Sentencia Nº 5936/16 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2017

Fecha de Resolución:19 de Septiembre de 2013
 
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En la ciudad de General P., provincia de La Pampa, a los veintidós días del mes de junio del año dos mil diecisiete, se reúne en ACUERDO la SALA B de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, L. y de Minería de la Segunda Circunscripción Judicial para resolver el recurso de apelación interpuesto en los autos caratulados "RAMÍREZ, I.R. C/ A.T.S. S/ LABORAL" (expte. Nº 5936/16 r.C.A.), venidos del Juzgado de Primera Instancia en lo L. N° 1 de esta Circunscripción


El Dr. M.C.M. , sorteado para emitir el primer voto, dijo

- - - 1. Antecedentes. Llegan las actuaciones a este tribunal de alzada en virtud del recurso de apelación interpuesto por A.T.S. a fs. 407 contra la sentencia de fs. 387/405, en la que se hizo lugar -parcialmente- a la demanda laboral por despido discriminatorio e injustificado promovida por I.R.R.. Las costas del pleito fueron impuestas en un 54,94% al actor y en el 45,06% restante a la demandada


El decisorio impugnado hizo lugar al reclamo en la suma de $ 224.493,73 con más intereses. En tal sentido, admitió la procedencia de los siguientes conceptos: indemnización por antigüedad ($ 52.330,49), diferencias salariales ($ 16.070,97), horas extras ($ 109.453,79), licencia por enfermedad ($ 2.714,64), movilidad ($ 4.602,24) y multa del art. 1 ley 25.323 ($ 39.321,60.-)


Apeló la parte demandada (fs. 407), quien expresó agravios a fs. 418/446, los que fueron contestados por el demandante a fs. 449/451 vta

- - 2. El fallo. Para decidir del modo en que lo hizo, la jueza de grado, entre otros, esgrimió los siguientes principales argumentos: * desestimó que los reclamos que el trabajador formulara a través de la pieza postal de fs. 48 tuvieran entidad suficiente para violentar la confianza en él depositada por el empleador y que constituyeran un agravio de magnitud que justificara el despido con causa dispuesto por la patronal a través de la misiva de fs. 49; * sostuvo que la relación laboral entre los litigantes comenzó en el mes de octubre del año 2.005; * concluyó que el actor debió ser encuadrado convencionalmente en la categoría "encargado" y que la jornada laboral cumplida excedía las 44 horas semanales establecida por el art. 40 de la ley 26.727 y; * expresó que las intimaciones que el dependiente efectuara por medio de la comunicación glosada a fs. 48, estuvieron impulsadas por la tensión que se vivenció entre las partes a raíz de la declaración testimonial que R. brindara en la causa caratulada "Calvo, C.D. c/ A.T.S. s/ L." (expte. n° L-39.365/12).


3. El recurso de la accionada. La apelante critica la sentencia a través de un extenso primer agravio relacionado, entre otras objeciones, con la inexistencia de justa causa de despido determinada por la magistrada de la instancia anterior, cuestionamientos que se irán tratando en la medida que se lo estime necesario. En el segundo agravio objeta la valoración que la jueza efectuara respecto de la declaración testimonial que el actor brindara en el expte. n° L-39.365/12. Más adelante se queja porque entiende que los rubros acogidos, en su monto y condena, lo fueron sin prueba idónea que los avalara. En ese plano de la crítica aborda las cuestiones controversiales inherentes a la fecha de inicio de la relación de trabajo, categoría laboral, horas extras, movilidad, despido en lapso de licencia médica e indemnización del art. 1 de la ley 25.323. Finalmente, se agravia de la tasa de interés aplicada por el aquo y por no haberse empledado la limitante establecida por los arts. 505 del derogado Código Civil y 730 del actual Código Civil y Comercial de la Nación.


3.1. Hechos centrales. En forma liminar, considero conveniente describir algunos de los sucesos que estimo cronológica y significativamente relevantes en el marco de la controversia central de esta contienda. Luego analizaré las causales de despido invocadas por la accionada, y en caso de que hayan existido y/o se encuentren acreditadas, evaluaré si las mismas, conforme a las circunstancias concretas del caso, tuvieron la entidad suficiente como para justificar el despido por "pérdida de confianza" invocado por la persona jurídica accionada y desestimado por la sentenciante de origen.


