millón y medio de jóvenes. Si bien Cristina Kirchner los calificó como "hijos del neoliberalismo", en alusión a las políticas económicas aplicadas durante la década del noventa, debería tenerse presente que esos jóvenes tenían sólo entre 7 y 13 años cuando se inició el gobierno de su marido, en 2003.No corresponde, entonces, que la Presidenta busque desentenderse de cualquier responsabilidad de su gobierno en la odisea laboral de esta parte de la población. En especial, si se tiene en cuenta que durante la llamada "década ganada" el número de "ni-ni" no sólo no se redujo, sino que se incrementó, como se señaló oportunamente desde esta columna editorial. Habría que preguntarse, además, por las excesivas regulaciones que hoy pesan sobre las pasantías para jóvenes en las empresas, que han llevado a su virtual desaparición.Frente a este escenario que ya lleva mucho tiempo, es saludable que el Congreso se ocupe del tema, aunque debió haberlo hecho antes. Todo...

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