Un sueño que se aproxima a la realidad

 
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Esta nueva versión de El casamiento tiene como protagonistas a Luis Ziembrowski (Enrique) y Laura Novoa (María, la novia). Ambos intérpretes se introducen en el mundo de Gombrowicz por primera vez. Ziembrowski recuerda haber transitado algunos fragmentos de Yvonne, princesa de Borgoña durante unos entrenamientos en el estudio de Ricardo Bartis, años en los que además fue fanático de su prosa, sobre todo de los Diarios. "En principio -explica el actor- creo que es una obra irrepresentable. Gombrowicz propone un gran entretenimiento. El texto posee una lógica muy extraña y hasta resulta muy raro cómo están construidas las frases. Hay un permanente monólogo. La dirección construye imágenes coreográficas y musicales, las escenas se van filtrando. Hay un anclaje en la posguerra, el absurdo, con una fuerte influencia surrealista. La obra expresa algo muy moral sobre el casamiento, la forma, la rigidez. Todo está montado sobre una moral católica muy polaca. Todo eso se reconstruye y luego se quiebra".

María también posee una gran complejidad ya que, aunque mantiene una presencia fuerte, tiene muy pocos parlamentos. "Al director se le ocurrió que en el último acto me pelen, como un acto de gran brutalidad contra lo femenino -cuenta Novoa-. Esto ha sucedido en diferentes situaciones a lo largo de la historia. En los campos de concentración, por ejemplo. María es producto de la imaginación de Enrique".

En el tercer acto es cuando esa mujer adquiere una entidad muy reconocible. En la obra original María es como una sombra que aparece sometida a los designios de los demás. "Pero finalmente entra en un drama muy grande y...

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