Sentencia Nº 42427 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2019

Fecha de Resolución: 5 de Junio de 2018
 
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FALLO N° 1123 - AUDIENCIA DE JUICIO DE LA SEGUNDA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL. Tribunal Colegiado: Dr. C.F.P.; D.. M.J.G. y Dr. M.L.P..

General Pico, 2 de Agosto de 2.019.

Legajo N° 42427

Caratulado: “Ministerio Público F. c/ ZANDONA, M.A. s/ Homicidio agravado en grado de tentativa, Amenazas simples y Amenazas calificadas en concurso real”, y

VISTO Y CONSIDERANDO:

I) Que los días 23, 24, 25 y 29 de Julio del corriente año, en la Sala de Audiencias de Juicio de la Segunda Circunscripción Judicial, con la actuación colegiada del Tribunal constituido por el Dr. C.F.P. (primer voto), la D.. M.J.G. (segundo voto) y el Dr. M.L.P. (tercer voto) se llevó a cabo audiencia de debate oral en el legajo N° 42.427, contra M.A.Z., DNI N° 24.743.552, argentino, nacido el 01 de agosto de 1.975, en la ciudad de General Pico, provincia de La Pampa y domiciliado en zona rural, empleado, instrucción primaria, hijo de A.D. y de A.R.M..

Intervino en representación del Ministerio Público F., el Dr. L.R., y asistió en la defensa al imputado el defensor particular el Dr. A.T.M..

II) Que el proceso se inicia en virtud que el día 5 de junio de 2.018, en horario aproximado a las 03:00 hs, en el predio rural “La Lomita 1” en cercanías de ésta ciudad, el imputado habría realizado un disparo de arma de fuego contra la humanidad de A.C.Q., pareja de aquel, impactando en su rostro, como consecuencia del disparo la damnificada perdió su ojo izquierdo. Desde el día del disparo, hasta el día 23 de Julio, en que la damnificada realiza denuncia, el imputado la habría amenazado en distintas oportunidades a fin de que no cuente lo sucedido, exhibiendo distintos cuchillos.

III) En el alegato de apertura el F. afirmó que acreditará que el imputado es el autor de los ilícitos que se investigan. Valiéndose de la prueba ofrecida oportunamente para acreditar su culpabilidad.

Por su parte, la defensa técnica del imputado, dijo que acreditará la inocencia de su defendido en los hechos imputados.

El imputado no brindó su declaración.

IV) En cuanto a la producción de prueba se recibieron las declaraciones testimoniales de:

a) S.M.S., Sargento de la Policía de La Pampa, Centro de Comunicación UR-II. Expresó que el día 5 de junio a las 5 de la mañana se encontraba prestando servicio adicional en el Hospital G.C., esa noche por el acceso de donde entra la ambulancia, golpearon la puerta y al abrir la misma había un masculino con una femenina que tenía un poco de sangrado en la cara, seguidamente los hizo pasar y dio aviso a los enfermeros y médicos de servicio. Del masculino relató que era más o menos de su altura, recordándolo y reconociéndolo en la persona del imputado. Continuó exponiendo que ante la pregunta a ambos sobre lo ocurrido, le manifestaron que había recibido un impacto de arma de fuego en la cara. Luego expresó que la femenina tenía cubierto su rostro con una gasa ya que previamente había ido a una clínica, donde al no haber médico la habían derivado al hospital. Que llegaron allí por medios propios.

Manifestó que al indagar más sobre los hechos, el imputado le comentó que trabajaba en el frigorífico, que se había levantado para ir a su trabajo, y en el momento en que ella abre la puerta recibe el impacto, aduciendo en ese momento Z. que podría ser de cazadores. Que el lugar donde acontecieron los hechos era camino a S..

Recordaba cómo estaba vestido el masculino, de pantalón de gimnasia gris, empuñado abajo con un chaleco tipo camuflado. Asimismo manifestó que Z. se fue del hospital y volvió alrededor de las 5.40 de la mañana. Que al regresar se había cambiado su vestimenta, aunque no recordó cómo estaba luego vestido, dado que en esos momentos había un estado de mucho nerviosismo por el movimiento con la paciente. Expresó que no le permitió el ingreso a la sala donde se encontraba la femenina.

Que luego se comunica con el personal de S. y con la C. Primera, acercándose al lugar la Oficial de Servicio Rech, de C. Primera. Que en ese momento no se demoró al imputado.

Respondió que la femenina no habló en ningún momento, que el relato lo había hecho Z..

b) A.C.Q., damnificada, exhibida un acta de denuncia de fecha 22 de julio de 2018, reconoció su firma allí inserta.

Dijo que M.Z. era su pareja al momento de los hechos, que se conocían desde hace diez o doce años, ya que estuvieron de novios unos tres años y luego se juntaron. Que tienen en común una hija. Manifestó que casi no convivían con Z., dado que, como trabajaba y la relación no iba bien, él vivía en el campo y ella en el barrio Federal.

