También se estrelló el relato

 
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La narración de una epopeya también chocóhttp://www.lanacion.com.ar/1591727-el-tren-choco-con-la-formacion-que-estaba-detenida-a-62-kmhFue la expresión cabal del pésimo manejo que el Estado hace –y ha hecho– del sistema ferroviario. El sacrificio inhumano de viajar es cotidiano para millones de argentinos, hacinados en trenes de mala muerte.Es el sufrimiento que no se nota, salvo para los que lo soportan llenos de resignación. Hasta que un accidente, otro más, deja una estela de muertos, heridos y mutilados. Entonces salen a flote la dimensión del drama social y la ineptitud de los funcionarios.Resulta casi obvio, a estas alturas, que http://www.lanacion.com.ar/1591726-cristina-kirchner-sobre-la-tragedia-de-castelar-siento-un-poquito-de-bronca-e-impotenciadejó la administración del transporte público bajo el control de prácticas corruptas.El accidente de Once ya había expuesto que la corrupción no es sólo un problema moralmente reprochable; es también la causa de muertes tan inútiles como inocentes.Castelar ratificó ayer esa comprobación. Durante ocho años, el kirchnerismo entregó a sus empresarios amigos unos 25.000 millones de pesos en subsidios al transporte ferroviario. Es mucho dinero para un transporte que se ha convertido en uno de los peores y más inseguros de América latina.La administración del transporte estuvo casi siete años en manos de Ricardo Jaime, uno de los funcionarios con más causas judiciales por hechos de corrupción. En esos años, pasó de ser un hombre con escasos o nulos bienes personales a ser propietario de empresas y de lujosas casas, aquí y en el extranjero. Gerónimo Venegas suele recordar que cuando Jaime llegó de Santa Cruz, en 2003, el dirigente de los trabajadores rurales debió prestarle una habitación en un hotel del sindicato. No podía pagar ni un alquiler. La Justicia comprobó luego varias propiedades adquiridas en tiempos muy cortos y corroboró también que Jaime había recibido muchos favores de parte de los mismo empresarios que el funcionario debía controlar. Semejante promiscuidad entre el poder y el dinero es lo que terminó espoleando las tragedias de Once y de Castelar.Cristina Kirchner comenzó un notable descenso en las encuestas luego de la devastación de Once. Castelar tiene una cifra mucho menor de muertos, pero los heridos y mutilados son muchísimos. La tragedia de ayer coincide dramáticamente con tiempos electorales. Corren los últimos días para inscribir candidatos. Dentro de dos meses los argentinos votarán en...

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