Sentecia definitiva Nº 27 de Secretaría Penal STJ N2, 17-03-2010

Fecha de Resolución:17 de Marzo de 2010
Emisor:Secretaría Penal STJ nº2
 
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PROVINCIA: RÍO NEGRO
LOCALIDAD: VIEDMA
FUERO: PENAL
EXPTE.Nº: 23881/09STJ
SENTENCIA Nº: 27
PROCESADO: S.J.B.
DELITO: ROBO CON ARMA DE FUEGO CUYA APTITUD COMO TAL NO ESTÁ ACREDITADA
OBJETO: RECURSO DE CASACIÓN
VOCES:
FECHA: 17/03/10
FIRMANTES: S.N. – BALLADINI (NO FIRMA POR COMISIÓN DE SERVICIOS) – LUTZ EN ABSTENCIÓN
///MA, de marzo de 2010.
VISTO: Las presentes actuaciones caratuladas: “HERMOSILLA, C.O.; SIRE, J.B. s/Robo simple s/Casación” (Expte.Nº 23881/09 STJ), puestas a despacho para resolver, y
CONSIDERANDO:

Que la deliberación previa a la resolución (cuya constancia obra a fs. 693) ha concluido con el acuerdo de los señores Jueces que se transcribe a continuación.
El señor Juez doctor V.H.S.N. dijo:

1.- Mediante Sentencia Nº 14, del 28 de abril de 2009, la Cámara Segunda en lo Criminal de General Roca resolvió
-en lo pertinente- condenar a J.B.S. como coautor del delito de robo con arma de fuego cuya aptitud como tal no está acreditada –art. 166 inc. 2º último párrafo C.P.- a la pena de cuatro años y seis meses de prisión, imponiéndole –en definitiva- la pena única de nueve años de prisión, más accesorias legales, y lo declaró reincidente.

2.- Contra lo decidido su defensor particular, doctor J.O.C., dedujo recurso de casación, que fue declarado admisible por el a quo.

3.- En lo sustancial, la casacionista sostiene que se ha realizado una interpretación arbitraria de la prueba, sustentada en la íntima convicción, lo cual a su entender ha llevado a una errónea aplicación de la ley sustantiva. Argumenta que el a quo dio crédito a los testigos que acusan a S. y no a los que lo sindican fuera del hecho investigado. Concretamente, alega que no se merituó que la testigo B. no dijo en su declaración inicial que ///2.- conociera a S. del barrio, que la testigo De la Vega dijo que no habría podido observarle el rostro porque la hicieron tirar al piso y que además habría reconocido a S. porque pasó caminando por la vereda del negocio tiempo después del hecho. Cuestiona también que la única huella encontrada en la funda de las sábanas peritada pertenezca a S., mencionando también que según los testigos el hecho habría sido cometido con guantes. Asimismo, cuestiona por inmotivada la valoración de los testimonios de Granchelli y de O. y, por último, se agravia porque el Tribunal habría valorado los antecedentes de S., así como su personalidad y características personales, como indicativas de capacidad delictiva, utilizándolos –a su entender- como elemento de corroboración de los hechos investigados. Indica además la contradicción de la sentencia, dado que al momento de graduar la pena el voto mayoritario valoró tales antecedentes en forma más beneficiosa para S., minimizándolos. Solicita, en consecuencia, la absolución de su asistido y efectúa la reserva del caso federal.

4.- Se le reprocha al imputado que el día 4 de agosto de 2007, minutos antes de las 17:45 hs., habría ingresado
–junto con su consorte de causa, C.O.H.- al comercio “Sutilezas”, sito en calle Tucumán Nº 1091 de la localidad de General Roca, donde habrían conducido a la propietaria, su empleada y tres clientes a la parte posterior del local, las habrían atado con alambre y les habrían sustraído diversos elementos (entre ellos dinero en efectivo, dos celulares, una billetera, un anillo). Presuntamente, habrían amedrentado a las víctimas utilizando ///3.- un arma de fuego –cuya aptitud no pudo ser demostrada- e incluso habrían golpeado a la dueña del local en la nariz, la cabeza y la espalda, lo que le habría producido lesiones de carácter leve.

5.- En primer lugar, trataré el agravio referido al hallazgo de la huella dactilar del imputado, cuya existencia fue comprobada mediante la pericial papiloscópica obrante a fs. 195/202, por tratarse de la prueba con mayor valor convictivo, según la valoración efectuada por el a quo.

