Sentencia Nº 56 de Secretaría Penal STJ N2, 06-05-2015

Fecha de Resolución: 6 de Mayo de 2015
 
EXTRACTO GRATUITO
///MA, de mayo de 2015.
Reunidos en Acuerdo los señores Jueces del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Río Negro, doctores Ricardo A. Apcarian, Enrique J. Mansilla, Liliana L. Piccinini, Carlos Reussi y Marcelo Chironi, los dos últimos por subrogancia, según surge del acta de audiencia obrante a fs. 434/435, con la presencia del señor Secretario doctor Wenceslao Arizcuren, para el tratamiento de los autos caratulados “C., J.C.E. s/Abuso sexual con acceso carnal s/Casación” (Expte.Nº 27113/14 STJ), elevados por la Cámara Primera en lo Criminal de la IVª Circunscripción Judicial con asiento de funciones en Cipolletti, deliberaron sobre la temática del fallo a dictar, de lo que da fe el Actuario. Se transcriben a continuación los votos emitidos, en conformidad con el orden del sorteo previamente practicado, respecto de las siguientes:
C U E S T I O N E S
1ª ¿Es fundado el recurso?
2ª ¿Qué pronunciamiento corresponde?
V O T A C I Ó N
A la primera cuestión el señor Juez doctor Ricardo A. Apcarian dijo:
1. Antecedentes de la causa:
Mediante Sentencia Nº 2, del 12 de marzo de 2014, la Cámara Primera en lo Criminal de Cipolletti resolvió absolver a J.C.E.C. del delito de abuso sexual agravado por acceso carnal, por el que había sido acusado, por el beneficio de la duda (arts. 119 tercer párrafo, 29 inc. 3º “a contrario” C.P. y C.P.P.), sin costas.
Contra lo decidido, interpuso recurso de casación el señor Fiscal de Cámara, que fue declarado admisible por el a quo y posteriormente este Cuerpo declaró bien concedido.
Se dispuso entonces que el expediente quedara por diez días en la Oficina para su examen por parte del Ministerio Público Fiscal (cuyo titular presentó su escrito de sostenimiento del recurso), se dio intervención a la Defensoría General y se intimó a la parte querellante para que constituyera domicilio en esta sede, ante cuya omisión se tuvo por domiciliada en los estrados del tribunal.
Realizada la audiencia prevista en los arts. 435 y 438 del Código Procesal Penal con la asistencia del señor Fiscal General doctor Marcelo Álvarez, la señora Defensora General
/// doctora María Rita Custet Llambí y el imputado, los autos han quedado en condiciones de ser tratados.
2. Agravios del recurso de casación:
2.1. El señor Fiscal de Cámara sostiene que la sentencia es arbitraria por considerar que obran pruebas e indicios indiscutibles sobre la existencia del hecho, extremos que de alguna forma fueron señalados en esa decisión pero que, según refiere, fueron obviados en una conclusión simplista.
Añade que la existencia del hecho se prueba, en primer lugar, con el testimonio de la propia víctima, quien, según refiere, afirmó en el debate que estaba segura de que el imputado mantuvo relaciones sexuales con ella dentro del baño químico, y que no consintió porque no estaba en condiciones de hacerlo, a lo que agregó que él se había dado cuenta de ello. También relacionó el sangrado vaginal con estas relaciones sexuales, porque había sido su primera vez.
El recurrente considera que se trata de un testimonio indiscutible, directo, y que afirma lo que el fallo dice no saber.
Agrega que corroboran esa declaración una prueba científica que habla de desfloración himeneal y un indicio -al que estima indiscutible-, consistente en el hematoma constatado en el labio inferior del órgano sexual, hora siete (7), además del gran hematoma en región lateral izquierda del cuello de la víctima.
A lo anterior suma la existencia de varios testimonios (Andrea Viviana Aravena, Marcelo Adrián Medín y Susana Andrea Moalla), que concuerdan en que el imputado mantuvo relaciones sexuales con la menor y esta no estaba en condiciones de consentirlas, por lo que actuaron como lo hicieron, y menciona que hubo además una denuncia de los padres.
Cuestiona que el fallo obviara valorar como indicio las frases -señaladas en su texto- que le habría dicho el imputado a Aravena (algo así como “no se puede estar tranquilo” o “no ve lo que estoy haciendo”) y estima que “el cuadro no dejaba dudas sobre lo que estaba ocurriendo”, en relación con lo que esta y Medín habrían visto. Refiere que aquella incluso lloró en la audiencia al recordar la escena donde la menor fue sometida por su agresor.
