Sentencia Definitiva de SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA PROVINCIA, 16 de Marzo de 2020, expediente P 128821

PresidenteSoria-Kogan-Genoud-Pettigiani
Fecha de Resolución16 de Marzo de 2020
EmisorSUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA PROVINCIA

A C U E R D O

En la ciudad de La Plata, a 16 de marzo de 2020, habiéndose establecido, de conformidad con lo dispuesto en el Acuerdo 2078, que deberá observarse el siguiente orden de votación: doctoresS., K., G., P.,se reúnen los señores Jueces de la Suprema Corte de Justicia en acuerdo ordinario para pronunciar sentencia definitiva en la causa P. 128.821, "S., J.A. s/ Recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley en la causa 69.400 del Tribunal de Casación Penal, Sala II".

A N T E C E D E N T E S

La Sala II del Tribunal de Casación Penal, mediante el pronunciamiento dictado el día 17 de septiembre de 2015, rechazó por improcedente el recurso deducido por la entonces defensa particular de J.A.S., contra la sentencia del Tribunal en lo Criminal n° 2 del Departamento Judicial de Mercedes, que lo condenó a la pena de prisión perpetua, accesorias legales y costas, por considerarlo autor penalmente responsable de los delitos de homicidio agravado por su comisión con alevosía en concurso real con amenazas -arts. 45, 55, 80 inc. 2 y 149 bis primer párrafo del Código Penal- (v. fs. 88/107).

Esa decisión fue impugnada por la señora defensora oficial adjunta ante la aludida instancia, doctora A.J.B., quien impetró recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley obrante a fs. 140/163, siendo admitido por el tribunal casatorio a fs. 168/171 vta.

Oído el señor P. General a fs. 175/181, dictada la providencia de autos (v. fs. 182) y encontrándose la causa en estado de pronunciar sentencia, la Suprema Corte resolvió plantear y votar la siguiente

C U E S T I Ó N

¿Es fundado el recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley articulado?

V O T A C I Ó N

A la cuestión planteada, el señor J.d.S. dijo:

I.1. La recurrente denunció, en primer orden, la arbitrariedad de la sentencia por indebida fundamentación y apartamiento de los precedentes del Superior Tribunal federal, con afectación de la defensa en juicio -derecho a ser oído- y el debido proceso legal (arts. 18 y 75 inc. 22, C.. nac.; 8.1. y 8.2., CADH; 14.5., PIDCP; 168 y 171, C.. prov.; v. fs. 142 vta.).

Sostuvo que la revisión dela quoconstituyó un tránsito aparente, frustrando el doble conforme respecto al tratamiento brindado al agravio relativo a la absurda valoración probatoria, con la cual se tuvo por acreditada la materialidad ilícita y la autoría responsable de su pupilo, así como la calificación asignada al hecho (v. fs. cit.).

Consideró absurda la interpretación de la prueba destinada a acreditar que el imputado colocó a la víctima en estado de indefensión y luego se aprovechó de esa situación para darle muerte. Esto es, el elemento subjetivo que particularmente exige el tipo legal aplicado (v. fs. 143). Reprodujo fragmentos del fallo cuestionado (v. fs. cit./149), y sostuvo que no se llevó a cabo una evaluación objetiva de la prueba, a fin de arribar a la certeza necesaria sobre la responsabilidad que en el evento le correspondió al imputado, como también respecto a la configuración de la calificante en el delito contra la vida (v. fs. 149).

I.2. Como segundo motivo de agravio, la recurrente denunció la desnaturalización de la tarea revisora con afectación de las garantías del debido proceso, defensa en juicio y el principioin dubio pro reo(arts. 18 y 75 inc. 22, C.. nac.; 8.2. apdo. "h", CADH y 14.5., PIDCP; v. fs. 151); sustrayéndose del examen integral que se le impone por la garantía convencional al doble conforme (v. fs. 151 vta.).

Efectuó diversas apreciaciones sobre el mérito de la prueba reunida (v. fs. cit./152 vta.), y consideró que el tribunal revisor no se detuvo a explicar cómo y con qué prueba se infirió la materialidad ilícita, la cual -a su entender- solo pudo confirmarse por medio de una errónea revisión (v. fs. 152 vta.).

