Sentencia Nº 6445/19 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2019

Fecha de Resolución: 1 de Enero de 2019
 
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En la ciudad de General Pico, provincia de La Pampa, a los veintiséis días del mes de julio del año dos mil diecinueve, se reúne en ACUERDO la SALA A de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, L. y de Minería de la Segunda Circunscripción Judicial para resolver el recurso de apelación interpuesto en los autos caratulados "Q., Gloria Eugenia C/ DOMÍNGUEZ, M.M.Á.S./ DESPIDO INDIRECTO" (expte. Nº 6445/19 r.C.A.), venidos del Juzgado de Primera Instancia en lo L. N° 2 de esta Circunscripción
El Dr. M.C.M., sorteado para emitir el primer voto, dijo
1. Antecedentes: llegan las actuaciones a este tribunal de alzada en virtud del recurso de apelación interpuesto a fs. 389 por el demandado M.M.Á.D. contra la sentencia definitiva de fs. 369/385 vta., a través de la cual se hizo parcialmente lugar a la demanda laboral que por despido indirecto promoviera G.E.Q.
El decisorio impugnado hizo lugar al reclamo en la suma de $ 331.563,40 con más intereses. Se admitió la procedencia de los siguientes conceptos: liquidación final e indemnización por despido ($ 95.187,93), indemnización art. 15 ley 24.013 ($ 57.291,00), indemnización art. 80 LCT ($ 57.291,00), indemnización art. 2 ley 25.323 ($ 33.101,47) y diferencias salariales ($ 88.692,93). Las costas del pleito fueron impuestas al demandado en su totalidad
El recurrente expresó agravios a fs. 397/403 vta., los que fueron contestados por la demandante a fs. 405/406 vta
2. El fallo: para decidir del modo en que lo hizo, la jueza de grado, entre otros, esgrimió los siguientes principales argumentos: * la actora y el demandado estuvieron vinculados por una relación de dependencia laboral que tuvo comienzo en fecha 15/10/2015; * la trabajadora se desempeñó en el establecimiento gastronómico de comidas rápidas de titularidad del accionado denominado “McDanys”, brindando tareas como “cocinera” (CCT n° 389/04) y en una extensión horaria de 24 horas semanales; * el contrato de trabajo se extinguió justificadamente por el despido indirecto dispuesto por la dependiente, habida cuenta de las diferencias salariales adeudadas como consecuencia de una deficiente registración laboral (la trabajadora estuvo registrada bajo la categoría “ayudante de cocina” de la CCT n° 389/04, cuando efectivamente prestaba tareas como “cocinera”).
3. El recurso del demandado: el apelante critica la sentencia de primera instancia en virtud de la categorización laboral allí otorgada a la trabajadora. Además, porque se condena al pago de diferencias salariales y demás conceptos indemnizatorios en base a una jornada laboral completa, pese a que se concluyó que la misma se extendía por 24 horas semanales. También cuestiona la procedencia de las multas contempladas en los artículos 15 y 2 de las leyes 24.013 y 25.323, respectivamente. Por último, objeta la favorable recepción de la indemnización agravada prevista por el art. 80 de la LCT.


