Sentencia nº DJBA 156, 89; AyS 1998 VI, 240 de Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires, 1 de Diciembre de 1998, expediente C 62584

PonenteJuez NEGRI (SD)
PresidenteNegri-Laborde-de Lázzari-Pettigiani-Hitters
Fecha de Resolución 1 de Diciembre de 1998
EmisorCorte Suprema de la Provincia de Buenos Aires

DICTAMEN DE LA PROCURACION GENERAL:

La Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial San Nicolás confirmó -en lo que interesa mencionar- la sentencia de primera instancia y su aclaratoria que hizo lugar a la demanda interpuesta por S.G.S. y V.E.M. de Stoppo -por sí y en representación de sus hijos menores de edad J.N. y M.L.- y condenó a F.T.R.P. y a la Clínica Buenos Aires S.R.L. al pago de una indemnización por daños y perjuicios. Asimismo, desestimó la citación en garantía de "La Segunda" Coop. Ltda. de Seguros Grales. efectuada por la clínica demandada (fs. 302/316 y 322/vta.; 416/425).

Contra este pronunciamiento se alzan ambos codemandados -por sendos apoderados-.

La Clínica Buenos Aires S.R.L. lo hace a través del recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley que luce en fs. 429/444. Y el Sr. F.R.P. mediante recursos extraordinarios de inaplicabilidad de ley (fs. 446/460) y de inconstitucionalidad (fs. 461/467). Este último -admitido por la Cámara- se declaró mal concedido por esa Corte (ver providencia de fs. 473).

Corresponde entonces que me expida en los recursos de inaplicabilidad interpuestos, lo que efectuaré a continuación y en forma separada.

I- Recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley interpuesto por la Clínica Buenos Aires S.R.L. (fs. 429/444).

Lo funda en la violación de la ley y doctrina legal, señalando en el pto. I del escrito (fs. 431 vta.), la normativa que reputa transgredida: arts. 163 incs. 5 y 6, 260, 272, 330 incs. 4, 5 y 6, 354 incs. 1º y 2, 358, 362, 375, 384 y 474 del Código Procesal Civil y Comercial; arts. 504, 512, 724, 832, 842, 853, 902, 909, 1109 y 1113 del Código Civil.

Adelanto mi opinión adversa al progreso de la queja.

Siguiendo el orden en que el recurrente ha expuesto los agravios, las razones que me llevan a sostener su improcedencia, son:

a- El punto II. 1, fs. 431 vta. y ss., tiene por objeto cuestionar -por arbitrario- el criterio de la Alzada cuando califica como "negligencia" la no utilización del cardioscopio durante la intervención quirúrgica de marras.

Abona su posición con abundante cita de doctrina médica pero olvida vincular el planteo -en su conjunto- con la normativa legal aplicada en el fallo.

Esta total ausencia de mención de las normas positivas que se reputan violadas sella la suerta adversa de la queja (conf. S.C.B.A., Ac. 50827, sent. del 15-8-95; Ac. 57971, 4-4-95; Ac. 55972, sent. del 21-3-95; Ac. 56649, sent. del 7-3-95).

b- El segundo de los planteos (pto. II.2, fs. 433 vta. y ss.) se sustenta en la denuncia de violación -por parte del "a quo"- de la manda contenida en el art. 375 del Código Procesal Civil y Comercial al poner en cabeza del demandado la prueba del uso del estetoscopio, haciendo aplicación errónea de las denominadas "cargas probatorias dinámicas".

De la lectura de los pronunciamientos de primera instancia y de la Alzada, surge, con nitidez a mi entender, que el factor determinante del convencimiento de la Cámara sobre la existencia de responsabilidad en los accionados, fue la falta de uso del monitor cardíaco con el fin de prevenir el paro y sus secuelas neurológicas (fs. 302/316 y 416/425).

Analizó también -por entender que resultaba valioso para el juzgamiento- la circunstancia invocada por los demandados, de que la auscultación permanente con el estetoscopio, como se había hecho, reemplazaba o más bien superaba al monitor (v. fs. 419 vta., 2 párrafo).

Ahora bien, por la forma en que la litis quedó trataba y opuesto como defensa dicho siguimiento con el estetoscopio -con un inocultable efecto jurídico-, les endilgó en orden a lo prescripto por el art. 375 del Código de Procedimiento Civil y Comercial la carga de la prueba.

El recurrente, advierto, no solo deja incólunme el fijar del fallo señalado al abordar el primer agravio, sino que tampoco logra acreditar la infracción aquí alegada, desde que se aparta en su discurso de los argumentos del decisorio sobre el punto (v. fs. 418 vta./419) y sólo opone su particular punto de vista, que por más respetable que sea, deviene insuficiente a los fines pretendidos. Art. 279, del Código de Procedimiento Civil y Comercial-.

