Sentencia Nº 276 de Secretaría Penal STJ N2, 18-10-2017

Fecha de Resolución:18 de Octubre de 2017
 
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///MA, 18 de octubre de 2017.
Reunidos en Acuerdo los señores Jueces del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Río Negro, doctores A.C.Z., E.J.M., L.L.P., S.M.B. y R.A.A., según surge del acta de audiencia obrante a fs. 1428/1429, con la presencia del señor Secretario doctor W.A., para el tratamiento de los autos caratulados “R., R.O. s/Abuso sexual agravado s/Apelación s/Casación” (Expte.Nº 29016/17 STJ), elevados por la Sala A de la Cámara en lo Criminal de la Iª Circunscripción Judicial con asiento de funciones en esta ciudad, deliberaron sobre la temática del fallo a dictar, de lo que da fe el Actuario. Se transcriben a continuación los votos emitidos, en conformidad con el orden del sorteo previamente practicado, respecto de las siguientes:
C U E S T I O N E S
1ª ¿Es fundado el recurso?
2ª ¿Qué pronunciamiento corresponde?
V O T A C I Ó N
A la primera cuestión la señora J.a doctora A.C.Z. dijo:
1. Antecedentes de la causa:
Mediante Sentencia Interlocutoria N° 299, de fecha 26 de octubre de 2016, la Sala A de la Cámara en lo Criminal de Viedma resolvió rechazar el recurso de apelación interpuesto por la parte querellante, señora M.B.G., con el patrocinio letrado del doctor M.Á.C., contra el sobreseimiento dictado respecto de R.O.R. (conf. art. 306 inc. 1 C.P.P. Ley P 2107).
Contra lo decidido, esa parte interpuso recurso de casación, que fue admitido formalmente por el a quo.
Posteriormente este Cuerpo declaró bien concedido el remedio, por lo que dispuso que el expediente quedara por diez días en la Oficina para su examen por parte de la recurrente. Asimismo, dio intervención a la Fiscalía General (que manifestó -a fs. 1424/1426 vta.- que no tenía legitimación para intervenir en esta instancia, por cuanto el representante del Ministerio Público Fiscal había consentido la decisión, con cita de doctrina legal) y a la Defensoría General (que agregó, a fs. 1427, que la Defensoría de Menores e Incapaces tampoco había
/// recurrido lo resuelto y señaló además que, al asumir la representación de la niña con el carácter complementario establecido en el art. 103 inc. a CCyC, advertía que la tarea llevada a cabo por la madre de esta, como querellante, garantizaba su derecho a recurrir y su interés superior, por lo que no tenía nada que agregar al respecto).
Realizada la audiencia prevista en los arts. 435 y 438 del Código Procesal Penal Ley P 2107 -a la que comparecieron la querellante señora M.B.G., junto con su letrado patrocinante doctor M.Á.C., y el defensor del imputado R.O.R., doctor A.A.- los autos han quedado en condiciones de ser tratados.
2. Agravios del recurso de casación:
La parte querellante sostiene que de la lectura de la sentencia atacada surge que ninguno de los tres Jueces de la Sala A se detuvo a mirar, observar y analizar la cámara G. sobre el testimonio de la víctima en autos, por considerar que del video que contiene esa declaración surge que la niña indica cómo fue, dónde sucedió y quién fue quien la manoseó: contó con claridad que su papá la manoseó en su casa, en su cama, en su pieza, cuando estaban los dos solos. Refiere que con la citada observación y el cúmulo de pruebas indiciarias que la rodean se acredita la existencia del hecho investigado en autos y la autoría de R.
Entiende que el fallo recurrido no ha rebatido que C., la víctima, es una niña capaz, lúcida y creíble en su testimonio. Señala que la sentencia es arbitraria porque el Tribunal no evaluó tal declaración, no habló de la impresión que les dejó, y solo tomó a rajatabla lo expresado por terceros. Cuestiona también que se haya partido de un erróneo enfoque de los peritos actuantes, que entiende guiados por el J. instructor.
