Sentencia Nº 29448/3 de Superior Tribunal de Justicia de la Pampa, 2017

Fecha de Resolución: 2 de Agosto de 2017
 
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FALLO 25/17 - Sala B. En la ciudad de Santa Rosa, capital de la Provincia de La Pampa, a los 2 días del mes de agosto de dos mil diecisiete, se reúne la Sala "B" del Tribunal de Impugnación Penal, integrada por los jueces M.P. y F.R., asistidos por la Secretaria M.E.G., a los efectos de resolver el recurso de impugnación interpuesto por el Defensor Oficial Dr. G.C., por la defensa de G.E.G., en el presente legajo N° 29448/2 (registro de este Tribunal), caratulado: "G., G.E. s/ Recurso de Impugnación", de la que:

RESULTA: La Audiencia de Juicio de la Segunda Circunscripción Judicial, con fecha de 7 de abril de 2017, mediante sentencia n° 710/17 recaída en legajo N° 29448, condenó a G.E.G. como autor material y penalmente responsable de los delitos de homicidio culposo agravado por la conducción imprudente, negligente, inexperta y/o antirreglamentaria de un vehículo automotor y lesiones leves culposas, ambos en concurso ideal (art. 84, 94, en relación con el 89 y 54 del C.P. en perjuicio de S.K.G. y M. Á. P., respectivamente, a la pena de cuatro años de prisión y diez años de inhabilitación especial para conducir vehículos automotores, con accesorias legales y costas (art. 12, 40 y 41 del C.P. y arts. 355, 474 y 475 del C.P.P..

Contra dicha resolución, G.C., Defensor General de G.G., interpone recurso de impugnación, con fecha 26 de abril del corriente, por la motivación de "inobservancia o errónea aplicación de la ley sustantiva" y "errónea valoración de la prueba" (art. 400 inc. 1° y 3°), solicitando se revoque la sentencia impugnada y se revea la pena impuesta a su pupilo.

En forma subsidiaria solicita se le imponga la pena de tres años de pena de ejecución condicional, manteniéndole la inhabilitación por los delitos condenados o en su caso una menor a la impuesta por el Tribunal de Juicio.

Superado el trámite previsto por los art. 407 cc. y ss. del C.P.P. y cumplido con la audiencia del art. 410 del Código de rito, las actuaciones quedaron en condiciones de ser resueltas.

CONSIDERANDO:

El señor juez M.P., dijo:

El recurso de impugnación deducido por la defensa de G.E.G., resulta formalmente admisible en los términos de los arts. 8.2. h de la C.A.D.H., 14.5 del P.I.D.C. y P., 18 y 75 inc. 22 de la C.N., arts. 400 inc.3º, 402 y 405 inc.1º del C.P.P.

Se encuentra debidamente motivado, brindando el marco de avocamiento que este Tribunal revisor debe efectuar, a los efectos de garantizar a quién resultó condenado mediante sentencia aún no firme, el derecho que tiene de que la imputación concreta en su contra, sea analizada una vez más en forma integral. Ello a los fines de legitimar plenamente el poder punitivo estatal, conforme lo dispuesto por la Convención Americana de los Derechos Humanos (art.8:2) y el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos (art.14.5), incorporados a nuestra Carta Magna, como ordenamiento legal positivo.

En tal sentido, el examen de la sentencia debe abordarse conforme los parámetros establecidos por la C.S.J.N. en el fallo "C., M. y otro" (del 20/09/05), al referirse sobre los alcances de esta segunda instancia o doble conforme, expresó que: "(...) debe entenderse en el sentido de que habilita a una revisión amplia de la sentencia, toda lo extensa que sea posible al máximo esfuerzo de revisión de los jueces de casación, conforme a las posibilidades y constancias de cada caso particular y sin magnificar las cuestiones reservadas a la inmediación, solo inevitables por la oralidad conforme a la naturaleza de las cosas.” y de conformidad con los estándares establecidos por la CIDH en el caso M. vs República de Argentina” Sentencia del 23 de noviembre de 2012.

Teniendo en cuenta lo expresado precedentemente, habré de ingresar al examen de la cuestión planteada, con la amplitud de conocimiento y revisión expuesta.

El Tribunal de Juicio, dio por probado el hecho de la siguiente manera: "...que el 15 de mayo de 2016, siendo aproximadamente las 07:20 horas, G.E.G., quien no posee licencia de conducir, se trasladaba levemente alcoholizado y a excesiva velocidad por calle 9 carril sur en sentido Oeste a Este de esta ciudad, al mando de un automóvil marca Ford, modelo Ka Tattoo, color gris, dominio FRU 264; automotor que se encontraba en un estado de transitabilidad inadecuado ya que poseía polarizado su parabrisas lo que disminuía su visión y, además las condiciones climáticas eran desfavorables para la conducción ya que aún era de noche, había niebla, el asfalto estaba húmedo y el parabrisas se empañaba...”.