Entre los hechos más importantes del presente pleito, a mi juicio, se observan los siguientes: I) en fecha 11/09/2.013 R. declaró como testigo en la causa "Calvo, C.D. c/ A.T.S. s/ L." (expte. n° L-39.365/12), que tramitara por ante el Juzgado en lo Civil, Comercial, L. y Minería n° 1 de esta ciudad. El actor declaró en virtud del ofrecimiento probatorio formulado por la allí accionada, quien a esa fecha resultaba ser su empleadora; II) en fecha 13/09/2.013 el Lic. en Psicología N.A.B. emitió un certificado médico a través del cual diagnosticó, en la persona del accionante, un "trastorno depresivo no especificado con síntomas de vivencia de situaciones de estrés laboral altamente significativo" y determinó licencia laboral ambulatoria del examinado a partir del día 14/09/2.013 y hasta el día 30/09/2.013; III) en fecha 16/09/2.013 el actor intimó fehacientemente a A.T.S. en los siguientes ítems: a la correcta registración de la relación laboral (fecha de ingreso y categoría laboral), a incluir en el salario con carácter remunerativo una suma abonada "por cada animal cargado mensualmente", al pago de horas extras adeudadas, diferencias salariales y al cumplimiento de la obligación receptada por el art. 31 de la ley 26.727. Además, intimó al presidente de la sociedad anónima y a su hijo, a que cesaran en el trato hostil, despectivo y amenazas que según afirmó le eran proferidos con motivo de lo testimoniado en la declaración aludida más arriba. Expresó que retendría tareas hasta tanto se diera cumplimiento a sus intimaciones; IV) en fecha 19/09/2.013 la sociedad demandada contestó tales reclamos e intimaciones, rechazándolas por falsas e improcedentes. A su vez, las calificó como agraviantes y consideró que, de acuerdo a su tenor, configuraban una "insubsanable pérdida de confianza" que tornaba imposible la prosecusión de la relación laboral y procedió a despedir a R. con justa causa.


Desde ahora adelanto que comparto lo afirmado por la jueza de primera instancia, en cuanto a que es evidente que la vinculación laboral entre los aquí contendientes se deterioró súbitamente a partir de la declaración testimonial que R. brindara en el expte. n° L-39.365/12, testimonio que se produjera a propuesta de A.T.S. -por entonces su empleador- en un proceso laboral en el cual la mentada sociedad había sido demandada por quien fuera el yerno del presidente de la misma. En rigor de verdad, no se advierten en la causa rastros que permitan aseverar que previamente a dicho acto probatorio los integranes del juicio que nos convoca atravesaran algún tipo de crisis en la vinculación contractual. Por el contrario, en su declaración confesional, T. admitió que R. nunca tuvo que ser sancionado (fs. 194, 13ra.). Es más, en la posición n° 8 del pliego glosado a fs. 353, la sociedad accionada afirmó -con las consecuencias procesales que ello conlleva- lo siguiente: "Que la relación de empleo se desarrolló en forma armónica hasta el 16 de septiembre de 2.013". Incluso, el testigo J.M.C. (fs. 331/335), médico veterinario que se desempeñara en el feed lot de la demandada, al preguntársele si el demandante cumplía correctamente las ordenes que él le impartía respondió: "sí, perfecto" (1ra. rep. - Dr. Escuredo). Sin dudas, aquella declaración testimonial se vislumbra como uno de los sucesos más notables del tramo final de la la relación de trabajo.

- - - 3.2. El despido incausado. Sentado lo expuesto, a esta altura vale decir que cuando un empleador despide a un trabajador invocando justa causa (art. 242, LCT), ante la demanda entablada por el dependiente con la finalidad de reclamar el pago de las indemnizaciones, corresponde a aquél proceder a su acreditación. Entonces, yendo al caso que nos convoca, teniendo en cuenta la sentencia recaída en primera instancia y la apelación planteada por la vencida, se impone establecer cuál fue la justa causa invocada por A.T.S. y si la misma fue debidamente acreditada. En este terreno es justo precisar que la ley 26.727, en su artículo 16, establece que en materia de extinción del contrato de trabajo, se regirá por lo dispuesto en el Título XII de la LCT.


Cualquiera de las personas relacionadas por un contrato laboral puede denunciarlo o extinguirlo "en caso de inobservancia por parte de la otra de las obligaciones resultantes del mismo que configuren injuria y que, por su gravedad, no consienta la prosecución de la relación" (art. 242, LCT). Está claro, pues, que si el empleador decide despedir al dependiente con justa causa debe invocar -y en definitiva probar- que el despedido incumplió con sus obligaciones laborales y que de tal modo lo injurió en forma grave. La invocación y prueba de la injuria constituye el meollo de todo conflicto que se suscite al extinguirse el vínculo.

- - - Estas determinantes pautas, trasladadas al sub lite, nos permitirán examinar la legalidad de la decisión rupturista adoptada por la empleadora. Encaminado a esa tarea, para un más preciso acercamiento a la cuestión en abordaje, estimo conveniente transcribir íntegramente el despacho postal de fecha 16/09/2.013 remitido por R. a A.T. S.A. (fs. 91) y la consiguiente respuesta que la sociedad anónima efectuara por medio de su representante legal el día 19/09/2.013, comunicando el distracto (fs. 49). Seguidamente y en ese orden se transcriben ambas comunicaciones:


"General P., La Pampa, 16 de Septiembre de 2.013.- Teniendo en cuenta la deficiente registración laboral, ya que figura en mi recibo como fecha de ingreso el 01/07/2.006 cuando en realidad ingresé a trabajar en el establecimiento “La Isleta” el 01 de octubre de 2.005, y que además de la categoría “tractorista” cumplo con otras tareas, tales como manejo de planta de silos, carga y descarga de forrajes y la...

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