Efectúa diversas críticas, sosteniendo que “[n]o dice el fallo porque es contundente la evaluación técnica de hojas 90 a 92 (C. y 384 a 392 (B.), cuando la segunda critica el modo en que fue tomada la Cámara G., o cuando ningún puede explicar los puntos consultados por esta Querella o cuando más grave aún la Pericia Psicológica de B. la realiza con la psicóloga personal de R., y no saben indicar quien aporto los datos bibliográficos para su informe, ente otras cuestiones”.
Considera que el a quo excluyó información de suma importancia, tal como el hecho de que, según lo informado por la Lic. C., C. carga con angustia y ansiedad, lo que revela claramente un trauma con su papá, y que B. (en su declaración testimonial
/// del 22 de febrero de 2016) refirió la existencia de vergüenza en la niña, que es indicador de abuso sexual.
La querella añade que el fallo es arbitrario porque ha descartado sin fundamento alguno los claros indicios aportados por la parte, y señala que “RESPECTO A LOS FUERTE[S] INDICIOS, sostenemos que el fallo comete el mismo yerro que el sobreseimiento dictado por el instructor, no advierten que C.E.V., por ser mujer y menor y haber sido abusada sexualmente, nada [más] y nada menos, que por su papá. Un papá que le pide guardar \'secreto\', que no le cuente a su mamá sobre que pasa realmente” (las frases destacadas son originales del recurso).
Agrega que nada se dijo sobre lo declarado por la Lic. B. (fs. 85 y 138) respecto de que C. no quería ver a su papá porque este le había hecho algo feo, e indicó que eran tocamientos en su cola, tetas y vagina, que sucedía en casa de R. y que luego la menor se recluyó en su silencio, narrando tal profesional los detalles que le había facilitado la niña en cuanto a dónde, cómo, cuándo y quién la abusó.
Afirma que quedó demostrada la actuación de la Of.A.Vi., al ser consultada y conducir a la realización de la denuncia, y que los testimonios aportados de B., B., Mucha y F. -que estima claros, precisos e independientes- brindan un fuerte indicio en cuanto a que C. tiene un profundo conflicto con la figura del padre. A ello suma que los motivos del rechazo de la niña hacia este surgen con total claridad de la cámara G., que, aunque mal llevada adelante (según la expresión de B. y la sugerencia de V., no impidió que la niña pudiera expresar claramente cómo fue abusada. Allí indicó que fue tocada en sus partes “íntimas”, contó quién lo hizo (su padre), explicó que la vagina es la chucha, donde fue tocada y que también le tocaron la cola, y expresó que esa situación le daba vergüenza. Aduce que “C. maneja un lenguaje que sabe de sus órganos sexuales y le da la palabra que le dan menores y adultos (por aquellos de los tabúes en nuestro vocabulario que tenemos instalado desde nuestra cultura)”.
Luego da cuenta de algunos datos aportados por el Lic. B. en sus declaraciones testimoniales, en cuanto a que siempre hay que creerles a los menores y en tanto aludió a las irregularidades advertidas en la entrevista en cámara G. (que la entrevistadora dio por supuestas ciertas cuestiones que deberían haberse explorado correctamente, sobre cómo se
/// efectuaron las preguntas) y sobre las interacciones previas al relato y su relación con la contaminación de este, señalando que la niña, de acuerdo con su edad, no posee metamemoria, por lo que probablemente haya estado recobrando la evocación de lo relatado y no necesariamente lo vivenciado.
Destaca el recurrente que, al ser consultado sobre si se estaba ante una falsa denuncia (mamá manipuladora, el script de un discurso único -en una niña de 5 años-), el profesional respondió que no.
En relación con los datos aportados por la médica pediatra que atendía a la niña, doctora Mucha, la querellante dice que en sus declaraciones testimoniales constan las lesiones en la región vulvar y anal de la niña, pero su primer diagnóstico -que se trataría de un parásito- se derrumbó cuando el...

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