Similar cuestionamiento efectuó respecto de la convalidación de la autoría del imputado en el hecho (v. fs. 153 vta./155).

I.3. De seguido, denunció la errónea revisión de la sentencia en el tramo correspondiente a la calificación legal (arts. 8.2. apdo. "h", CADH y 14.5., PIDCP; v. fs. 155), con puntual enfoque en la acreditación de la alevosía (v. fs. cit. y 156).

I.4. Subsidiariamente, denunció afectación de los principios de culpabilidad por el acto,pro homine, proporcionalidad y razonabilidad de la pena. Abogó por la declaración de inconstitucionalidad de la pena a prisión perpetua (v. fs. 157 vta.); sostuvo que -a su juicio- no se puso en marcha el cuadro de exigencias que sobre el punto se desarrolló en el precedente P. 87.172, de esta Corte.

Con cita del referido fallo, afirmó que existió una interpretación restrictiva en materia de ponderación de atenuantes y agravantes a los fines de la determinación de la pena -arts. 40 y 41 del Código Penal-, afectando el derecho a obtener una plena revisión de la sentencia de condena, a tono con la doctrina del fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación "C. y el casoH.U.de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (v. fs. 159 vta.).

Sostuvo que el art. 80 del Código Penal no permite al juzgador diferenciar entre sujetos ni hechos de diversa característica o envergadura al imponer la aplicación a ciegas e indiferente de una pena a perpetuidad. Sumó en apoyo de su prédica lo dicho por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el casoH.v.T.T.o (v. fs. 160 vta. y 161).

Propuso una interpretación constitucional del citado artículo fondal, según la cual la pena no podría superar los veinticinco años de prisión, en especial teniendo en consideración el Estatuto de Roma implementado por la ley 26.200 (v. fs. 161 vta.).

Finalmente, para el supuesto de no receptar esa postura, dejó planteada la inconstitucionalidad de la norma por resultar contraria a los arts. 1, 16, 18, 19, 28, 31 y 75 inc. 22 de la C.itución nacional; 5.5. de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 10.3. del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (v. fs. 162).

  1. Coincido con la Procuración General en cuanto dictamina que el recurso debe ser rechazado (v. fs. 175/181).

    III.1. En primer lugar, la decisión dela quocumple con los estándares emergentes del fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación "C. y de las normas nacionales y supranacionales cuya transgresión se denuncian, en tanto abordó y se expidió en lo relativo a la prueba de la materialidad ilícita y de la autoría de S., conforme los motivos de agravio que habían sido sometidos a su conocimiento.

    En tal sentido, corresponde revelar que los hechos por los cuales recibiera condena el imputado J.A.S., dan cuenta que "...pasadas las 21:30 horas del día 25 de febrero y 26 de febrero de 2010, M.L.C., de 66 años de edad, se hallaba en el interior del galpón que le alquilaba a un sujeto de sexo masculino, [...], oportunidad en la que resultó ultimada de un certero y salvaje golpe concretado desde atrás, aprovechando un ocasional descuido o falta de atención de la mujer, utilizando una maza de generosas dimensiones, que impactó en la región occipital derecha y penetró el cráneo con fractura y hundimiento de dicho sector, ocasionando el óbito en forma instantánea por paro cardio-respiratorio. Que tras ello, y con el propósito de ocultar el cuerpo de la víctima, quien la ultimara, con la ayuda de otro individuo, al que interiorizó de lo ocurrido, introdujeron el cuerpo de la infortunada mujer en el interior de la cámara séptica existente en el predio mencionado, al que cubrieron con cal viva, para luego cerrar la tapa de la misma y echar tierra sobre ella, colocando encima una pileta de fibra de vidrio, para disimular la excavación efectuada con tal fin, hallándose el cuerpo el 15 de junio de ese mismo año, con motivo de concretarse la orden de allanamiento dispuesta por el Magistrado interviniente" (fs. 91 vta.).

    Frente a los planteos llevados en el recurso de casación, dirigidos a cuestionar la existencia del hecho y la autoría, ela quo, por intermedio del voto inaugural del doctor M., que...

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