Siete días ¿son vacaciones?

"Tres, cuatro, cinco días me bastan para desconectarme de la ciudad. Respirar otro aire, ver otra gente, no tener horario para acostarme ni para levantarme, aunque siga con el celular activo 24 por 7, para mí eso son vacaciones. Y así es como al día siguiente de haber viajado ya me levanto renovado", decía el miércoles último Martín Acevedo, de 43 años, gerente de ventas para Cono Sur del Hotel Xcaret, de México, mientras manejaba de vuelta a su casa en Palermo para hacer las valijas. Al día siguiente habría de emprender viaje a Punta del Este, donde permanecerá hasta el martes. "Aunque cada tanto, cuando puedo, hago un viaje más largo, desde hacer unos años tomé la costumbre de hacer varios cortes al año de pocos días", agregó.

Ya sea por iniciativa propia o alentados por su entorno laboral, cada vez son más los que optan por fraccionar su tiempo de vacaciones. Vacaciones que resultan cada vez más cortas, a tal punto que los siete días se han convertido en el período más habitual de veraneo entre los argentinos, e incluso hay quienes delimitan su tiempo a menos días. "La idea de vacacionar un mes o incluso una quincena ya casi no existe, fue reemplazada por una semana en el verano y luego varias escapadas durante los fines de semana largos del año", comentó Judith Gómez Pereyra, responsable de Marketing de AlquilerArgentina.com.

Este verano, el 63% de las reservas de casas, departamentos o cabañas que se realizaron a través de esa plataforma de alquiler es de siete días, cuando el verano pasado representaban el 59%. Al mismo tiempo, se redujeron las reservas por 10 noches, que pasaron del 28 al 24% de 2017 a 2018. Esta tendencia se confirma también en una reciente encuesta de Booking.com: "El 56% de los encuestados comentó que planea hacer más escapadas de fin de semana en 2018 que las que realizó durante 2017 -comentó Maximiliano Alfaro, country manager de Booking.com en la Argentina-. Esta preferencia de viaje comenzó hace un par de años con la instalación de los feriados largos o puentes, ya que generan minivacaciones más espaciadas en el año y se terminó instalando como tendencia de viaje de los argentinos".

Quienes dudan ante la decisión de fraccionar sus vacaciones y reducir su veraneo a siete días no dejan de preguntarse: ¿basta una semana para desconectarse de la rutina cotidiana y recuperar energías? La respuesta, coinciden los especialistas consultados, no es tan lineal. "Las personas necesitamos el descanso como algo reparador, que nos permita reponer las energías consumidas diariamente. Si ese criterio lo trasladamos a las vacaciones, no es lo mismo una persona que ha tenido un año con cierta armonía, respetando sus ciclos de sueño, que otra que llega a las vacaciones después de un año de tensión sostenida, con horarios muy exigidos y durmiendo poco. A la primera puede serle suficiente una semana; a la segunda, seguramente no", advirtió...

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