Continuó exponiendo que Z., al principio de su relación no fue un mal hombre, aunque “tenía altibajos”. Manifestó que cuando estaba embarazada, se enteró que había estado internado en Santa Rosa en el Instituto Guadalupe, por la droga. Que se daba cuenta porque él tenía como cambios de personalidad. No obstante luego del nacimiento de su hija, él cambió mucho para bien, se dedicó a trabajar. Expresó que G., hijo de Z. con otra relación anterior, se había ido a vivir con ellos. Luego, manifestó que en una ocasión G. había llevado un amigo a su casa y éste último le robó su MP3, lo cual provocó que Z. se volviera a alterar, dejando a su hijo fuera de su casa, en época de invierno, hasta que no le devolvieran su MP3. En otra ocasión, los hechó de su casa aunque luego siempre ocurría su arrepentimiento y le pedía perdón, frente a lo cual ella siempre le creía porque lo quería mucho. Que luego estuvieron separados un tiempo, manteniendo ella la convivencia con su hija M. y G., hijo de Z..

Indicó que al momento de los hechos estaba en pareja con Z., no obstante ella vivía en Barrio Federal en una casa de barrio, ubicada en calle 409 Nº 2068, pero como a él le gustaba el campo, relató que trabajó un tiempo en un predio situado en la Puma y dado que era muy lejos y que Z. hacía allí, cosas que no le gustaban, como por ejemplo al nacer cachorros de perro, los mataba con un martillo, ya no quería ir más a ese campo. Que posteriormente por intermedio de un muchacho, explicó que le dieron el campo “La Lomita”, lugar donde ocurrieron los hechos.

Manifestó que en el momento de los hechos, ellos venían diciendo que se iban a separar, pero él siempre la convencía de una u otra forma. Ese día, fue a trabajar al geriátrico y su horario de salida era a las 22 hs. pero por problemas con una de las empleadas y su jefa, ofreció hacer una hora más hasta las 23 hs., situación que avisó a Z., no obstante tuvo que tomarse una fotografía con sus compañeras de trabajo para que él viera que estaba en su trabajo. Esa noche al salir de su trabajo habló con M., un amigo de su hermano, con quien “le pasaban cosas”, y luego se fue a su casa a bañarse y cambiarse, luego se dirige hacia La Lomita y como era de noche y había neblina, se pasa de largo al no ver la tranquera. Comentó que lo llamó a Z., y éste enojado le prende las luces, que al entrar a la casa comió algo y se acostó. Aclaró que él siempre tenía certificado por enfermedad, que en esos momentos era empleado del Frigorífico, y esa noche debía presentarse nuevamente a su trabajo. Continuó diciendo que como a las 4 de la mañana Z. debía tomar un colectivo para ir a su trabajo, se levantó a las 3.00 hs. y comenzó a molestarla para tener relaciones, manifestándole Q. “que no, que ya nos teníamos que separar”, y “él se enloqueció, me empezó a agredir”, “y ese día como no quería estar con él, porque yo ya le había contado toda la verdad, no lo quería hacer desviar, él me empuja y yo me caigo a la cama, me empuja contra la pared, y como tengo carácter fuerte, me dí vuelta, él saca un arma del segundo cajón, que era celeste y blanco, y me dispara, pero no me alcance a enderezar, por eso estoy acá sentada”. Cuando él la empujó contra la pared, y luego ella se cae, en el momento en que se va a enderezar, él automáticamente ya sacó el arma y disparó a su cara, que estaban a una distancia corta. Que luego de que le tira, se mareó y vuelve sobre la pared, tocándose la cara y observando sangre volvió a tomarse de la pared, seguidamente agarró una sábana y se la puso en la cara. Expuso finalmente que allí comenzó la lucha para que la llevase al Hospital.

El arma era chiquita, que nunca la había visto, que no la alcanzó a ver bien, que era gris. Asimismo comentó que ella le tenía mucho miedo a las armas.

Manifestó que Z. le decía “¡lo que me haces hacer!”, frente a lo cual, ella le respondió “qué te hago hacer, llévame al hospital!”, “y tuve que escuchar todo lo que tenía que decir, para que me lleve al hospital”. Que ella no entiende nada de cacería, expuso que fue criada de otra forma. Luego explicó que: “tuve que decir que entre la tranquera y la camioneta, sentí un ruido … salí y me dispararon, sentí como que algo me ardía, y que había sido como que estaban cazando; y lo relataba una y otra vez hasta que lo convencí y me lo aprendí de memoria”. Expresó que a Z. le decía que lo amaba y que lo quería, que no lo iba a dejar, y asimismo le decía que iba a decir todo lo que él le decía y se había aprendido, ya que él le decía que le iba a apuñalar a L., su hermano. Con lo cual ella le decía que iba a decir todo lo que él le dijera, hasta que lo convenció, lo abrazó y le dio un beso. Que fue entonces que la llevó, como un loco, a la clínica Regional, que allí la vio un médico y se descompensó. Que el médico le dijo a Z. que la cargara en el auto y la lleve al hospital, pero ella pedía que la llevara una ambulancia. Que luego tuvieron que subir “otra vez al auto“y la llevaba despacito hacia el hospital. Que cuando llegó al hospital no recuerda mucho, aunque luego recuerda que estaba su padre al lado tocándole la cara y preguntándole que le había pasado, y le mintió a su papá, le dijo que un cazador le había hecho eso. Contó luego que H.G., su amiga la llamó pero tampoco le contó, le dijo que había sido un cazador, nunca dijo la verdad hasta después de unos 47 días más o menos, cuando no aguantó más.

Que estando ese día en el hospital, Z. le dijo...

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