La siesta bovina

Un llamado de atención. Leopoldo Marechal , poeta enterrado en vida por una persecución política que azota desde la primera independencia este estuario del sur del continente , nombraba -de modo sublime- a la patria por última vez , y para vergüenza de quienes pisamos su territorio , asumía colectivamente la plácida ausencia de nuestra conciencia societal. Será nuestra paz bovina.

("Generaciones hubo más dignas que la nuestra,/ ¿Qué nos pasó a nosotros , Josef , que nos legaron / un tiempo sin destino que merezca un laurel , un puñal que no sale de la vaina / y un día sin talones de castigar la tierra , / o una estúpida noche / de soldados vacantes?/ Nos enseñaron que la patria era / no sé yo qué juicioso paraíso / de infalibles trigales y vacas repetidas./ Así engordamos juntos a los grasientos / asadores y cerca de las uvas pisadas. / Y dormimos en todas / las vigilias del hombre"1).-

Nos quieren dormidos. El poder que reproduce hasta el borde de su extinción al capitalismo , no desea que poses tu mirada en tu hermano y hermana , o en aquel gesto que te despierte del sopor mortal que te transporta. El territorio se encuentra alambrado por interminables redes que solo reproducen el "canto de sirenas" del imperio. Sabemos que debemos despertar de la siesta propuesta. Le recordamos , y lo acompañamos a construir la insustituible parte en el mundo , que a usted le toca compartir.

Bailando por un sueño. "La conciencia es un concepto relacional ; siempre es percatación "de" algo.(...) Por una parte , puede trasladarse deliberadamente de unos objetos a otros. Por otra parte , rehuye algunos objetos y se detiene en otros ; esto es , tiene dinámica propia.(...) La conciencia puede ser caracterizada según los objetos de los que el actor en estudio es conciente con cierto grado de regularidad (esto es , según los objetos que atraen su atención con más frecuencia o la retienen más tiempo que otros)".2 Como podrá imaginarse el lector , la toma de conciencia -en uno de sus aspectos centrales- depende de todo lo que la rodea. Como podrá , maliciosamente imaginarse el lector , la mano del amo mecánica y violentamente intentará ocupar nuestra atención. Sin conciencia , no hemos de mover nuestra acción mas que a aquellos rincones absurdos a que nos lleve nuestro "inducido" interés.

Los titulares de los medios de producción. Pero no es por azar que posamos nuestra atención sobre ciertos objetos , y no en otros.

Con la consigna de conceptualizar con la mayor...

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