Razones de índole metodológico imponen el tratamiento de los agravios en el orden que convenientemente se irá exponiendo a continuación. Veamos.
3.1. Categoría laboral: el recurrente objeta que la sentenciante encuadrara a la actora en la categoría “cocinera”, ya que -según afirma- la realidad de los hechos indica que solo se desempeñó como “ayudante de cocina”. Sostiene que la demandante se limitó a prestar tareas en la cocina del local, colaborando en todo lo que resultaba comprensivo de la elaboración o preparación de la comida, pero en ningún momento en el proceso de cocción de la misma. Denuncia una inadecuada valoración de la prueba testimonial y añade que los declarantes fueron direccionados en sus interrogatorios por el letrado de la contraparte.
Teniendo en cuenta el contexto probatorio de la causa que llega a estudio, en forma liminar es preciso señalar que cuando el trabajador o el empleador [...] presentan recibos de reconocida autenticidad y en forma, en los que consta la antigüedad, la categoría laboral o la remuneración del dependiente, y éste cuestiona esos datos recién al finalizar la relación, soporta una fuerte presunción hominis en su contra, pues su firma puesta sin reservas durante largo tiempo es indicativa de que los datos consignados en dichos documentos son veraces (expte. n° 4257/10, r.C.A.). Esta Cámara tiene dicho reiteradamente que la firma de un empleado en numerosos recibos de pago, suscriptos sin que se hayan formulado pretextos por presiones o abusos, origina una fuerte presunción de que su contenido se ajusta a lo realmente acontecido, la que sólo puede ceder ante una prueba tan sólida que despeje toda duda al respecto (exptes. nros. 71/94, 1037/98, 1128/98, 1613/00, 1880/01, 2335/02, 2991/05, 3565/07, 4238/09 y 4257/10, r.C.A., entre otros).
En el caso concreto, luego de un detenido y minucioso análisis de la prueba testimonial reunida, la jueza de origen concluyó que la actora debió haber estado registrada en la categoría “cocinera” del CCT n° 389/04 y no como “ayudante de cocina”, tal como aconteciera en los hechos. También remarcó, en apoyo de esa inferencia, el resultado que a fs. 291/325 arrojara la prueba documental aportada a la causa por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS).
Pues bien, la antes mencionada convención colectiva del trabajo define funcionalmente al “cocinero o jefe de partida” como el encargado de las distintas especialidades gastronómicas. En tanto, al “ayudante de cocina” lo describe como aquel trabajador que colabora con el jefe de partida y el comis, en la preparación de comidas, no así en su cocción (CCT n° 389/04, pto. 9.1).
En mi opinión, teniendo en cuenta las tareas efectivamente desempeñadas por Q., la determinación adoptada por la magistrada de grado de categorizarla laboralmente como cocinera, no solo se ajusta a los expresos términos previstos por la normativa convencional bajo examen, sino que a su vez, descansa en un cuidadoso examen de los diversos testimonios colectados.
Es por ello que no comparto la sesgada interpretación que de la prueba testimonial se pretende endilgarle al a quo, pues en rigor de verdad, es el apelante quien extracta frases aisladas de algunas respuestas de los declarantes con el infructuoso propósito de desvirtuar un aspecto de la sentencia que es derivación razonada de un análisis integral y armónico de todos los testimonios obtenidos en el decurso procesal. De manera que, en este terreno, la crítica formulada resulta notoriamente insuficiente.
Nótese que al contestar demanda, D. expresó que la accionante intervenía en la preparación de la comida pero no lo hacía en el proceso de cocción de la misma, el que según manifestó estaba a cargo del propio demandado o de C.B.. Sin embargo, al declarar como testigo (fs. 280/283), este último relató que cuando coincidió laboralmente con la actora en el local de comidas rápidas, él se desempeñó como “mozo en la parte del salón” (1ra. ampl.) contradiciendo así la versión de los hechos proporcionada por su oferente/empleador. Además, testimonió que la demandante realizaba tareas de “producción y atención en la cocina cuando estaba el local abierto” (6ta. ampl.), aseveración que en modo alguno permite deducir que Q. no interviniera en el proceso de cocción de los alimentos.
Incluso, al margen de lo que establece el principio procesal de adquisición, no está de más señalar que fue el propio demandado quien requirió del MTEySS la remisión de copias de las inspecciones realizadas a su establecimiento gastronómico durante el período 2015/2017, con el siguiente resultado probatorio: los relevamientos efectuados en relación a la demandante consignan que desarrollaba tareas como “cocinera” (fs. 294/325).


En fin, del despliegue probatorio no solo no surge que Q. colaborara o respondiera -mediante su actividad laboral- a un jefe o encargado de cocina en particular. Como contrapartida, está demostrado que las tareas por ella desempeñadas -en forma autónoma- en dicho sector, le demandaban la efectiva cocción de las diversas comidas rápidas que se expedían en el establecimiento gastronómico del accionado.


Coincidiendo entonces con el temperamento expuesto en la sentencia de primera instancia, estoy persuadido que el recuento probatorio analizado al amparo de la norma convencional aplicable, demuestra categóricamente que la actora debió haber sido registrada por su empleador bajo la categoría “cocinera” del CCT n° 389/04 y no como “ayudante de cocina”
Por lo expuesto, el agravio del accionado debe ser rechazado.
3.2. Diferencias salariales y liquidación final por despido: se agravia el demandado al sostener que si bien se tuvo por acreditado que la jornada de trabajo de la actora se extendía por 24 horas semanales, los diversos conceptos deferidos a condena (liquidación final y diferencias salariales) han sido calculados en la sentencia recurrida sobre la base de una jornada laboral de 48 horas semanales.
Para efectuar el cálculo de los rubros integrantes de la condena, la jueza de primera instancia acudió al dictamen...

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