Sentencia Nº 41832 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2019

Fecha de Resolución: 3 de Mayo de 2018
 
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FALLO N° 1080 - AUDIENCIA DE JUICIO DE LA SEGUNDA CIRCUNSPRIPCION JUDICIAL. Juez Unipersonal: Dr. carlos F.P..

General Pico, Abril 12 de 2.019.

Legajo N° 41.832

Caratulado: “Ministerio Público F. c G.C.A. s/ Abuso sexual con acceso carnal y tenencia de fotografías de contenido sexual, en concurso real”

VISTO Y CONSIDERANDO:

I) Que los días 3, 4, 5 y 8 de abril del corriente año, en la Sala de Audiencias de Juicio de la Segunda Circunscripción Judicial, con la actuación unipersonal del suscripto, se llevó a cabo audiencia de debate oral en el legajo N° 41.832 contra C.A.G., DNI N° 25.XXXXXX argentino, nacido el 27 de febrero de 1.971, en XXX, provincia de Buenos Aires y domiciliado en calle XXX de la localidad de XXX, provincia de La Pampa, soltero, instrucción secundaria incompleta, reparador de pc, hijo de C.V. y de G.

Intervino en representación del Ministerio Público F., el Dr. L.R., asistió en la defensa al imputado el defensor particular Dr. A.T.M.. En carácter de querellante particular el Dr. P.R.S. y la Dra. A.H..

II) Que el proceso se inicia en virtud de resultar acusado el imputado, sin precisar fecha exacta, haber manoseado en sus partes íntimas, en reiteradas oportunidades a la menor R.V. (5 años en la actualidad), como así también haber introducido su pene en la boca de la menor, cuando la niña tenía entre 4 y 5 años de edad.

Asimismo se lo acusa de tener en su poder imágenes fotográficas pornográficas de menores de edad en su notebook.

III) En el alegato de apertura el F. afirmó que acreditará que el imputado es el autor de los ilícitos que se investigan. Valiéndose de la prueba ofrecida oportunamente para acreditar su culpabilidad. Calificando los hechos, en orden a los tipos penales de Abuso Sexual con Acceso Carnal agravado por la guarda, como delito continuado y Tenencia de Fotografías de representaciones genitales de menores de 18 años de edad, ambas figuras en Concurso Real, conforme los parámetros de los arts. 119 tercer párrafo en relación al cuarto párrafo inc. b), 128 segundo párrafo y 55 el C..

La Querella adhirió al alegato fiscal.

Por su parte, la defensa técnica del imputado, dijo que acreditará la inocencia de su defendido en los hechos imputados.

El imputado no brindó su declaración.

IV) En cuanto a la producción de prueba se recibieron las declaraciones testimoniales de:

a) M.L.B., denunciante y abuela de la menor damnificada. Reconoce su firma en el acta de denuncia. Hizo la denuncia por lo que la nena le contó, en una reunión familiar. Uno de los primitos se tiró un “pedito” y ella empezó a decir, “mmmm que olor horrible, horrible, ese es el olor al pito que tiene C., que me quiere hacer poner en la boca”. C. es el señor -indicando al acusado-.

Otra vez estaban en la pileta, y dijo lo mismo “que olor feo, el mismo olor al pito de C.. Después un día se quedaba a dormir con la declarante, porque no la llevaban más a dormir a la casa de este señor, no quería ir más, le preguntó porqué no quería ir más a dormir allá, “te criaste con ellos”, y dijo “no, no, no, porque C. me quiere hacer chupar el pito”. A C. no lo conoce, llegó a XXX y es la pareja de la chica de la florería, que cuida a su nieta. Antes la madre de esta chica, suegra de C., cuidaba a su nieto J.P., que es hermano mayor que la nena. Iban todos los días, su nuera los llevaba ahí, porque tiene un negocito, de 08:00 a 12:00 y a veces se quedaban a comer con esta mujer, y también iban a veces a la tarde. Tendría su nieta cuatro años. La nena dejó de ir a lo de G. y N., cuando empezó a demostrar cosas raras, como vómitos, a llorar y a hacer todas esas cosas que los chicos hacen porque no se quería quedar. Empezó a enroscarse el cabello y sacarlo, cuando era más chiquita. Unos días antes que a ella, le dijo a la mamá lo que había pasado y el padre no lo quería creer. En determinado momento su nuera la estaba bañando, lo hizo poner a su hijo detrás de la puerta para que escuchara y la nena dijo.

El fiscal le hace conocer que al denunciar refirió que su nieta le dijo “que un persona de nombre C. la obligaba a chupar sus partes íntimas”, respondiendo que lo expresaba de esta forma su nieta. A ella no le refirió sobre tocamientos en sus partes íntimas. Su nieta también se lo contó al hermano mayor, al hijo mayor de la declarante y a su hija. A partir de que dijo esto, notó cambios para bien en la nena. Tuvo trato con psicólogos, manifestó con dibujos. Antes que le contara a la familia, notaba a su nieta como si tuviera humillada, con vergüenza, miedo, siempre arrinconada, trataba de no jugar con nadie. Ahora socializa, juega con sus primos, en la escuela, antes no lo hacía. No sabe si le hacía mal jugar con muñecas. Ella trataba de no hablar con nadie. No tocaron más el tema con la nena. Cuando su nieta le contó habló con su hijo y nuera, no querían hacer denuncias, para que no se supiera, reservar la nena, el pueblo es chico. A su casa fue una asistente social, porque había salido algo en las redes sociales, no sabe quién lo puso, se enteró la gente, le preguntaron si sabía, dijo que sí, pero estaban primero los padres, no quería pasar sobre ellos, dijeron que no estaban ninguno de los dos, que era obligación que tenía que ir a denunciar y ahí nomás fue.

