Sentencia Nº 54400 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2019

Fecha de Resolución:14 de Enero de 2018
 
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SENTENCIA NUMERO CIENTO OCHENTA y OCHO /DOS MIL DIECIOCHO. En la ciudad de Santa Rosa, capital de la provincia de La Pampa, a los catorce días de septiembre de dos mil dieciocho, A.F.O., Jueza de Audiencia en ejercicio de la jurisdicción unipersonal, me constituyo a efectos de dictar sentencia en Expte. Nº 54.400 caratulado: “NARANJO, A.R. s/ Lesiones en accidente de tránsito”, seguido contra A.R.N. - argentino, titular del D.N.I. nº 4.530.546, nacido en la ciudad de Buenos Aires el 18/05/1945, de 73 años de edad, instruido, ciclo universitario completo, jubilado, hijo de A. y de J.S., domiciliado en calle Y.N.6., 2º piso, D.. 6- ciudad de Buenos Aires-

RESULTANDO:

Que en la apertura de la Audiencia de debate oral ( art. 326 del C.P.), el Sr. Fiscal - Dr. O.C.- relató el hecho que se le imputa a A.R.N. en los siguientes términos: el 20 de marzo de 2016, a las 17:55 aproximadamente, el imputado acompañado por su esposa C.L.I., conducía un vehículo Volkswagen Transporter, tipo combi, dominio BNZ-790 por la Ruta Provincial Nº 18 que une el cruce de Ruta 35 con las localidades de D. y M., en sentido cardinal oeste-este ; al llegar al cruce con el acceso a la localidad de D., a una velocidad aproximada de 83 Km/h, impactó contra una pick-up carrozada C.B., dominio DYO-608, que salía de dicho acceso e ingresaba a la mencionada Ruta hacia el oeste, rodado este último conducido por C.M., en el que viajaba como acompañante, A.A.A.. Producto de la colisión M. y A. resultaron víctimas de lesiones, por lo que la conducta de N. debiera ser encuadrada en el delito de lesiones graves culposas por la conducción imprudente, negligente y antirreglamentaria de un vehículo automotor (arts. 94 párrafo, en relación al 90 y 84 2º párrafo del CP; art. 39 Inc. B, arts. 50 y 51 de la Ley Nacional de Tránsito 24449 y su Decreto Reglamentario y art. 51 de la Ley Provincial de Tránsito1713.

Por su parte la Querella, a través de su apoderado Dr. N.B.- manifestó que se intentará demostrar la responsabilidad penal de N. por las lesiones graves que produjeron a A. y M., la conducción negligente, imprudente y antirreglamentaria de un vehículo automotor; que en la oportunidad del hecho el imputado conducía un vehículo Volkswagen Transporter por la Ruta Provincial Nº 18, que une cruce de 35 con D., M., en sentido cardinal oeste-este y al llegar al cruce con el acceso a la localidad de D., a una velocidad aproximada de 83 Km/h, impactó contra el rodado que salía de dicho acceso e ingresaba a la mencionada Ruta hacia el oeste, conducido por C.M.; el punto de impacto se produjo en el carril de M., que fue invadido por N..

Finalmente la Defensa- Dr. S.P.L.C.- manifestó que se ha ofrecido prueba pericial de parte que permitirá demostrar cuál era la maniobra debida de N., que el siniestro se produjo por una conducta ajena, se demostrará que N. es inocente y se solicitará su absolución.

