Suna Rocha: 'Yupanqui me honró con su amistad'

 
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La cantora Suna Rocha (y no cantante, como aclarará más adelante) dedica un rato a hacerse una autofoto, darle unos toques warholianos, interrogarse y responderse en una autoentrevista que recorre cantidad de temas. Habla de su belleza exótica, de los flechazos amorosos que pasaron desapercibidos, de qué significa ser artista, del amor por la lectura, de su amistad con Atahualpa Yupanqui y de cómo sobrevivir siendo mujer en un terreno machista.-¿Te preguntás habitualmente cosas de tu vida, de tu pasado?-¿Qué puedo preguntarme de mi vida que no sea de mi tarea como folklorista? ¿De mi vida privada? ¿A quién le importa? ¿De mi belleza, que ya fue? ¿Y cómo, de grandecita, me vengo a enterar de que provocaba más de un suspiro? ¿Que con esa belleza con una gran dosis de criollismo y, por lo tanto, exótica, a más de uno dejé de a pie, como reza una milonga que canta Tita Merello?-¿Habrá sido mejor ignorar?-Quizá lo mejor haya sido pasar por la vida serena, pero no presuntuosa en ese sentido. Y que me haya importado más elaborar mi pensamiento, tomando el hábito de la lectura y encontrarle sentido, por ejemplo, a Jorge Manrique, al que una y mil veces traté de travesearle una musiquita a sus Coplas por la muerte de mi padre.-Alguna vez sentí un sermón de un cura del Tercer Mundo que decía que los artistas son los seres que están más elevados y que, por eso, están más cerca de Dios. ¿Qué podrías agregar?-Esta reflexión la llevé prendida en mí una y otra vez, buscándole diversos sentidos, apelando a la filosofía y dudando de esa realidad. Y creo que más me...

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