Fue positivo hacer la denuncia, porque la nena el día de mañana va a decir quien hizo algo por mí, todos lo sabían y nadie lo hizo. Alguien tenía que empezar. Tiene cinco hijos, siete nietos y lo haría por cualquiera de ellos. No miente.

A la pregunta del Querellante, ¿si le dijo que le quería hacer meter el pito en la boca o que en alguna oportunidad lo había hecho?, respondió “no, no lo dijo”. ¿qué es lo que no dijo? Respondió: “que lo había hecho”. Ella lo dijo así la primera vez. Después, estando en la pileta dijo lo mismo, dijo del olor que tiene el pito de C.R. tiene actualmente seis años, se lo contó cuando tenía cinco, el año pasado.

b) D.V.V., madre de la menor damnificada, refirió que tiene dos hijos, el padre es M., J.P. de 13 años y R. de 6 años. Que a J.P. lo empezaron a cuidar cuando tenía tres meses, era vecina de la mujer del acusado, vivían casa por medio, se ofrecieron a cuidarlo mientras trabajaba, hasta que empezó el jardín. A veces lo invitaban a comer, porque se creó un vínculo familiar. Cuando nació R., la empezó a cuidar la suegra del acusado, a los tres meses, cuando se tuvo que trasladar a TTT siguió cuidándola la mujer del acusado. Llevaba a su hija a la casa de ellos antes de ir a trabajar, a veces a la mañana y a la tarde, y la retiraba cuando salía de trabajar. Tal vez a los ocho o nueve meses empezó a cuidarla la mujer del acusado. Fue hasta los cuatro años, porque empezó a ver cosas raras en su hija. Cuando era bebé, a los dos años, empezó a arrancarse el pelo, hasta de dormida, se lo tuvo que cortar cortito, no sabía qué era lo que le pasaba. Nunca se imaginó. Su hija cuando tenía tres años, en tres oportunidades diferentes, le dijo que el acusado le había metido el dedo en la cola, lo nombraba con el nombre de él, y se largaba a llorar. Como es seca de vientre, le mandaba audios a N., porque si realmente le estaba haciendo algo, esto lo frenaba. Su hija, con la edad que tenía, en la misma semana se lo repitió tres veces, pasó un transcurso de tiempo y siguió sosteniendo lo mismo. Cuando decidió dejar de llevarla, ella ya no quería ir más, primero le pedía que la cambiara porque cuando se la entregaba a la mujer, ésta la acostaba en la misma cama con él. Lo supo, porque un día cuando abrió el negocio, al rato apareció ella y le preguntó por R., respondiendo que la había dejado durmiendo con él. Le cayó mal, no sabía cómo decírselo, no quería terminar de creer que a su hija le estaba pasando algo. R. le pedía que la llevara cambiada y le dijera a la N. “que no voy a dormir” o cuando levantaba a J.P., se despertaba y pedía “cámbiame” y cuando la dejaba decía “decile a N. que no voy a dormir, pero decile”. A lo último, cuando paraba en el negocio de N., atrás tiene la casa, llegó a vomitar en el auto, para que no la dejara y lloraba. Entonces se la llevaba al negocio, donde la acostaba entre dos sillas mientras trabajaba. Tomó la decisión de no llevarla más, cuando empezó a manifestar que no quería y vomitar. Un par de veces fueron a buscarla a la tarde para ir al negocio, y ella se escondía. Fue dos veces más por la tarde y no quiso ir más. Cuando decidió llevarla a la P. para hacerla tratar, saber qué era lo que le estaba pasando, hoy tiene seis años y usa pañales.

Le dijo a la declarante, “sabés qué mamá, C. me pide que me meta el pito de él en la boca, y a mí me da asco porque tiene olor feo”. Se trató de calmar y preguntarle, “., dónde está el pito de C., y señaló en qué ubicación del cuerpo. Le preguntó dónde estaba N., cuando él le pedía eso, respondiendo “en el vivero atendiendo”. En el vivero hay unas cámaras comunicadas con la casa, a través de la computadora, por las que se veía quién entraba o salía del negocio. “. le pedía que se lo metiera, a ella le daba asco porque tenía olor feo”. Su hija lo contó tres veces, una de ellas a su hermano U. y a J.P. estando en la pileta. J.P. vino a contarlo. Le preguntó en la noche a su hija qué le había contado a sus hermanos, dijo “no quiero porque me da vergüenza”, le pidió que le contara, que podía confiar, y dijo “les conté que el C. les pedía que me metiera el pito de él en la boca”, le preguntó dónde estaba ella en ese momento, y dijo que la sentaba en el sillón. Después al tiempo encontró una muñeca de esas patas largas en la casita, sentada en el sillón, tenía atadas las manos, los pies, como una venda en la boca, con cinta de papel.

El fiscal le hace saber que en policía declaró “. me metió el pito en la boca”, diferente a que se lo haya pedido ¿recuerda específicamente que fue lo que le manifestó su hija?, respondiendo que no fue puntual su hija, el hecho era que él le había metido el pito en la boca y que a ella le daba asco porque tenía olor feo. Ella se ve que lo hacía porque...

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