Sospechas de fraude que alcanzan a la Justicia

Los comicios inminentes tomaron el peor cariz de cualquier elección: las sospechas de que podría perpetrarse el fraude. Un juez electoral y kirchnerista, el bonaerense Laureano Durán, tomó una decisión extraña y sospechosa, que consistía en reducir a 25 el número de boletas por cada partido en cada urna. En una decisión fulminante, la Cámara Electoral Nacional revocó ayer la resolución del juez, recientemente nombrado con la camada de jueces subrogantes cercanos al oficialismo. El mismo día, la jueza electoral nacional, María Servini de Cubría, la magistrada con más experiencia en controles de elecciones, autorizó a los partidos a trasladar fiscales de un distrito a otro. Resulta obvio señalar que la sospecha de fraude ya no abarca sólo a la política, sino también, y sobre todo, a la Justicia.

La Cámara Nacional Electoral hizo al mismo tiempo una exhortación, casi una súplica, para que los partidos políticos dispongan de fiscales en cada mesa en las dos (eventualmente, tres) elecciones presidenciales por venir. El tribunal no necesitó explicitar, desde ya, su suspicacia con respecto a lo que podría pasar en las mesas en las que algunos partidos carecieran de fiscales. La jueza Servini de Cubría argumentó que las elecciones presidenciales convierten al país en un distrito único y que, por lo tanto, no importa de dónde provienen los fiscales. La magistrada estaba resolviendo un planteo muy específico: la oposición le había pedido trasladar fiscales de la Capital a la provincia de Buenos Aires, donde habitan el mayor conglomerado de votantes y las peores mañas electorales.

El problema en la provincia de Buenos Aires es que el oficialismo es el único partido que tiene asegurado el control y las trampas de las elecciones. De hecho, en las últimas elecciones legislativas, en 2013, el Frente para la Victoria y el massista Frente Renovador fueron los únicos partidos que colocaron fiscales en todas las mesas de la provincia. La oposición no peronista (que el próximo 9 de agosto competirá con tres candidatos: Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió) podría estar más preocupada en cuidarse de ella misma que de controlar al peronismo.

Está de más subrayar los obstáculos que podrían tener Margarita Stolbizer o la izquierda tradicional para cubrir con fiscales todas las mesas de la provincia.

El primer problema que plantea ese contexto es el de la obsolescencia del sistema de votación argentino. El kirchnerismo asumió hace doce años despotricando...

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