“...De esa manera G. llegó a la intersección de la calle 9 con la calle 124 a por lo menos 65,63 km/h (es decir más de tres veces la velocidad permitida para una encrucijada) lo cual, junto con las demás condiciones adversas antes apuntadas, le impidió advertir en forma temprana la presencia de las menores S.K.G. y a M. Á. P., quienes se encontraban cruzando en forma pedestre por calle 9 en dirección a la vereda norte con sentido Sur Norte, teniendo la prioridad de paso propia de todo peatón; y si bien logró divisarlas, llevó a cabo una errónea maniobra evasiva que produjo el bloqueo de las cubiertas del rodado ante una frenada de pánico perdiendo totalmente el control del mismo, colisionando de esta manera a G. y P., y dándose posteriormente a la fuga del lugar. Producto de la colisión causó la muerte de la menor S. K.G. y traumatismo en tobillo izquierdo en la menor M. Á. P.”.

La defensa en su presentación ante este Tribunal expone que comparte la acreditación de los hechos por parte del Tribunal y no se agravia del encuadre jurídico dado al hecho investigado y a ciertas cuestiones fácticas, aunque sí se agravia en cuanto hay una errónea valoración de las pruebas incorporadas para fundamentar la graduación de la pena impuesta en la resolución a su defendido, lo que conlleva a una condena arbitraria y en su caso objeto de revisión (arts. 412 del C.P.P..

Entiende que la sentencia incurre principalmente en la errónea aplicación de la ley sustantiva, es decir, que si bien se encuadró el hecho correctamente, se aplicó una pena exagerada por valorar erróneamente las pruebas incorporadas en la audiencia de debate y de esta forma, realizando una mala interpretación de los arts. 40 y 41 del C.P. (art. 400 inc.1 del C.P.P.-; errónea valoración de la prueba –art. 400 inc 3°del C.Pr.P.-), dictándose una sentencia arbitraria que afecta los derechos de defensa en juicio y el principio del debido proceso legal (art. 18 de la C.N.).

Que el Tribunal de Juicio, aplicó la pena de cuatro años de prisión, pero sin merituar el planteo alegado por esa defensa en el debate y sin respetar los lineamientos de los arts. 40 y 41 del C.P. Desoyendo circunstancias probadas, que debieron tenerse presente para evaluar la pena a imponer y que atenúan la responsabilidad de su pupilo.

Expone en ese sentido, que si bien existe responsabilidad de su defendido en el ilícito cometido, debe tenerse en cuenta para menguar la pena por la concurrencia de culpas o de conductas por parte de las víctimas en el hecho.

Destacando circunstancias expuestas en el debate por los testigos, resaltadas por la defensa, que no se tuvieron en cuenta en la resolución; tales como que la testigo M. Á. P. reconoció que habían tomado alcohol junto a sus amigas M.L. y S. K.G. en el boliche al que habían concurrido a bailar previo al accidente.

A pesar de que caminaban casi juntas desde que la trafic las dejó sobre la calle 124, difiere su testimonio en la forma de cruzar dicha arteria con la otra testigo presencial del hecho –M.L.-.

Reconoció que tenía conocimiento que en la calle 9 (quizás por ser un ingreso a la ciudad), los autos circulan bastante fuerte y no hay una acera para que los peatones caminen, sino que es usual que caminen por la calle colectora. Lo que evidencia la previsión que debieron tener al momento de cruzar y de hacerlo estrictamente por la senda peatonal.-

Que la testigo –al igual que M.L.- expuso que el auto en ningún momento frenó (a pesar de que quedó avalado que frenó por las huellas en la cinta asfáltica). Lo que en cierta forma evidencia cierta falacia en su testimonio.

Que estas circunstancias no fueron puestas de relieve en la sentencia. Que esa defensa cuestionó el lugar por donde cruzaron los peatones en virtud de otros testimonios, como de M.Y.L., quien expuso que fue la primera en cruzar la arteria 9 y observó que venía un auto a gran velocidad. Es entonces que se dio vuelta y les gritó a sus dos amigas que venían unos metros por detrás que se apuren o que vuelvan hacia atrás para no cruzar. Si la testigo tuvo tiempo suficiente para alertar a sus amigas quienes comenzaban a cruzar la calle 9 agarradas de la mano, es dable entender que tanto M. Á. como S. debieron advertir que se acercaba un auto a gran velocidad (lo que también circunscribe cierta imprudencia por parte de las víctimas).

Asimismo la testigo expuso también que el auto se conducía a una velocidad que es habitual para esa zona, lo que indicó que si ellas conocían el lugar, sabían que los autos vienen usualmente a esa velocidad, debieron tener cierta precaución al cruzar, que no la tuvieron, más allá de la prioridad de paso como peatón. No porque uno tenga prioridad de paso, cruzaría una arteria importante sin antes observar si viene un automotor a gran velocidad.

El testigo A.P., mencionó que el auto se conducía a una velocidad intermedia, es decir, a lo que se acostumbra andar; circunstancia no consignada en la sentencia.

Tampoco se valoro el testimonio de N.S.B., quien por su posición en el auto estacionado era el que mejor visibilidad tenía hacia el lugar del accidente y por donde circulaban las víctimas. B. destacó que las tres chicas no cruzaron por la senda peatonal, “…sino entre la primera y la segunda columna de alumbrado -conforme fotografía exhibida-…”a unos 15 o 20 metros de la esquina. Este indicó que se notaba que “estaban un poco tomadas”, en virtud de que había estado con ellas en el boliche de E.C. y les había...

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