Llevada a cabo la audiencia de debate y producida la prueba, en los alegatos de cierre, el Sr. Fiscal, alegó: que sostiene en todos sus términos la acusación presentada en contra del ciudadano N., que el 20 de marzo del año 2016, a las 17:55 aproximadamente, momento en el que el imputado acompañado por su esposa C.L.I., conducía un vehículo Volkswagen Transporter, tipo combi, dominio BNZ-790 por la Ruta Provincial Nº 18, que une cruce de 35 con D. y M., en sentido cardinal oeste-este y al llegar al cruce con el acceso a la localidad de D., a una velocidad aproximada de 83 Km/h, impactó contra una pick-up carrozada C.B., dominio DYO-608, que salía de dicho acceso e ingresaba a la mencionada Ruta hacia el oeste, conducida por C.M., quien iba acompañado de A.A., que se han escuchado los testimonios de M., quién formuló y sostuvo cada una de las declaraciones que dio en la sede del MPF, ha quedado acreditado cuál fue la conducta antirreglamentaria e imprudente de N. al momento del ilícito, ello es, conducir con un exceso de velocidad en una ruta provincial, lugar en el que el límite de velocidad estaba indicado; que por este exceso realizó una maniobra antirreglametaria y colisionó por no poder sostener su vehículo, invadió el carril contrario, no realizando maniobra de esquive, el testimonio que se debe valorar es el de M., quien manifestó que es concurrente asiduo a la localidad de D., que tiene un taller mecánico y transporte de camiones y que ese día junto con su amigo A. iban a cazar, iban saliendo desde D. hacia la ruta 35, a baja velocidad, y que a la distancia ve que venía N., que ejemplificó que le daba tiempo a cruzar la ruta hasta con un camión con semiremolque, es decir que más probabilidades de hacerlo tenía con la camioneta, esto grafica las distancias y velocidades; que el L.. Fuentes fue categórico y con el derrape que existía de los vehículos se realizó pericia de velocidades, en los gráficos se ven los carteles que indicaban que la velocidad máxima en el lugar era de 40 km, la pericia determinó N. conducía a una velocidad de 83 km/h o quizás más; que el informe realizado por L. determinó el punto de impacto, y por los daños de ambos vehículos, se acreditó que fue una colisión frontolateral donde la Transporter es la embistente y la Chevrolet la embestida; que ello fue ratificado por el L.. Fuentes; en cuanto a las lesiones sufridas por M. y A., las mismas han quedado acreditadas en los informes de P., quien aclaró que en base a los padecimientos de diabetes de A. su salud se vio agravada por este siniestro; la constatación de dichas lesiones está reflejada en las Historias Clínicas, como así en los testimonios de M. quien dijo que no pudo volver a trabajar y debió realizar cuatro meses de rehabilitación y aún así le quedaron secuelas; que han quedado acreditados los daños, los que condicen con la colisión frontolateral, evidenciado en las tomas fotográfica en donde se ven las deformaciones de los mismos, todo se condice con la responsabilidad penal de N. quien invade el carril con doble línea amarilla, con exceso de velocidad, lo que no le impidió una maniobra de esquive, el perito manifestó que si N. se hubiera conducido a 40 km/h como lo indica la carteleria existente en el lugar, el siniestro no se hubiese producido; que se está ante un delito culposo y una flagrante violación al deber de cuidado y una maniobra antirreglamentaria según lo dispone la Ley Nacional de Tránsito, su Decreto Reglamentario y la Ley Provincial 1713, en cuanto a los límites de velocidad y las maniobras no permitidas que se encuentran en el art. 39 Incs. A y B; solicita la condena de R.N. por ser autor del delito de lesiones graves culposas por la conducción imprudente, negligente y antirreglamentaria de un vehículo automotor (Arts. 94 párrafo, en relación al 90 y 84 2º párrafo del CP; arts 39 Inc. B, arts. 50 y 51 de la Ley Nacional de Tránsito Nº 24449 y su Decreto Reglamentario y art. 51 de la Ley Provincial de Tránsito 1713, en carácter de autor, y en perjuicio de A.A. y C.M., solicitó la pena de dos años de prisión en suspenso y dieciocho meses de inhabilitación para conducir todo tipo de vehículo que requiera habilitación, con costas; toma como atenuante la presencia de N. en todo el proceso y como agravante el hecho de que las víctimas hayan sido dos, que sufrieron lesiones graves, uno de de ellos, M., no pudo volver a trabajar y A. sufre una ceguera total.

Por su parte la Querella, señaló que adhiere al relato que realizara el Sr. Fiscal y agregó, que quedó acreditado la responsabilidad penal del imputado, quien en forma imprudente y antirreglamentaria, observando que se acercaba a un pueblo, no aminoró la marcha, siguió circulando al doble de la velocidad permitida, si en cambio lo hubiera hecho a la velocidad indicada el siniestro no se hubiera producido; a ello se suma que invadió la banquina contraria a la que indica la ley, invadió el carril y la banquina de M.; como consecuencia de este hecho, una de las víctimas sufre una ceguera total y M. cambió su situación personal porque no pudo continuar con su trabajo, las lesiones están acreditadas y son graves, la ceguera no fue producto del accidente pero éste aceleró el padecimiento; la conducta es reprochable porque no existe motivo de justificación alguno para la conducta llevada adelante, fue imprevista, sin tener en cuenta los riesgos de estar al mando de un vehículo; adhiere a la pena de dos años de prisión en suspenso solicitada por el Sr. Fiscal, y solicita tres años de inhabilitación para manejar todo tipo de vehículo que requiera habilitación, llega a esta solicitud sabiendo que si bien N. no tiene antecedentes y que siempre se ajustó a derecho, entiende también que no hay que olvidarse de las lesiones sufridas por las víctimas.

En tanto el Sr. Defensor argumentó que el Sr. Fiscal tuvo en cuenta sólo dos puntos respecto de las exigencias de la Ley de Tránsito, la velocidad en la que se conducía N. y su posición de vehículo embistente, pero no tuvo en cuenta otras consideraciones de esa ley; que se demostró claramente que N. no violó deber de cuidado alguno y que el siniestro fue ajeno a él; si bien puede ser considerado embistente, ello fue posible porque otro se puso en calidad de embestido, había cartel de “pare”, que significa eso, "parar", no que se aminorara la velocidad; M. no frenó, los testigos se contradijeron, uno dijo que frenó y el otro dijo que no, M. viola así el art. 41, queda en duda si frenó o no, si lo hizo debió hacerlo hasta que el peligro cesara, advirtió que venía un vehículo pero igual avanzó, o no frenó, por lo que también violó la ley; no se pudo determinar la velocidad del vehículo que manejaba M. según el testigo Fuentes, pero siguió la marcha y se puso en calidad de embestido; M. quiso ingresar a la ruta por lo que debió esperar, pero no lo hizo, ingresó de manera que invade el carril de N.; M. al ingresar también lo hace a una velocidad casi a paso de hombre violando el art. 50 y 51, la conducta fue temeraria y causa este accidente; la pericia de Novile y Fuentes llegan a la...

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