Sentencia Nº 5685/15 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2016

Fecha de Resolución: 1 de Enero de 2016
 
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En la ciudad de General Pico, provincia de La Pampa, a los treinta y un días del mes de agosto del año dos mil dieciséis, se reúne en ACUERDO la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, L. y de Minería de la Segunda Circunscripción Judicial para resolver el recurso de apelación interpuesto en los autos caratulados "LÓPEZ, A.N.C.A., R.A. y otro S/ LABORAL" (expte. Nº 5685/15 r.C.A.), venidos del Juzgado de Primera Instancia en lo L. de esta Circunscripción.

- El Dr. A.P.B., sorteado para emitir el primer voto, dijo:

- I.A. del caso: a) A.N.L. dijo que en febrero de 2011 comenzó a trabajar en relación de dependencia en el taller o negocio que se identifica con el nombre de fantasía "P.A." que era explotado por su titular Sr. R.A.A.. Dijo que su trabajo habitual consistía en colocar parabrisas a los vehículos automotores, que cumplía funciones de venta y atención al público, y cuando era necesario se encargaba de la limpieza del lugar. Refirió que dicho vínculo laboral nunca fue registrado por lo que el día 20/11/2013 remitió telegrama mediante el cual intimó a su empleador para que dentro del plazo de 30 días proceda a registrar la relación laboral, en el que mencionó la fecha de ingreso, duración de la jornada laboral y la categoría con la cual debía ser registrado. Intimó el pago de las diferencias salariales adeudadas desde el inicio del vínculo, y comunicó que no asistiría a su trabajo hasta tanto no se regularice su situación laboral (fs. 6). Como A. negó la existencia de la relación laboral invocada (fs. 11), L. mediante telegrama cursado el 28/11/2013 se consideró injuriado y despedido (fs. 8). -

- b) A.N.L. promovió demanda laboral contra R.A.A. por la suma de $ 188.204,42 con más intereses. Dijo que al momento de darse por despedido percibía una remuneración mensual de $ 1.200,00, cuando en realidad y de acuerdo a la categoría laboral pretendida (Personal Auxiliar Especializado, "Categoría B", del CCT n° 130/75 de Empleados de Comercio), el salario que le hubiese correspondido percibir en octubre de 2013 ascendía a $ 6.295,44 (ver fs. 13 vta.). Reclamó el pago de las diferencias salariales, las indemnizaciones y multas previstas en la Ley de Contrato de Trabajo, las multas de los arts. y de la ley 25.323, el SAC correspondiente a los años 2012 y 2013 (ver demanda fs. 12/14).

- c) R.A.A. contestó la demanda a fs. 26/32, donde negó la existencia de la relación laboral invocada por el actor, solicitando se rechace la pretensión. Dijo ser propietario de la empresa que gira comercialmente con el nombre de fantasía "Parabrisas ALOMAR", dedicándose a la venta y colocación de cristales del automotor en general, actividad que comenzó a desarrollar en enero del año 1999. Dijo que se trata de un emprendimiento familiar en donde trabaja él y su hijo F.A., que ambos se encargan de la venta y colocación de los cristales de los vehículos de los clientes, y su esposa se encarga de la parte administrativa. Dando otra versión de los hechos dijo que el actor era amigo de su hijo F.A. y que en esa condición concurría en diversas oportunidades al taller, momentos en que aprovechaban para que les cebara mate. Ante la situación económica complicada por la cual estaba atravesando la familia del actor, y por la relación que tenía con su hijo F., A. admitió que le daba algunas changas permitiéndole que lavara algún auto, para que de esa manera pudiera ayudar a su familia, afirmando que nunca se trató de una prestación de tareas que pueda encuadrarse técnicamente como una relación laboral. En definitiva dijo que nunca hubo relación laboral entre las partes, y por los fundamentos expuestos dijo que, en el caso, resultaba inaplicable la presunción del art. 23 de la LCT (ver contestación de demanda de fs. 26/32).

- d) La jueza de grado en la sentencia de fs. 145/155 tuvo por acreditado el vínculo laboral invocado por el trabajador, admitió la demanda y condenó al accionado a pagar al actor la suma de $ 229.070,00 con más intereses y costas. Interesa destacar que luego de analizar y valorar las declaraciones testimoniales, recalcando que la mayoría de los testigos vieron al actor en el negocio del demandado, incluso los propuestos por este último, y teniendo por probado que el actor había realizado algunas tareas para el accionado, sostuvo que se tornaba operativa la presunción del art. 23 de la LCT, por lo que tuvo por acreditado que entre L. y A. existió un vínculo laboral que se inició en la fecha denunciada por el actor en su demanda (febrero de 2011) y finalizó por el despido indirecto en que se colocó el trabajador mediante telegrama de fecha 28/11/2013. A los fines del cálculo indemnizatorio y de las diferencias salariales reclamadas, tuvo por cierta la categoría laboral referida en la demanda y dispuso se aplique la remuneración correspondiente a esa categoría para octubre de 2013 fijada por el CCT n° 130/75. -

- Apeló el accionado (fs. 156), quien expresó agravios a fs. 166/168, los que fueron contestados por el actor a fs. 170/171.

