Siete horas de reunión en las que se definió todo

 
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Los siete jurados estaban sentados en torno de la gran mesa de reuniones. La pila de papeles que un asistente acababa de dejarles cambiaba todos los planes. Se miraron en silencio. No había nada que discutir: http://www.lanacion.com.ar/1647448-jose-maria-campagnoli-esto-es-irrisorio-para-todos-los-fiscales-del-paisLos que querían suspenderlo tendrían que esperar.http://www.lanacion.com.ar/1647574-dos-fiscales-reemplazaran-a-jose-maria-campagnoli-una-de-ellas-es-ex-funcionaria-del-gobiernel fiscal había recusado a la procuradora Alejandra Gils Carbó, su jefa, que le había pedido al Tribunal de Enjuiciamiento que lo apartara. Un llamado telefónico dio vuelta la situación.La estrategia de Campagnoli había consistido en usar el recurso que le daba la ley de pedirle a la procuradora que ella misma reconsiderara la decisión de pedir su suspensión. En simultáneo, la recusó por parcial. Reclamó entonces que se apartara y que otro procurador reviera la situación.Esto le impedía al Tribunal avanzar. Sin más opciones, los siete decidieron posponer el tema. Un piso más abajo, Campagnoli iba y venía por el hall del edificio de la Procuración de Avenida de Mayo. De traje, el primer botón de la camisa abierto, cara de cansado, especulaba en voz casi inaudible con su abogado. No tenía idea de que el golpe había sido certero.Pero su éxito fue fugaz. Un llamado telefónico de la procuradora resucitó el proceso. En tiempo récord, ella misma había rechazado todos los planteos. La copia oficial llegaría más tarde, anunció un funcionario del Tribunal, pero estaban en condiciones de avanzar. Ése fue el principio de siete horas de debate, a puertas cerradas, que terminaron anteayer con la firma de la resolución 08/13: la suspensión de Campagnoli.A las 14.30, cuando empezaron las conversaciones, estaba claro que había dos grupos bien definidos: tres jurados querían correr al fiscal, tal como había pedido Gils Carbó; otros tres, sostenerlo en el cargo hasta el final del juicio político. La séptima, María Cristina Martínez Córdoba, defensora en el fuero civil, era el voto dudoso.Los que apoyaban a Campagnoli llegaron a la reunión creyendo que los acompañaba. Ella, fiel al más absoluto perfil bajo, colaboró para sostener el misterio hasta el final. Casi no habló en toda la reunión.Quien propuso la suspensión de Campagnoli fue Ernesto Kreplak, representante del Poder Ejecutivo y presidente del Tribunal, pero el fiscal Daniel Adler fue el más vehemente defensor de esta posición. El...

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