El señor defensor se agravia diciendo que se trata de una prueba oscura, dado que sería la única huella hallada en la funda de sábanas que se peritó, y que casualmente corresponde a S., con lo que se daría la ilógica situación de que nadie más habría acomodado esa funda, nadie la habría puesto en la estantería ni la habría manipulado previamente; en consecuencia, la única persona que habría tocado esa funda habría sido su defendido, dado que la única huella encontrada por la policía sería la de él y no habría rastros de nadie más. Luego, “para más abundamiento”, remite a la fecha de la prueba pericial (fs. 653).

De las constancias de la causa surge que la huella en cuestión resultó del único soporte de rastro que fue levantado el mismo día del hecho por parte del Operador de Rastros, C.M.A.C., y el Sgto. N.T., siendo este último quien suscribe el informe pericial papiloscópico (conf. fs. 200 y fs. 197). Ese rastro papilar, que resultó apto, fue confrontado con las impresiones digitales de S. y su consorte de causa
–H.-, y se estableció su correspondencia e identidad ///4.- con la impresión del dedo índice de la mano izquierda del primero (conf. informe papiloscópico, fs. 195/199).

De ello puede concluirse que la huella dactilar fue la única levantada y que era apta para su confronte, pero de ninguna manera puede inferirse –como pretende el casacionista al cuestionar el razonamiento del sentenciante- que S. haya sido el único que manipuló la funda de sábana en cuestión. En otras palabras, si bien pertenece al imputado la única huella apta que allí fue levantada, ello no implica afirmar que no puedan haber existido otras –aptas o no- que no fueron levantadas por los peritos operadores de rastros.

Respecto de la mención que efectúa el recurrente en cuanto a que “para mas abundamiento ver fecha prueba pericial” (sic), si bien no se advierte cuál sería el agravio dado que no expresa los motivos de tal remisión, cabe agregar que ese mismo aspecto temporal ya había sido mencionado por el a quo al valorar esta prueba, a la que
-vale recordarlo aquí- consideró “mucho más concluyente” que los testimonios de cargo. En efecto, la Cámara sostuvo que “ese levantamiento tuvo lugar el mismo día del hecho (Conf. acta de fs. 200), y el cotejo se practicó el 18 de setiembre de 2007, vale decir, poco más de un mes más tarde (Confr. informe de fs. 195)” (conf. fs. 624 vta.), por lo que no se advierte la irregularidad de la diligencia, más allá de que no fue puesta en crisis con argumentación adecuada por el casacionista.

6.- Otro de los agravios planteados, como ya se mencionó, se refiere a la valoración de los dichos del
///5.- testigo G., vecino de S., quien sostuvo que el día del hecho vio al imputado realizando tareas de construcción en su domicilio.

De la lectura de las constancias de la causa surge que el defensor sólo desarrolla una ponderación diversa
–favorable por cierto- de los dichos del testigo, reeditando planteos ya efectuados en el debate (conf. fs. 618), pero sin cuestionar los argumentos desarrollados por el a quo al momento de restarle valor convictivo al mencionado testimonio.

En este sentido, el sentenciante sostuvo que “teniendo en cuenta que ver a su vecino en la propiedad aledaña debió ser una circunstancia muy común para el testigo, que recién le habrían pedido referencias una semana más tarde (estando a lo más favorable, porque en realidad declaró 19 días después), y que éste no aportó ninguna explicación para justificar que sus recuerdos de esta ocasión obedecían a un motivo especial, es muy posible que no fuera preciso en la hora; de hecho no lo fue en el debate con relación al horario de ingreso al trabajo, manifestando que tanto podía llegar al Café 43 a las 18 hrs. como a las 19 hrs., agregando que los sábados solía llegar a la última hora porque se retiraba más tarde. E., es posible que viera a S. después de las 18 hrs., pese a su afirmación tan escasamente fundada, por lo que tales dichos no obstan a la presencia del imputado en el lugar del hecho”. Manifestó asimismo: “Además, teniendo en cuenta los antecedentes penales de S. y que se lo acusaba de que ese día había cometido nada menos que un robo con armas, se puede entender ///6.- que G., quien debía dejar su casa, sus pertenencias, y probablemente su familia, solas en horas de la noche para atender su trabajo, tuviera lógica predisposición a acceder al pedido de declarar a favor del imputado, evitando resentimientos y eventuales acciones consecuentes. Si siempre lo veía, si ese día en algún momento lo había visto, bien pudo evitar situaciones enojosas y \'extender\' un poco el horario, o afirmar una seguridad que en realidad no tenía” (fs. 625).

De la cita precedente surge que, al analizar las...

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