A pesar de que la cuestión aquí traída -utilización o no del estetoscopio- fue abordada por la Cámara (fs. supra citadas), estimo que la misma no resulta eficaz para conmover el sustento principal del decisorio -que fuera señalado- ya que no rebate la afirmación de los magistrados con respecto a la falta de prevención del paro cardíaco a través del cardioscopio ni es idónea para acreditar que el uso del estetoscopio -alegado por la demandada- haya sido en forma permanente.

Por ello, al no atacar el "pilar de apoyo" de la sentencia, este agravio resulta parcial y por tal, insuficiente (conf. S.C.B.A., Ac. 56457, sent. del 20-2-96; Ac. 58.850, sent. del 17-10-95; Ac. 55.402, sent. del 28-2-95).

c- En el tercer planteo (pto. II.3, fs. 435 vta. y ss.) se denuncia la violación del art. 272 del Código Procesal Civil y Comercial al haber tratado la Alzada un tema "no criticado por los litigantes, tanto vencedores como perdidosos" (fs. 437 vta.).

Tal es el referido a la "ausencia total de monitoreo".

Estimo que no asiste razón al recurrente.

En primer lugar porque no es del todo exacto sostener -tal como lo hace el quejoso- que la Cámara se refiere a la "carencia total de monitoreo" cuando lo que en realidad se expresa es que "se tuvo por probado el no uso del monitor cardíaco y por no probado el uso permanente del estetoscopio" (fs. 418 vta. y 417 vta.).

En segundo lugar -y con directa relación a la denunciada violación del art. 272, Código Procesal Civil y Comercial-, porque esta última aseveración surge como respuesta a un expreso planteo del recurrente efectuado en su expresión de agravios el más extenso de ese escrito- cuando intenta declinar su responsabilidad por estimar intrascendente el no uso del monitor cardíaco -según había quedado acreditado en primera instancia- alegando el empleo del estetoscopio (ver fs. 390 vta./403, pto. IV; fs. 419 vta., 2º párrafo).

Y en tercer lugar, no veo de qué manera la cuestión aquí planteada -una vez más, referida a la existencia de monitoreo con estetoscopio- pueda hacer caer el sustento basal del decisorio -ya referido en el acápite b-.

Por ello, también este agravio resulta insuficiente.

c.1 - En fs. 437 vta. y con el título "La carga subjetiva de la sentencia contra la parte demandada" parece insinuarse un nuevo agravio, en este caso con relación a la evaluación de prueba -pericial- y -otra vez- al empleo del estetoscopio.

Pero también se omite la cita de toda norma cuya violación habilitaría el progreso del recurso. Esta falencia -por sí sola- es suficiente para la desestimación del planteo -conf. art. 279 Código Procesal Civil y Comercial-.

d- El cuarto agravio (pto. II.4, fs. 438 vta.) tiene sustento en la desinterpretación de los arts. 690, 724, 725, 853 y ccs. del Código Civil, al no haber declarado el "a quo" la extinción total de la deuda por la transacción llevada a cabo entre la actora y uno de los codemandados a fs. 186.

Para ello, el apelante sostiene que se "hace lugar a la demanda por un solo motivo (el no uso del cardioscopio)"; que "un solo hecho genera la obligación de indemnizar"; que "no pueden los actores cobrar dos veces la misma obligación" (fs. 439). Intenta -en esos términos- sostener la unicidad del vínculo obligatorio con sujetos pasivos múltiples para, así, extender a todos ellos los efectos de la transacción celebrada por uno de los accionados.

Esos argumentos resultan inidóneos porque no se hace cargo el impugnante, expresa y frontalmente del sustento medular del fallo en este tópico; en forma diametralmente opuesta a la postura del quejoso la Cámara estableció que "el origen de la responsabilidad es diversa y por ende no nace una sola obligación (...) sino que la suya es distinta y concurrente con relación a la otra aunque el objeto sea idéntico" (fs. 422 vta.).

Y este juicio sobre las obligaciones concurrentes y, por ello, diferenciadas permanece incólume ante la falta de ataque por parte del quejoso, quien se limita a exponer su propio criterio -art. 279 cit.-. El agravio deviene, así, inatendible.

d.1 - Un nuevo planteo se introduce con el título "La responsabilidad de la Clínica" (fs. 439 vta.).

En él, además de incurrir en deficiencia técnica (cita como violados "los arts. 384 y...

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