Manifiesta además que los señores jueces se transforman en protagonistas, al sostener que la menor no puede estar segura, que la testigo Aravena no vio lo que vio, que la pericial médica no los convence porque no se hizo el estudio de ADN, y que los demás testigos los
///2. vieron desnudos de la cintura para abajo, pero no en el momento preciso de la penetración, que suponen.
Critica que se haya afirmado que no es posible ver dentro de un baño químico y que el lugar no sería adecuado para mantener relaciones sexuales, a lo que suma que no se consideraron como indicio las manchas de color blanquecino sospechosas de semen que obran en las muestras -hisopos- extraídas a la menor.
Entiende que se ha analizado todo el material probatorio en compartimentos estancos, no en su conjunto ni en forma armónica, y que resulta abundante y más que suficiente la calidad de la prueba rendida, por cuanto es difícil encontrar en estos casos a testigos que vean la penetración, además de una persona que vea a víctima y victimario desnudos, y que todos los declarantes han dicho que la menor estaba inconsciente mientras el imputado se encontraba lúcido, sabiendo lo que hacía.
Considera que se han tergiversado los hechos para sostener la existencia de la “duda”, ya que no se introdujo ningún elemento que la funde, y expresa que a todos lo testigos les consta la existencia del hecho y que el sentido común de quienes no lo vieron directamente les dice sobre su existencia, por lo que únicamente un razonamiento arbitrario y alejado de toda lógica puede sostener lo contrario.
También cuestiona algunos pasajes del fallo, entre ellos el fragmento que se reprocha a la testigo Aravena que haya cerrado la puerta frente a un abuso sexual con acceso carnal, olvidando que pidió refuerzos, ya que sola era evidente que no podía enfrentar la situación, además de que fueron unos instantes.
Plantea que el fallo tampoco desarrolla análisis alguno respecto de las diversas aseveraciones de la víctima (que antes no había mantenido relaciones sexuales, que relacionó el sangrado vaginal con este hecho, etc.). Asimismo, manifiesta que es un fallo con fundamentación aparente y es fácil advertir el yerro del razonamiento. Hace referencia -entre otros datos que cita- a que hay hematoma en el labio de los genitales, que el fallo dice que está muy lejos de la vagina porque el “Dr. Uzal fue lapidario cuando refirió que el labio mayor que presentaba el hematoma se encuentra a una relativa distancia de la vagina”, y señala que “estará lejos desde un punto de vista médico, tal como los labios de la boca lo están de la propia cavidad de los dientes, los labios recubren la vagina y en una niña son más
/// turgentes, más apretados”, por lo que concluye que “[]una lesión en los labios de la vagina, es un indicio indiscutible de un abuso sexual, máxime en este contexto”, a lo que añade que “sostener: \'que no se pudo explicar ni como ni cuando se produjo dicho hematoma...\' (sic fallo) es exigir una \'prueba diábolica\' al Ministerio Público, porque el hematoma, como el del cuello y demás aparecen luego del abuso denunciado, cuando la niña está internada en el hospital luego que se la extrajo del baño químico” (los destacados son del texto original).
Reitera los dichos de las testigos Aravena y Moalla y considera que quedó probado por la prueba testimonial, por la declaración en audiencia de la víctima y por los indicios y pruebas concretas de las periciales médicas, que el imputado accedió carnalmente a la menor, por lo que, ante la valoración arbitraria de la prueba, pide que se anule lo actuado y se remita para su sustanciación al mismo Tribunal, con otros integrantes.
3. Postura de la Fiscalía General:
3.1. En la audiencia, el señor Fiscal General doctor Marcelo Álvarez hace una reseña de los hechos reprochados y de la prueba que acredita la materialidad y autoría de lo ocurrido. Señala los defectos de motivación de la sentencia y afirma que la fundamentación es aparente, lo cual constituye un motivo casatorio. Así, analiza el fallo y la síntesis de la prueba que consta en él, junto con los dichos de la víctima, y afirma que configuran prueba de cargo unidos a otros y guardan relación con el informe médico respecto de los daños que determina.
Se opone luego a los motivos por los cuales tales medios fueron desechados por el a quo y critica el razonamiento que descarta la materialidad. A esto suma la existencia de un testigo, la mujer...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA