Sentencia Nº 7741/9 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2017

Fecha de Resolución:25 de Abril de 2017
 
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SANTA R.A, 25 de abril del año 2017.

VISTO:

Las presentes actuaciones caratuladas: “R.E.C. en causa por abuso sexual con acceso carnal en contexto de violencia de género s/ recurso de casación”, legajo n° 7741/9 (reg. Sala B del S.T.J.); y

RESULTA:

1°) Que el defensor particular, Dr. Sebastián País Rojo, interpuso recurso de casación contra la sentencia del Tribunal de Impugnación Penal, que confirmó el fallo de la Audiencia de Juicio que condenó a su asistido a la pena de 8 años de prisión por hallarlo autor material y penalmente responsable del delito de abuso sexual simple con acceso carnal en contexto de violencia de género (arts. 119, primer y tercer párrafo, y 45 del C. Penal, y arts. 4 y 5 inc. 3° Ley n° 26.485).

Invocó como motivos casatorios los previstos en los tres incisos del art. 419 del C.P.P.

2°) Que bajo el acápite de “arbitrariedad de la sentencia”, precisó que la decisión del T.I.P., desatiende la prueba producida en el debate, no contesta los aspectos señalados por la defensa, y apelando a la sana crítica y a la cuestión de género, construye una certeza condenatoria “reiterando un mero ejercicio de íntima convicción”.

Cuestionó el iter recorrido por la decisión del revisor, partiendo por la perspectiva de género, para luego destacar las “dificultades probatorias” de estas causas, y concluir que “en esta clase de delitos, el testimonio de la víctima se vuelve dirimente, decisivo, concluyente, 'fundamental', aun cuando no queda claro del propio fallo si ello sólo basta para derribar la presunción de inocencia...” (fs. 11vta.)

Apuntó que el revisor consagró una regla de testigo único que genera la íntima convicción del tribunal para fundar la sentencia condenatoria, contrariando las exigencias lógicas y racionales propias del principio de la sana crítica, tal afectación se produce al dar valor probatorio y de certeza a la única prueba considerada por el tribunal, que es la declaración de la víctima.

3°) Que, respecto a la inobservancia de un precepto constitucional, refirió que la sentencia del a quo, no se construyó conforme a lo que marca el art. 349 del C.P.P., contrariando el principio in dubio pro reo (art. 6 del C.P.P.) en cuanto a que la sentencia de condena sólo puede estar fundada en la certeza del tribunal.

Refirió que la falta de certeza, imposibilita destruir la situación de inocencia (art. 18 C.N., 8.2 de la Convención Americana de Derechos Humanos, 14.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos).

Indicó que el a quo, expuso y reconoció la problemática que trae aparejada la dilucidación de este tipo de hechos en materia probatoria, “...pero luego no sigue ninguna de sus propias advertencias, no tratándose esta observación de una mera divergencia o discrepancia de criterio, si no lisa y llanamente de una inobservancia de las reglas que el Código Procesal le impone al juzgador para resolver, para construir una sentencia condenatoria.” (fs. 13)

Señaló, un dato que surge con la propia actividad del T.I.P., y que devino atentatorio del art. 350 C.P.P., violatorio de la garantía del debido proceso y del derecho de defensa en juicio, en cuanto aquél suplió al órgano acusador, al fijar el hecho de acusación para luego condenar.

Destacó que debe existir congruencia fáctica, entre lo resuelto por los jueces de juicio y los revisores, y que esto es lo que no fue posible en este caso, “donde la acusación receptada por el Tribunal de Audiencia fue la de la Fiscalía y no la de la Querella, y la misma fue 'completada' o 'aumentada' por la ultra-actividad del Tribunal de Impugnación, agregando elementos al reproche de la acusación (el tema de la relación asimétrica y el género) que terminan afectando el principio de congruencia fáctica, lo que torna el fallo en arbitrario y jurisdiccionalmente no válido.” (fs. 14)

4°) Que en cuanto a la causal de errónea aplicación de la ley sustantiva, precisó que la decisión del T.I.P., desatiende la prueba producida en el debate, entronizando un único relato, “y genera una convicción probatoria aparente respecto de un elemento típico determinante y que, en el caso, no ha sido siquiera remotamente probado” (fs. 15).

Explicó que los jueces de grado construyeron la tipicidad del abuso sexual a partir de la imposibilidad de la denunciante de consentir libremente la acción, por hallarse “en estado de embriaguez”, y que para arribar a una certeza...

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