- II. El recurso de la demandada: -

- 1. El recurrente basa su crítica fundamentalmente en que el a quo valoró incorrectamente los testimonios aportados al proceso, y luego de referirse a lo declarado por cada uno de los testigos, conforme a su interpretación entiende que de manera alguna puede tenerse por acreditada la relación laboral como lo hizo la sentenciante. Se agravia por resultar harto peligroso que únicamente con la prueba testimonial se pueda condenar a la empresa por un vínculo laboral que no existió y que se funde la sentencia en esta única prueba; se queja, entre otras cosas, que la jueza haya ignorado por completo el testimonio brindado por C. de fs. 128.

- Los agravios del accionado obligan a analizar los dichos de los testigos.

- 2. Los testigos ofrecidos por el actor: el testigo H., dijo ser conocido de L. (1°), afirmó que trabajaba para el demandado y eso lo sabía porque fue a hacer una compra al negocio y lo vio trabajando (2°). Manifestó que había tenido un accidente con su camioneta motivo por el cual concurrió al negocio de A. para comprar un vidrio, que lo atendió A. y apareció L. a quien A. le dio instrucciones de que busque el precio del vidrio que necesitaba a través de internet; luego fue el propio L. quien le informó cuánto costaba el vidrio, que aceptó el precio y le entregaron el vidrio que necesitaba (3°). El testigo H. dijo que conocía a L. porque concurría a la escuela en donde él trabajaba como portero, y que asistía a la escuela en el horario nocturno desde las 20:00 hasta las 23:40 hs. (1° y 6° repregunta). Dijo que no le constaba que L. haya trabajado para A. desde febrero de 2011 (2° repregunta). Con respecto al local en donde el demandado explota su negocio dijo que estaba ubicado en la calle 10 entre 25 y 27; que adelante cuenta con un salón pequeño y que a través de una puerta se accede al galpón (4° repregunta, fs. 75/76). El testigo H. admitió que concurrió una sola vez al negocio de A.. Si bien dijo que desde el salón de atención al público pudo ver que L. se encontraba trabajando en el taller contiguo, no dio precisiones sobre qué actividad realizaba, aunque afirmó que por orden de A., fue el actor quien buscó en internet el precio del cristal que precisaba y que el mismo L. le comunicó el precio. Este testimonio podría considerarse apto como para tener por acreditado que L. cumplía funciones administrativas y/o de vendedor, actividad esta última que mencionó en su demanda. La testigo C. dijo ser comerciante y que desde el año 2003 se dedica a realizar impresiones y cargas de cartucho (1° repregunta). Dijo que le constaba que L. trabajaba en "P.A." (2°), y que ello lo sabía porque era L. quien generalmente concurría a su negocio "... con unas carátulas de CD (discos) para imprimir, que se entregan cuando se cambia un parabrisas...", carátulas en donde constaba el nombre del negocio "P.A.", un logo de "Pilkinston" que es una marca y la foto de un auto, imprimiendo en la contratapa los nombres de las canciones contenidas en el disco compacto que se regalaba a los clientes. Refirió que las mencionadas carátulas para los CD las realizaba, aproximadamente cada mes y medio. Dijo que concurrió al negocio de A. sólo una vez a entregar su trabajo y que desde el local de entrada a través de una puerta que se encontraba abierta pudo observar que L. se encontraba trabajando en el galpón (1° y 2° ampliación; 2°, 3° y 5° repregunta, fs. 78/79). Al igual que el testigo H., la testigo C. dijo que concurrió una sola vez al negocio de A.. Si bien dijo que desde el salón de atención al público pudo ver que L. se encontraba trabajando en el taller contiguo, no dio precisiones sobre qué actividad realizaba. Este testimonio podría considerarse apto como para tener por acreditado que L. junto con F.A., hijo del demandado, se ocupaban de seleccionar y bajar música de internet que luego grababan en un CD. Posteriormente y después que C. producía e imprimía las carátulas ya referidas, ese CD era obsequiado a los clientes que cambiaban los parabrisas de sus automotores. La testigo P., dijo que trabajaba en la verdulería que se encuentra al lado del local de A., afirmando que a L. lo veía todos los días dado que tenían el mismo horario de entrada al trabajo, esto es a las 8 horas de la mañana, de lunes a sábado (2° y 1° ampliación y 2° repregunta). Afirmó haber visto a L. cambiando parabrisas de camiones estacionados afuera del local, trabajo que algunas veces lo hacía ayudando al hijo de A. y otras veces lo hacía solo (3° repregunta). Dijo que conocía el local de A. porque le permitía calentar el agua para el mate, local en el cual había un mostrador y atrás había una puerta que daba a un galpón que era el lugar en donde trabajaban (4° repregunta, fs. 77). La testigo P. fue la única que dijo ver a L...

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